"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

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30 de abril de 2013

Primavera en Vaucluse, Provence!






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La primavera en Provence y especialmente en el departamento donde resido, Vaucluse, nos permite la oportunidad de reconocer aquellos sitios, paisajes, pueblos y ciudades que hacen a la reputación de ésta región si tan particular.
Vaucluse es, junto a Var, Bouches-de-Rhône, Drôme provençal y Alpes-de-Haute-Provence, uno de los departamentos que comprende la región de P-A-C-A: Provence-Alpes-Côte d'Azur y la diversidad y belleza de sus paisajes nos puede otorgar una vasta idea de lo que podremos encontrar.
La ciudad más importante de Vaucluse es 'Avignon', antigua sede del papado que cuenta con uno de los legados arquitectónicos más sorprendentes de Francia: el famoso y monumental 'Palacio de los Papas', las murallas, las fortalezas y las ruinas del mundialmente reconocido 'Pont Saint-Bénezet', construido en el siglo XII, aquel de la cancioncilla 'Sur le Pont d'Avignon', que seguramente todos alguna vez hemos escuchado...
La presencia de los papas en 'Avignon' y en 'Le Comtat Venaissin' ha permitido que Avignon sea identificada como una de las capitales políticas y espirituales de Europa durante el siglo XIV, siendo que sus colosales palacios, monumentos, residencias particulares, puentes y murallas le otorgan un atractivo único que ha sido reconocido por la Unesco bajo la consigna de 'Patrimonio de la Humanidad'.
En la actualidad y con una fuerte corriente de inmigrantes que ha desbordado los suburbios de ésta otrora pequeña y tranquila ciudad, Avignon ha volcado sus esfuerzos y energía a las artes, desde que el 'Festival d’Avignon' comenzara a realizarse en 1947. Recordemos que el 'Festival de Teatro d’Avignon' es uno de los más antiguos y famosos del mundo, durante tres semanas de julio reúne la excelencia de la creación contemporánea internacional. Algunos eventos se llevan a cabo en el impresionante ‘Patio de Honor del Palacio de los Papas’, lo que le otorga un ambiente muy particular.
Pero no sólo del 'Festival de Teatro' vive 'Avignon': durante todo el año se llevan a cabo ferias y festivales que comprenden todas las artes, incluyendo danza, teatro, música en general y Ópera en particular, ya que el 'Teatro de la Ópera de Avignon' es uno de los más reconocidos en la región.
Otras ciudades importantes en el departamento de Vaucluse, además de la mencionada Avignon, son Cavaillon, Carprentas, Valréas, Apt, L’Isle sur la Sorgue y aquellas que componen el legado del Imperio Romano: Orange, Bolléne y Vaison-la-Romaine.
Orange particularmente posee algunos de los monumentos más destacados, entre otros, los famosos ‘Teatro antiguo’ y el ‘Arco de Triunfo’, ambos incluidos en el listado del Patrimonio de la Humanidad.
Dicen los que saben que, el ‘Teatro Antiguo’ de Orange, donde cada año se realiza un renombrado ‘Festival Internacional de Ópera’ al aire libre, ofrece una de las mejores acústicas para espectáculos de éste género. Con su ‘muro de piedra y fondo de teatro’ (de 37 metros de alto y 107 metros de largo), constituye uno de los cinco  sitios mejor adaptados en el mundo para observar éste tipo de espectáculo al aire libre.
Por supuesto que, en Orange, se visitan otros sitios arqueológicos, legados del Imperio Romano, destacándose particularmente la colección del ‘Museo de Arqueología romana’.
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Muy cerca de allí, podremos visitar ‘Vaison-la-Romaine’, una pequeña ciudad que sin embargo posee un vasto complejo arqueológico al aire libre, que constituyen 15 hectáreas de ruinas romanas. Incluidos palacios, viviendas particulares, baños termales, columnas, teatros y templos!
Claro, la zona comprendida entre Avignon y el ‘Enclave-des-Papes’ posee otro renombre por un bien si particular, reconocido en tiempos de los romanos y establecido en tiempos de papas: nada menos que los viñedos de ‘Châteauneuf-du-Pape’, unos cepajes que figuran entre los más reconocidos internacionalmente.

Vaucluse es sinónimo, en Francia, de ciclismo ya que en la actualidad es el departamento que posee la red más extensa de bici sendas. Ésta extensa línea de bici sendas abarcan 33 circuitos, incluyendo el ‘Mont Ventoux’, la cumbre de la Provence (1912 metros) y una de las etapas fuertes del ‘Tour de France’.
Éste año, sin dudas, el ‘Mont Ventoux’ (o ‘Monte Ventoso’), volverá a estar en los proyectores de todo el mundo como una de las etapas principales del ‘Tour’: está delineado que el 14 de julio próximos, los ciclistas del ‘Tour’ junto a las caravanas y el público presente que constituyen todo el circo de éste evento, harán cumbre en el ‘Mont Ventoux’ y claro, los pueblos localizados en las cercanías comprenden muy bien la visibilidad turística que ésto les traerá!
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Pero mucho antes que el circo del ‘Tour de France’ pase por allí, otro acontecimiento importante reúne a un puñado de privilegiados que, llegados desde todo el mundo, no desean perderse ése otro espectáculo que la región ofrece: el florecimiento de los campos de lavandas, especialmente en las planicies de Valençole y Sault, como lo comentáramos en la nota titulada “Rutas de la lavanda en Provence“.
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Si de lavanda hablamos, debemos destacar que Vaucluse también posee otro motivo de orgullo para los agricultores locales y para todos aquellos que trabajan y viven gracias a éste quehacer tan noble: el sello de ‘cultivos bio’ está inscripto en el lenguaje local y permítanme comentarles que es aquí, en Vaucluse, donde los pequeños agricultores resisten el embate de las grandes corporaciones y de los cultivos extensos, por supuesto con fuertes subsidios y ayuda gubernamental.
Y ésto lo observaremos, fácilmente, visitando los preciosos y entrañables ‘mercados populares de Provence’ donde, en cada pueblo o caserío, se repite cada mañana el tradicional encuentro de viticultores, productores artesanos, artistas acuarelistas, panaderos, apicultores, ceramistas y todos aquellos que ofrecen sus productos realizados con esmera atención, lo cual nos permite consumir los mismos directamente ‘de los campos a nuestras mesas’!
Claro, la lista de rincones, paisajes, actividades y sitios a visitar en Vaucluse es extensa y me resulta imposible enumerarlos a todos en una sola nota. Algo de ello e intentado reflejar en los reportajes anteriores, lo cual me llena de orgullo porque, desde que alguna vez comenzara a soñar en vivir aquí, hasta éste presente, he encontrado en la Provence no sólo los paisajes y pueblos soñados, sino que me he topado con una población local de lo más amable, abierta y sobre todo muy orgullosa y fiel a su tierra. Realmente aquí, siento que ‘juego de local’ y que es el sitio que, definitivamente, he elegido para establecerme.
Vaucluse posee una diversidad paisajística única y diversa, siendo que algunos de ésos sitios comprenden la zona del mencionado Mont-Ventoux, con sus propios viñedos, campos de lavandas, bosques y preciosos pueblos diseminados por aquí y allá. Además del famoso ‘Mont-Ventoux’, aquí no deberíamos perdernos las ‘Gargantas de la Nesque’ y todas las planicies alrededor del pueblo de Sault, especialmente en época de floración de las lavandas (mediados de mayo hasta mediados de agosto).

Otra sub-zona a destacar es la ‘Haute Vaucluse’ (‘Alta Vaucluse’), que comprende los mencionados ‘Enclave-des-Papes’, ‘Vaison-la-Romaine’, ‘Orange’ y ‘Bolléne’, así como ‘Avignon‘, sus riquezas históricas monumentales y los mundialmente reconocidos viñedos de ‘Châteauneuf-du-Pape’.
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Otra zona natural característica es el ‘Pays des Sorgues’, y sus sitios a destacar: ‘L’Isle-sur-la-Sorgue’, que posee el mayor mercado de antigüedades en Provence, ‘Fontaine-de-Vaucluse’ ('el nacimiento de un río', como mencionáramos en un reportaje anterior), ‘Saumane-de-Vaucluse’, ‘Cabriéres-d’Avignon’, etc.
Y por último, deberíamos destacar lo que considero como ‘las joyas de la Corona’: el ‘Pequeño’ y ‘Gran Luberon’, ambos formando parte del maravilloso ‘Parque natural regional de Luberon‘, sobre el cual me he referido en numerosos artículos, ya que es aquí donde resido.
El ‘Luberon’, como es conocido popularmente, reúne una veintena de precisos pueblos colgados ‘literalmente’ de las colinas. Entre ésos pueblos, ocho son listados en la prestigiosa organización de los ‘Pueblos más bellos de Francia’, y su fama y reconocimiento se deben a la belleza de su arquitectura y entornos naturales, pero también a la calidad de vida y dinamismo que poseen.
Algunos de ésos nombres, sobre los que nos hemos referido, incluyen ‘Gordes’, ‘Roussillon-en-Provence’, ‘Lourmarin’, ‘Menerbes’, ‘Venasque’, ‘Ansouis’ y ‘Seguret’. Otros pueblos, no menos destacados, son ‘Saint-Saturnin-les-Apt’, ‘Goult’, ‘Bonnieux’, ‘Lacoste’, ‘Joucas’, ‘Lioux’, etc.
La posibilidad de observar el cambio de las estaciones, los colores variantes del paisaje, los tonos ocres dando paso a las intensas tonalidades de verdes. Los campos de cerezas, ciruelos, duraznos y manzanares teñirse de blanco en ésa explosión maravillosa y casi efímera del florecimiento... éstos cultivos que reverdecen tempranamente, dan paso a las expresivas y perfumadas tonalidades de la lavanda, de cuyos productos derivados (junto a la producción de las otras plantas aromáticas que dan renombre a la región: las famosas ‘Hierbas de Provence’) vive una gran parte de la población.
Junto a la floración de los campos de lavanda, girasoles y otros cultivos, acompañan los viñedos que, dormidos durante los largos meses del invierno, han comenzado a reverdecer con pequeñas hojas que luego se transformarán en vides y junto a ellos, durante los meses de septiembre/octubre se producirán las vendimias y el duro trabajo y las posteriores fiestas, que ello conlleva.
Y así, el ciclo de la vida sigue su curso, en una ceremonia anual y ancestral que se renueva, pero jamás se repite, desde tiempos inmemoriales. En ésa comunión fabulosa de los productos del campo y el trabajo de los hombres que perpetúan si preciosa tradición!
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Quelques Notes: Estimados amigos, mi larga ausencia de éste blog y por lo tanto, mi imposibilidad de visitar vuestros blogs respectivos, se debe simplemente a que estoy ocupado... viviendo! Más allá de la ocurrencia, que tiene mucho de veracidad, desde que me he mudado a éste bello rincón del Planeta, las cosas han cambiado para mi. Lo principal es que, como les debe pasar a todos aquellos que viven en una casa con parque, hay que ocuparse constantemente de mantenerlo 'en estado'. Y luego del largo invierno, claro que un jardín necesita trabajo: recogida de hojas muertas, de ramas caídas, podar algunos árboles, plantar otros (estoy armando una pequeña colección de 'cítricos', mis árboles favoritos) y claro, poner a punto la piscina para la numerosa y pronta visita de familiares y amigos. Otra buena noticia es que he buscado posicionarme laboralmente en el mundo de la hotelería y desde febrero que he enviado algunos CV y cartas de presentación (los franceses son muy formales con todo ello), finalmente me ha dado buen resultado y he comenzado a trabajar en un precioso y pequeño hotel de campo que forma parte del prestigioso círculo de los hoteles 'Relais&Chateaux'. El sitio se llama 'Le Mas des Herbes Blanches', se situa a medio camino entre los pueblos de Joucas, Roussillon en Provence y Gordes y a 8 kms de casa. La verdad  que me siento muy afortunado en integrar  un equipo de gente agradable y profesional... durante esta temporada trabajare en la 'recepcion', así que si alguna vez pasan por allí no duden en detenerse a saludarnos!

7 de marzo de 2013

Rutas de la Lavanda en Provenza






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Se trata de uno de los paisajes más reconocidos y venerados en el mundo y claro, cuando uno lo descubre por primera vez nos puede ocurrir, como a tantos viajeros, que nos quite el aliento y nos maraville con ésa armonización loable entre el paisaje natural y el trabajo de los campesinos.
Porque de éso se trata cuando recorremos las extensas planicies y preciosas colinas de Provenza teñidas de ése púrpura intenso que nos ofrecen los campos de lavanda en floración.
Uno de los mayores espectáculos que podremos observar, una 'puesta en escena' perfecta, soberbia. Nos recuerda que, a veces, la mano del hombre también puede modelar paisajes respetando las características naturales del entorno.
Situados entre los departamentos de Vaucluse, Alpes de Alta Provenza y la Drôme provenzal, los campos de lavanda de Provence constituyen el mayor acontecimiento que cada verano reúne a cientos de viajeros que, como peregrinos en su ritual anual, arriban a observar éste singular acontecimiento.
Os he comentado en numerosas ocasiones cómo éstos paisajes han conquistado mi espíritu, en cuerpo y alma, de tal manera me han hipnotizado que ya no pude marcharme de aqui. He regresado para quedarme!


Como lo hemos comentado en numerosas ocasiones, el Parque Natural de Luberon forma parte de ésa región conocida como P-A-C-A: Provenza, Alpes, Costa Azul y claro, incertos en Provenza hallaremos varios departamentos donde contemplar el cultivo intenso de ésa planta tan típica de éste rincón del Mediterráneo: Vaucluse, Alpes de Alta Provenza y la Drôme provenzal, como lo mencionamos anteriormente.

Primero contaremos que la lavanda es una planta ancestral utilizada con propósitos medicinales (por sus reconocidos valores antisépticos, cicatrizantes, desinfectantes, antiespasmódicos, calmantes) y cosméticos desde la Antigüedad: muy apreciada con fines tanto medicinales como aromáticos por los egipcios, el legado de su cultivo en la cuenca del Mediterráneo se la debemos a los romanos. Fueron ellos quienes introdujeron el cultivo de la lavanda, como el de los olivares y tantos otros productos que hoy consideramos locales.
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Sin embargo, a través de centurias, el cultivo de lavanda en Provenza ha estado relacionado con la situación político social de cada época. Cultivada en forma intensiva desde la Edad Media (especialmente en los alrededores de Grasse, en los Alpes-Marítimos, como podemos conocer a través de la excelente novela y luego película 'El Perfume'), sin dudas fué a comienzos del siglo XX cuando es re-introducido el cultivo intenso de ésta planta para fines de la industria de cosméticos y con el advenimiento del turismo de masas sus paisajes fueron revalorizados.
De las variedades de lavanda que se cultivan en Provenza, dos adquieren particularidades diferentes. Así, encontraremos la lavanda 'fina' o 'verdadera', que crece más allá de los 800 metros de altitud y posee la cualidad que su rendimiento es muy bajo: una hectárea de lavanda fina puede donar entre 15 y 20kgs de aceites esenciales. Luego nos toparemos con el 'lavandín' o 'lavanda grasa', cuyo cultivo es mucho más extendido que la anterior, debido principalmente a su gran rendimiento y a la posibilidad de cultivarla en planicies bajas y hasta los 600 metros de altitud, aproximadamente.
Aunque el lavandín es menos resistente al frio y a la sequía, su rendimiento es aproximadamente de 60 a 150kgs de aceites esenciales por hectárea!
En la actualidad los productos derivados de ése aceite esencial de lavanda son numerosos y claro, cada pueblo de Provenza posee sus ferias y negocios donde se ofrecen ésta amplia gama de productos. Pero atención, lamentablemente y seguramente para cubrir la gran demanda del turismo de masas, en la mayoría de tiendas comunes de souvenirs, ofrecen productos de dudosa procedencia y menor calidad: es muy importante comprender éste punto, porque como en toda economía basada en el turismo rural, deberíamos apoyar con nuestras compras a las empresas o pequeños productores locales. Aquellos que realizan productos de gran calidad, consignados como bio y/o artesanales.
Es muy importante sostener a los productores locales, tanto aquí en Provenza como en cualquier lugar del mundo donde nos encontremos. Son ellos los que permiten mantener las tradiciones, el artesanado, familias, todo aquello que conforma la dinámica de una comunidad y hace vivir el entorno local.
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La mejor forma de acercarnos al mundo de los pequeños productores de lavanda es acercándonos a los numerosos mercados provenzales que cada mañana ofrecen vida a éstos pueblos o si no la otra forma es dirigiéndonos hacias las granjas donde se cultiva éste producto (solicitar listado en Oficinas de turismo locales). Muchas veces ésas granjas se encuentran abiertas en temporada de cosechas, para observar, aprender, degustar y adquirir si lo creemos conveniente, sus productos derivados a base de los aceites esenciales de lavanda.
También, cada verano, en un puñado de pueblos se realizan las 'Fiestas de la Lavanda', generalmente organizadas a lo largo de una semana o de un sólo fin de semana. Ésas fiestas reúnen a pequeños productores locales quiénes, basados en el tema de la lavanda, ofrecen sus mercancías, ofrecen muestras de cosecha de la lavanda, exhiben sus maquinarias, sus costumbres, sus músicas folklóricas y claro, como sucede desde hace siglos, es la conjunción de naturaleza, trabajo del campo y arte lo que conquista de ésta noble labor que es el cultivo de la lavanda.
En cuanto a fechas, es importante saber que, aunque puede variar dependiendo de las condiciones climáticas, la 'explosión' de colores que es el florecimiento de la lavanda se produce entre primera quincena de junio y primera quincena de agosto, con su mayor apogeo en las últimas semanas de junio.
Pero claro, es tan grande el trabajo que conlleva la cosecha de la lavanda (muchas veces realizada en forma artesanal y no mecánica) que las fiestas locales que se le dedican se realizan a mediados de agosto.
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Ése fué el caso de la fiesta a la que asistí, el fin de semana del 15 de agosto pasado, en el pueblo de Sault el cual, junto a su vecino Aurel, constituyen dos de las localidades provenzales más bellas donde podremos observar ésos campos de lavanda al pie del Mont Ventoux que, con sus 1912 metros de altitud, es considerado el guía, el vigilante, la cumbre de la Provenza.
Algunos de los mejores sitios donde apreciar los campos de lavanda son: el Parque Natural de Luberon, en los alrededores de los pueblos de Roussillón-en-Provence, Gordes, Joucas, Saint-Saturnin-lès-Apt (que es la zona donde vivo) y las pequeñas rutas departamentales que, desde allí, nos conducen en un ascenso vertiginoso hacia los mencionados Sault y Aurel, en las cercanías del Mont Ventoux.
Aquí podremos deslumbrarnos con éstos campos que se tiñen de púrpura con el marco placentero de las colinas, viñedos y los pueblos 'colgados' literalmente de ésos cerros, muchos de ellos se encuetran listados en la prestigiosa organización de 'Los Pueblos más bellos de Francia'.
Sin embargo es en el vecino departamento de los Alpes de Alta Provenza donde podremos apreciar la mayor extensión de campos cultivados: se trata de la planisie de Valensole que, en unos 800 km2, nos ofrece el mejor panorama de sus campos donde reina la agricultura de cereales y de la lavanda. Con el marco excepcional de los Alpes y de un puñado de pueblos bellísimos como lo es Moustiers-Sainte-Marie, a las puertas del gran Cañón de Verdón, he aquí uno de los rincones naturales, me atrevo a decir, más bellos con los que ha sido bendecida ésta tierra!
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Y claro, más allá de recorrer pueblos, mercados, fiestas provenzales, nada se compara con una mañana de sol recorriendo en silencio ésos paisajes: abejas, mariposas y cigarras pululan por aquí, el aroma de la lavanda junto al dulce y evocador aroma de las hierbas de Provenza nos envuelven por allí. El ambiente es tan embriagador que uno siente que es allí donde se encuentran todas las condiciones dadas para el goce y la contemplación, para recordar que existen otras formas de vida, otras costumbres, otros paisajes, pero que sin embargo, la antigua búsqueda de re-encuentro de los hombres con las cosas esenciales de la vida son posibles y se sitúan en ésta región del mundo que llamamos Provenza!

Por último podremos indicar que, a través de la 'Asociación de Grandes Rutas de los Alpes', nos proponen seis circuitos o 'Rutas de la Lavanda' perfectamente señalizados y realizables en automóvil, bicicleta o a pie. Éstas 'Rutas de la Lavanda' son:
  •  Vercors - Diois, 220 kilómetros de pura fantasía entre los departamentos de Ardeche y Drôme. 
  • Drôme Provençal - Haute Vaucluse, una sinfonía de colores en un marco inigualable en 130 kilómetros de recorridos. 
  • Mont Ventoux - Luberon, otros 200 kilómetros de ensueño, entre viñedos, colinas, aquellos pueblos medievales y un sinfín de actividades a realizar. 
  • Luberon - Lure, éste circuito de 115 kilómetros nos acerca a los bellos pueblos de Luberon y los Alpes de Alta Provenza. 
  • Pre-Alpes Provençales, 180 kilómetros en altura, desde aquí podremos apreciar gran parte de ésta magnífica región y si miramos bien, inclusive los grandes macizos de los Alpes hacen su aparición. 
  • Haute Provence - Verdon, qué decir entonces de éstos 170 kilómetros de recorridos que algunos consideran como el mejor sitio para observar el espectáculo de la lavanda en floración? He aquí la planicie de Valensole, la superficie cultivada más grande del Mediterráneo, entre los Montes de Luberon, las montañas de Vaucluse, los Alpes de Alta Provenza, en las puertas de las Gargantas de Verdon, uno de los paisajes salvajes más espectaculares de éste rincón de Francia...
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Pero como no sólo de lavanda se vive por aquí, es interesante agregar que a través de los circuitos de la lavanda, también podremos apreciar los famosos viñedos que dan renombre a la región, los campos de girasoles y otros cereales, los olivares y sus destilerías, los mercados provenzales, las plantas aromáticas, las tierras ocres de Roussillón, los festivales artísticos anuales, especialmente el Festival de Teatro de Avignón o el Festival de Jazz de Luberon. La colorida y sabrosa gastronomía local, las artesanías, las tiendas y talleres de cerámicas, las frutas de estación, los deportes de montaña, el ciclismo de ruta, los vuelos en globos, las cabalgatas, las visitas guiadas temáticas, las visitas y alojamiento en establecimientos rurales... en fin, la vida misma!
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Quelques Notes:
Estimados amigos, ante todo debo pedir disculpas por la mala calidad de mis imágenes. Como he comentado alguna vez, todavía no posee un buen equipo, por ahora 'trabajo' con dos cámaras digitales y claro, no tienen buena resolución. Además, como todos los fotógrafos lo saben, depende de la luz y del momento del día para captar o no la imagen deseada.
Por otro lado aquí me gustaría destacar la inmensa labor que, tal vez sin buscarlo, realizan los campesinos de Provenza: gracias al desarrollo del cultivo de la lavanda, se permite que variedades de colonias de abejas puedan desarrollar en toda su magnitud. Éste concepto de salvaguarda del Medio Ambiente es sumamente importante porque, como sabemos, en todo el Planeta disminuye la cantidad de abejas y con ello nuestros cultivos y su riquísma diversidad. Por éso es tan necesario mantener el cultivo de lavanda, como así de todos los otros cultivos de agricultura bio en la región. Ésta toma de conciencia de los campesinos locales, se plasma en la cantidad de asociaciones y organizaciones de salvaguarda del Medio Ambiente que trabajan en Provenza junto a los actores principales como lo son los agricultores.
Aquí se trata de decirle NO a los pesticidas, no a la explotación intensiva y abusiva de los suelos y sí a la legendaria amalgama entre el trabajo de los hombres y mujeres del campo con el mantenimiento de ése 'savoir faire' de sus ancestros.
Una vez más, cuando visitemos sitios como la Provenza (y por supuesto en todas partes en el mundo) apoyemos a los agricultores locales, no compremos productos 'masificados', averiguemos de dónde provienen ésos productos, tratemos de inteactuar con los pequeños productores. Visitemos sus granjas, apoyemos sus iniciativas y sobre todo visitemos los maravillosos 'pequeños mercados provenzales', donde se perpetúa ésas tradiciones ancestrales. Que así sea! 
En éste momento, desearía también, compartir con ustedes el reportaje que nuestra amiga Maria Teresa, del excelente blog 'Apuntes de Viaje', ha realizado sobre éste mismo tema: 'Con aroma de lavanda en Provenza'. Una nota que nos refleja la particular mirada que Ma. Teresa posa sobre éste universo, y donde nos comparte fotografías, como siempre, espectaculares!
Y como siempre, para aquellos que lo deseen pueden encontrar todas mis fotografías, archivos, notas, reportajes, noticias, videos y mucho más, en el sitio Facebook del 'Gus Planet'!



22 de febrero de 2013

Gordes en Luberon, simplemente un pueblo magnífico!


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"Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad." Fiodor Dostoievski
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"Estoy satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con el conocimiento, el sentido, de la maravillosa estructura de la existencia. Con el humilde intento de comprender, aunque más no sea una porción diminuta, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza." Albert Einstein
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El Parque Natural de Luberon, en el departamento de Vaucluse, región P-A-C-A (Provence-Alpes-Costa Azul), posee todas las características geográficas que le otorgan singularidad: establecimientos agrícolas, pequeñas granjas, valles y viñedos, plantaciones de cerezos y lavandas, pueblos medievales colgados literalmente de las colinas.
Entre los numerosos pueblos y aldeas que conforman su paisaje urbano, sobresalen un puñado que han sido listados en la exclusiva organización de los Pueblos más Bellos de Francia, como nos hemos referido en numerosas ocasiones.
Pero quizás, si un pueblo se destaca entre todos, ése sea Gordes, una aldea maravillosa que debe su fama a su ubicación espectacular en la ladera de una de las tantas colinas que conforman los montes de Vaucluse y las montañas de Luberon.
Arribar por una pequeña ruta departamental y obtener ésa visión armoniosa de un pueblo literalmente 'colgado' de una colina, con sus casas y edificios perfectamente restaurados y en armonía con el entorno, conforman una de las sorpresas más agradables que nos podremos llevar en ése recorrido por el Luberon y es un panorama que jamás ha cesado de inspirar a tantos artistas que han vivido o viven en éste rincón tan especial de la Provence.
Caramba, como me gusta éste pueblo! Recuerdo la primera vez que observé Gordes desde una 'plataforma' natural arreglada para el efecto: me pareció estar frente a la 'acrópolis de Provence', un sitio remarcable, de una belleza armoniosa, emplazada como una fortaleza en ésa colina que mira hacia el valle de Luberon, donde un sinfin de trazados conforman un 'patchwork' de parcelas agrícolas, diseñadas y trabajadas desde tiempo remotos.
Y el mismo impacto me sucede, sieta años después, cada vez que paso por allí, ahora que tengo la posibilidad de vivir cerca de mi Gordes soñado... porque fué ésa primera impresión de Gordes y del valle que se rendía a sus pies, que supe que algún día debería vivir en ése entorno. Tuve ésa sensación innata, espontánea, única, de saber con seguridad que allí debía establecerme.
Gordes, como tantos otros pueblos mediterráneos, ha sido habitado desde tiempos remotos: primero fueron los hombres prehistóricos del neolítico, luego se sucedieron tribus que sabemos se denominaban 'Vulgientes' o 'Vordenses' y ésa V que luego tranformaron en G, contribuyó a la denominación del pueblo. Ésas tribus que fundaron un 'oppidium' primitivo, fueron conquistadas por los romanos en tiempos de las guerras de las Galias. Y fueron sin dudas los romanos quiénes establecieron las bases de un castillo-fortaleza en la cima de ésa colina, desde aquellas épocas remotas que Gordes funcionó como un paso fronterizo entre las distintas rutas que conformaban las Galias.
Ésas antiguas rutas comerciales, como la cercana Via Domitia lo demuestra, posibilitaron el desarrollo de varias familias y señoríos feudales que contribuyeron en la transformación del paisaje urbano en la región.
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Así, en Gordes se construyó un castillo-fortaleza cuyos primeros propietarios fueron los señores d'Agoult, y cuya primogenia mención remonta a un escrito del año 1031.
Ese castillo-fortaleza ha sido testigo de tormentosos siglos desde la Edad Media y hasta finalizada la Segunda Guerra Mundial: guerras entre señoríos y condados, guerras de religión, masacres, pestes, invasiones. Todo ello llevó a la destrucción de la antigua fortaleza de los d'Agoult y la reconstrucción, entre 1525 y 1541, en un estilo menos defensivo y más 'Renacimiento'.
Durante siglos, los habitantes de las planicies debieron refugiarse bajo el amparo de ésos señores feudales y en búsqueda de una forma de vida más protegida fueron construyendo sus casas y talleres en la ladera de ésa colina, siempre bajo el amparo de las familias que se sucedieron en la posesión de ésta región.
Hoy, en Gordes sobrevive ése castillo y las laberínticas callejuelas de piedras, casas, iglesias y edificios públicos que descienden desde ésa colina, conforman una armoniosa visión de pueblo típicamente medieval, con su castillo en la cima, su iglesia, sus fachadas rústicas y la piedra como material esencial en la construcción de todos ésos edificios, calles, fuentes, etc.
Gordes es sin dudas el pueblo más bello y conocido de la región, y gracias a su fama es que recibe cada año, especialmente en los meses de verano, la afluencia masiva de turistas. Claro, evitando un poco ésos meses de masividad (especialmente los fines de semana de verano cuando arriban decenas de buses con turistas llegados desde zonas tan lejanas como los EEUU, Japón, China, India...) Gordes posee un encanto único, sumamente placentero. Es cuando uno puede recorrer sus callejuelas, observar la arquitectura perfectamente restaurada de sus edificios, los detalles que conforman ésa armoniosa belleza, y sobre todo la posibilidad de obtener unas vistas espectaculares de los viñedos y colinas de los alrededores.
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Me resulta fascinante arribar a Gordes, imposible no detenerme a obervarla desde lejos, recreando cada vez la primera sorpresa, la primera impresión. Y me resulta fascinante la posibilidad de observar a lo lejos, en la cima de otras colinas, ése puñado de preciosos pueblos medievales diseminados en el Parque Natural de Luberon: Murs, Joucas, Lioux, Roussillón-en-Provence, Goult, Saint-Saturnin-lés-Apt, etc.
Es por ello que, además de visitar sitios fundamentales de la vida cotidiana y de la historia de Gordes, como su castillo (que hoy alberga la Alcaldía, la Oficina de Turismo y un Museo dedicado al pintor belga Pol Mara), no deberíamos perdernos otros sitios cercanos que conforman el encanto de la región.
Pero antes de abandonar el pueblo, deberíamos visitar un sitio conocido como 'Palacio San Fermín', un sitio semi-troglodita utilizado desde tiempos remotos.
Allí se han encontrado, en varias campañas arqueológicas, la utilización del lugar como refugio desde el Neolítico. Posteriormente, debido a su posición subterránea, fueron construidos silos, cavas, funcionó un molino de aceites y se sabe que fué utilizado por varias cofradías de artesanos.
En la actualidad éstas increíbles habitaciones se encuentran perfectamente restauradas y la visita nos resulta imprescindible.
Luego deberíamos acercarnos al cercano 'Pueblo de los Bories', un conjunto de construcciones de piedra, perfectamente restaurados, que nos enseña la vida local remontándose a unos 3000 años. Casas, graneros, herramientas, elementos de la vida cotidiana en el Neolítico, todo ha sido restaurado en el sitio original donde fueron encontrados!
Un poco más allá y recorriendo otra preciosa ruta departamental, nos encontraremos con el 'Molino de Boullions', situado en el mismo sitio donde funcionó un antiguo molino de aceite de oliva que data desde el primer siglo de nuestra era. Allí también se sitúa un molino monumental de 7 toneladas y 10 metros de largo, uno de los más antiguo de Francia y por ende clasificado como 'Monumento Histórico'. El museo del 'Molino de Boullion' resguarda canalizaciones trazadas por los romanos, y posee una preciosa colección de objetos e instrumentos que cuenta la utilización del aceite de oliva desde la Antigüedad.
Otro museo cercano y no menos interesante, es el 'Museo del Vidrio y del Vitral' que traza la larga historia conocida (más de siete mil años) de la utilización y transformación del vidrio por los hombres. El trazado es cronológico y a través de paneles sumamente instructivos, uno puede reconocer todas las épocas de la historia humana a través de los usos del vidrio, pasando por su utilización artística en los vitrales de las grandes catedrales o pequeñas iglesias provenzales y arribando a la utilización científica en células fotovoltaicas.
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Pero claro, un recorrido por Gordes y sus alrededores no estaría completa sino nos acercáramos a la muy especial 'Abadía de Senanque', una de las cinco abadías cistersenses de la región y la única con presencia permanente de monjes.
La 'Abadía de Senanque' es un vivo testimonio de la historia, la arquitectura y la actividad de los monjes benedictinos. El 'Monasterio de Senanque' fué fundado y construido en 1148 y ha sido habitado prácticamente desde su fundación.
En la actualidad se encuentra abierto para la visita organizada, se ofrecen oficios religiosos también abiertos a la comunidad y existe la posibilidad de realizar retiros de uno o varios dias. Para acceder a éstos retiros (gratuitos) se debe escribir a los monjes y claro, se debe participar en los pilares fundamentales de la vida monástica: el silencio, el rezo y el trabajo en el campo.
Precisamente, es ésto último lo que le otorga ésa aura de absoluta belleza: no sólo la ubicación de la Abadia de Senanque le dota de un cierto misticismo, sino que el trabajo en los campos de lavanda, cultivos de cerezos y huertas, realizados todo el año por los monjes y en primavera y verano ayudados por las personas que allí realizan jornadas de retiro espiritual, hacen que Senanque sea uno de los sitios más especiales de todo el sudeste de Francia!
Es en la primavera y el verano que Gordes recobra sus encantos y la belleza natural de sus alrededores constribuyen a la fascinación que ejerce a los viajeros que allí nos acercamos. Su 'mercado provenzal' de los martes es sumamente colorido y las actividades culturales nunca faltan: especialmente las exposiciones temporarias en el castillo de Gordes, en la Iglesia de San Fermín y en el Oratorio de Santiago, vivo testimonio de los tiempos cuando Gordes constituía una etapa incontestable del Camino de Santiago! (algunos edificios resguardan en sus fachadas esculturas en piedra de la famosa concha del peregrino).
Asimismo Gordes es conocido por sus conciertos, obras de teatro y las actividades culturales que se desarrollan al aire libre en las claras noches de verano. 
Finalmente permítanme comentarles que Gordes, a pesar de su fama internacional, de los buses repletos de turistas los fines de semana del verano, continúa siendo un sitio preservado celosamente y que seguramente así continuará para el disfrute de las generaciones futuras y de todos los afortunados que vivimos en los alrededores de éste maravilloso pueblo provenzal! 
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Quelques Notes:
Estimados amigos, visitar pueblos como Gordes,tener la oportunidad de apreciar personalmente sitios como el 'Museo del Molino de Aceite de Oliva' con maquinarias tantas veces centenarias y/o recorriendo un sitio tan especial como es la 'Abadía de Senanque' y su espectacular entorno, nos permite reflexionar (una vez más) sobre la 'relatividad' del tiempo. Tal vez porque provengo de una tierra donde la 'historia' escrita remonta solamente a dos siglos atrás o tal vez porque observo con asombro y no cierta lejanía cómo los 'tiempos que vivimos', donde parecería que todo corre más rápido, donde las revoluciones que algunos desean se resuelvan en dos años, donde crisis financieras de un lustro nos parecen eternas o cuando sentimos que en éste mundo globalizado todo cambia a una velocidad vertiginosa, es cuando me aferro a las pequeñas y grandes historias detrás de pueblos, maquinarias humanas y abadías varias veces centenarias, cuasi milenarias.
Por todo ello, obtener la oportunidad de recorrer la Abadía de Senanque es sumergirnos en ése mundo donde el tiempo transcurre muy diferente a nuestra percepción.
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Como hemos comentado, la Abadía de Senanque es un monasterio de la orden de San Benedicto, fundada en  1148. Inspirado por San Bernardo, el movimiento cistercence promueve un ideal ascético y la regla benedictina primitiva se encontraba observada en éstos establecimientos con un extremo rigor: aislamiento, pobreza, simplicidad.
La condición de vida de éstos monjes es todavía muy dura: los oficios, el rezo, la lectura alternando con trabajos manuales, los momentos de reposo de siete horas (el primer oficio se realiza a las dos de la mañana, el segundo al alba). Las cenas, tomadas en silencio, son sencillos y frugales y los monjes duermen vestidos en dormitorios desprovistos de todo confort. Por tanto la arquitectura de éste tipo de edificio refleja el sentido de pureza y sencillez deseado por los monjes: un estilo románico depurado, el material utilizado es la piedra tallada, varias veces renovado en sus diez siglos de existencia.
Claro, en ése milenio de existencia  no todo ha sido paz y rezo para éstos monjes: especialmente perseguidos durante las guerras de religión, la Guerra de los Cien Años, las pestes, la Revolución... recién a mediados del siglo XIX la Abadía de Senanque recobra su función primogenia y a partir de los años '90 es cuando retornan algunos monjes a vivir en forma permanente. Hoy podemos decir que la Abadía de Senanque se auto-mantiene: venta de lavandín (una especie de lavanda), venta de productos derivados, de miel y esencias, una preciosa tienda con todo tipo de productos elaborados aqui y/o en otras abadías, libros, música, cartas postales y por supuesto, la venta de entradas a los numerosos visitantes. Sin dudas, la Abadía de Senanque constituye un sitio ideal para la reflexión, la meditación y el encuentro personal...
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30 de enero de 2013

Lioux en Provence, una aldea excepcional!







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Como os comento desde hace algunos reportajes, las posibilidades de descubrir paisajes, senderos, colinas, pueblos colgados de las colinas, son infinitas en el Parque natural regional de Luberon, sitio donde me encuentro viviendo desde el verano pasado.
Así, el paraje donde me he instalado (en plena campaña) pertenece a la comuna de Saint-Saturnin-les-Apt (descripta en un reportaje anterior) y desde ésta comuna, la Asociación de senderismo local ('Association de randonnée pédestre Saturninoise') nos propone una veintena de itinerarios perfectamente reconocibles que, gracias al trabajo de numerosos benefactores, son estupendamente preservados.
Ésta Asociación de senderismo propone a su vez una muy recomendable 'topoguía' que seguramente nos ayudará en el reconocimiento de ésos circuitos. Fué así como, utilizando uno de ésos itinerarios propuestos y partiendo desde la base del pueblo de Saint-Saturnin-les-Apt (a través de un recorrido de 10kms), pudimos acercarnos hacia otro cercano, bello y tranquilo pueblo, llamado Lioux.
Situado sobre las planicies de los Montes de Vaucluse, en el corazón del Parque natural regional de Luberon, Lioux es una aldea de 250 habitantes dedicados a las tareas agrícolas (principalmente viñedos, olivares y frutales) y ganaderas (ovejas y cabras). Y como tantos otros pueblos de la región, el turismo conforma una de las actividades importantes de los pobladores locales, con la posibilidad de alojarse en granjas, viñedos y establecimientos agro-ganaderos, es decir, ofreciendo un acercamiento genuino con la población autóctona.
Pero la característica más importante por lo que Lioux es reconocido en el Luberon, se debe a su situación geográfica: Lioux se encuentra emplazado al pie del 'Acantilado de la Magdalena' ('Falaise de la Madeleine'), un impresionante precipicio de 700 metros de largo por cien de alto.
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Éste soberbio acantilado ha ofrecido desde la antigúedad un marco ideal para el establecimiento de la actividad agro-ganadera y, gracias a vestigios encontrados, se sabe que al menos desde el Neolítico ha existido actividad humana por allí.
Otro de los puntos que llama la atención de Lioux, es su escudo heráldico: el mismo es engalanado de una mitad superior compuesto de una franja azul y otra dorada (símbolos de las familia d'Aggoult, por siglos los señores de la región) y una mitad inferior compuesta de un... elefante en azul!
Según una leyenda local, sobre la cual todavía no he indagado, la presencia del elefante en el escudo de Lioux se debe a que (siempre según los historiadores locales) el mísmisimo emperador romano Aníbal pasó por aquí en su marcha hacia Roma a través de los Alpes: sabemos que Aníbal y sus tropas, patiendo desde Cártago (actual Túnez), desembarcaron en Marsella para luego dirigirse hacia el norte y hacia los Alpes. ¿Entonces tal vez sea cierto que hayan pasado por aquí ?
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 Otras veces que he visitado Lioux, lo he hecho en bicicleta desde Joucas y a través de la RD 60: me resulta sumamente placentero recorrer éste mágico rincón, con sus viñedos, sus frutales, olivares, y los bosques de cipreses de Atlas, los pinos de Alep, los robles, encinas, enebros. Las hierbas aromáticas salvajes como el romero, el tomillo, las retamas, los sauces 'cenizas', el arce y las cientos de variedades de flores que de a poco y gracias a guías especializadas, estoy aprendiendo a reconocer.
Aquí debemos destacar que, a pesar que el formidable acantilado de la Magdalena podría resultar un sitio ideal para la práctica de la escalada sobre muro, sin embargo hace décadas que los habitantes locales han priorizado la vida salvaje y la protección de las numerosas especias de aves que anidan entre sus muros (tallados por millones de años de erosión), sobre la práctica de los deportes. Incentivando la contemplación sin intromisión sobre las especies naturales.
Entre las raras especies de rapaces que podremos apreciar desde aquí, figuran las espléndidas 'águilas de Bonelli' (muy escasas en la región), el 'buitre egipcio' ('vautour percnoptére'), el 'mirlo azul', el 'gran cuervo' (el más grande de la familia de los cuervos y único a vivir en pareja) y la martineta 'de vientre blanco'.
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En nuestro recorrido por los senderos de los Montes de Vaucluse y colinas de Luberon, nos pueden llamar la atención unas cavidades talladas por los hombres sobre el suelo rocoso. Se trata de los 'aiguier', unos pozos para el suministro de agua, necesarios en la región debido a la escacez de corrientes de agua en superficie.
Ésta práctica de cavar en la roca se cree que se remonta a la antigüedad, sin embargo en Luberon fué una práctica utilizada hasta bien entrado el siglo XX.
Otro razgo característico de los campos de la zona, es la utilización de terrazas para el cultivo, muchas de ellas aún en plena actividad y la construcción de cabañas de piedras o 'bories': éste tipo de construcción que también se remonta al Neolítico, ha tenido su apogeo entre los siglos XVII y XIX, época del desarrollo intensivo de la actividad agrícola. Por todo el Luberon podremos encontrarnos con éstas cabañas de piedra: tan extendida ha sido su utilización que, en la cercana comuna de Gordes, han restuarado un pueblo entero construido a base de piedras calcáreas de la región!
Y claro, no podrían faltar a éstos paisajes de Provenza sus famosos molinos de viento, celebrados por tantos poetas y pintores que, desde la Edad Media y hasta el desarrollo de las máquinas a vapor, constituían el único medio que poseían los agricultores locales para la transformación de sus trigales, viñedos y olivares en ésos bienes preciosos que, desde siempre, han constituido el alma de los pueblos de la cuenca del Mediterráneo: el pan, el vino y el aceite de oliva!
Algunos de ésos preciosos molinos de viento han sido restaurados, algunos son utilizados como museos y otros han sido habilitados como viviendas de alquiler turístico: ¿quién no desearía tener la experiencia de habitar en éstos apreciados y valiosos testimonios de la vida agrícola Provenzal?
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7 de enero de 2013

Joucas y los Poetas de grandes Espacios


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"La humanidad es guiada
a través de un camino de evolución,
por medio de esta migración de inteligencias,
y aunque pareciera que dormimos
hay un despertar interno,
el cual dirige el sueño
y eventualmente
nos despierta de regreso
hacia la verdad de lo que realmente somos". Rumi
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Recuerdo que la primera vez que supe sobre la existencia de un lugar en el mundo llamado Provence, fué gracias a descubrir en enciclopedias la obra pictórica de grandes artistas como Picasso, Cézanne, Chagal, Cocteau, Matisse, Renoir, Braque, Dufy y por supuesto Vincent van Gogh. Luego, a fines de los años '80, aquellos dos filmes que marcaron una primera aproximación a ése mundo rural: 'Manon de Manantial' y 'Jean de Florette'.
Luego supe que ésta tierra bendecida fué y es el refugio de miles de artistas de todas latitudes que aquí encuentran su mejor inspiración, atraídos por la intensa luminosidad mediterránea, por sus paisajes y por una arte de vida dulce asociado a los placeres de la campiña y los viejos pueblos medievales.
Claro, uno puede entender, comprender, el por qué de tantos artistas que descubren aquí su fuente de inspiración. Luego supe que uno puede recorrer pueblos dedicados al arte, como 'Saint-Paul-de-Vence', 'Saint-Remy-de-Provence' o 'Gordes', y hasta visitar galerías de arte o exposiciones para tener una aproximación a ése mundo que bulle de creatividad e ingennio. Pero nunca sabremos muy bien de qué se trata ése mundo artístico hasta no tener la suerte de visitar el atelier de algunos de ésos artistas y compartir lo largo de un encuentro con ellos.
Ésto precisamente fué lo que me ocurrió al visitar el bello pueblo de Joucas, situado aquí en el Parque Natural de Luberon donde resido actualmente, y descubrir primero la obra escultórica emplazada en diferentes sitios del pueblo y luego el atelier mismo de los artistas Mieke Marion Heybroek y Ulysse Plaud, autores de ésas obras que se encuentran diseminadas por todas partes y poseedores de ésa magia que sólo personalidades con tanta amplitud de espíritu pueden obtener.
Conocer la obra, el atelier y a ellos mismos, ha sido uno de los ésos regalos más grandes que me ha dado ésta tierra bendecida. Pero comenzemos por partes y primero hablemos un poco sobre el pueblo mismo.
Joucas es un precioso y discreto pueblo de 320 almas situado sobre una colina de los Montes de Vaucluse que miran hacia el valle y las montañas de Luberon, en el Parque natural del mismo nombre, en Provenza. Sus primeros trazos (como todos los pueblos de la zona) se remontan al Neolítico, aunque no es sino hasta el siglo XI que es mencionado por primera vez en una carta de la 'Abadía Saint-Victor' de Marsella (1055).
Éste pequeño pueblo, bañado por el sol provenzal y que se presenta frente a los hermosos paisajes de viñedos, cultivos y granjas, entre los pueblos de Gordes y Roussillón-en-Provence, presenta en su trazado urbano, aquellas callecitas empinadas de piedras que rodean, en trazos sinuosos, casas y algunos monumentos vestigios del medievo y de la típica urbanidad de la región.
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Y como todo pueblo provenzal, Joucas presenta vestigios de un castillo-fortaleza erigido, en éste caso, por los caballeros 'Hospitalarios de San Juan de Jerusalén', aquella comandería religioso-militar creada en el siglo XII para proteger a los soldados que partían hacia las Cruzadas y que en Provenza adquieren gran revelancia al ser apoyados por Raymond de Provenza (1120-1160), fundador de decenas de edificios 'hospitalarios' en la región, como aquel que alguna vez existió en Joucas.
Luego de la desaparición en la región de ésta orden (siglo XV) y abatida por siglos de guerras religiosas (entre cristianos y protestantes) Joucas permanece protegido como un pequeño pueblo de paisanos que sin embargo nunca conoció un abandono definitivo. Durante la Revolución francesa y el establecimiento de una nueva orden urbano-regional, Joucas pasa a depender del recientemente creado Departamento de Vaucluse e intengra, desde los años '80, el Parque natural regional de Luberon.
En la actualidad Joucas permanece como un pasible pueblo de agricultores (orientados a la viña, frutales y olivares) que sin embargo posee algunos establecimientos hoteleros de varias categorías (desde 'casas de huéspedes' hasta bellísimos hoteles-restaurantes-spa cinco estrellas como lo son 'Le Jas de Joucas', 'Le Mas des Herbes Blanches' y 'Le Phébus & Spa Caritas'). Asimismo, desde y hacia Joucas, parten varios caminos de senderismo, que lo unen con pueblos cercanos como Murs, Lioux, Saint-Saturnin-les-Apt y los mencionados Gordes y Roussillon.
Fué entonces, visitando con mi bicicleta todo terreno, el precioso pueblo de Joucas, que conocí a ésos dos seres especiales, los artistas Mieke Heybroek (de origen sueco) y su compañero en el arte y la vida, el francés Ulysse Plaud. Mieke y Ulysse trabajan juntos desde el año '67 cuando se encuentran, presentados por amigos comunes, en el antiguo atelier de Ulysse en Paris. Desde entonces comparten una simbiosis en el arte y la vida (¿o es lo mismo?) que los ha llevado a desarrollar una obra personal, poética, alimentada por encuentros, viajes y la inspiración de grandes poetas existenciales como Rumi.
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Establecidos desde aquel encuentro en Joucas, (Ulysse es originario de la cercana Aix-en-Provence), éstos dos seres han cultivado un arte desarrollado a cuatro manos, en una simbiosis perfecta del encuentro entre arte, vida y materiales nobles, como son la madera y la piedra. Madera que puede ser un olivo, viejo de varios siglos, que fuera encontrado yacente en Grecia y que los artistas han transformado en una escultura llamada 'La increible perspectiva del tiempo' y que se encuentra situada frente a la entrada de la no menos antigua 'Iglesia de San Juan Bautista'.
La obra escultórica de Mieke y Ulysse denota una energía apabullante, son obras en movimiento que obtienen una presencia intensa.
Luego supe, conversando con Mieke y sobre todo leyendo 'La seconde de Liberté' ('El segundo de Libertad' , nota de artistas), que ésta obra se encuentra influenciada por los acontecimientos trágicos de sus vidas: Ulysse y su familia atrapados bajo el fuego de la Segunda Guerra mundial y Mieke con un destino de viajes y mudanzas debido también a los acontecimientos de ésta guerra.
Cuando hemos inciado nuestra conversación y ése aire de simpatía que inmediatamente se creara entre nosotros y sabiendo que yo provenía de una tierra lejana llamada Argentina, los dos artistas comenzaron a narrarme poesía del gran maestro Atahualpa Yupanqui (considerado uno de los más grandes poetas y cantores de la vida rural en las pampas argentinas y que se exiliara en Francia escapando, cuando no, de las dictaduras militares).
Entre recuerdos de la obra de don Atahualpa, el genio de Rumi, sus historias personales, sus viajes asiduos a sitios como Anatolia (Turquía) e Irán (donde suelen viajar en búsqueda de materiales e inspiración para sus obras), una visita guiada a través de su preciosa casa-atelier y aprendiendo sobre sus exposiciones en varias capitales, pero sobre en Estocolmo y Copenague, hemos pasado la tarde entre éstos seres tan especiales, en un momento de magia y comunión compartidos. Un encuentro singular entre ésos dos artistas y éste servidor en búsqueda de su propio lenguaje bajo el sol de la mítica tierra de Provenza.
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Debemos conocer que, además de visitar la 'Capilla de San Juan Bautista' erigida en el siglo XVIII y que posee 'pinturas murales' de 'falso mármol' como sólo existe en otra capilla similar de un pueblo alpino italiano y el atelier de nuestros amigos escultores, Mieke Marion Heybroek y Ulysse Plaud, en Joucas podremos visitar un antiguo 'molino de aceite', en parte troglodita, que ha conservado su piedra de molienda, sus chimeneas, sus útiles de trabajo. También podremos encontrarnos con un precioso 'lavatorio' medieval y claro, ésas fuentes y callecitas que hacen tanto al encanto de éste pueblo.
Otro de los atractivos de Joucas, que carece de comercios (salvo una despensa y un bistró) pero goza de una gran actividad asociativa con talleres de pintura, teatro y literatura, es visitar los dominios vitivinícolas de los alrededores, una de las actividades emblemáticas de la región, donde encontraremos viñedos clasificados con 'denominación de origen' (AOC) Luberon y 'denominación de origen' (AOC) Mont Ventoux.
Y como mencionamos en otro párrafo, dentro del espacio de ésta pequeña comuna, nos encontraremos con pequeñas 'chambres d'hôtes' ('casas de huéspedes'), hoteles modetos o establecimientos de lujos que integran la prestigiosa organización de los 'Relaix&Chateaux' de Francia.
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Una vez más he comprobado que los grandes encuentros es lo que alimenta y fortalece mi espíritu y una vez más compruebo que ésta y tantas otras sopresas (paisajes, personas, obras, colores, matices, luces) es lo que me ofrece ésta región, la cual considero mi lugar en el mundo!
Si como mi vida pasada, experiencias, viajes, encuentros, me hubieran estado preparando para éste avenir que, con fuerza, optimismo, respeto y agradecimiento, he comenzado a forjarme en éstas tierras.
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2 de enero de 2013

Navidad en Les Baux de Provence


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Cuando, en el extranjero, algo nuevo me llama la atención: una calle, una puerta, un jardin, un anciano, una familia, no me resulta real y vivo sino posee algo, por poco que sea, que me recuerde a mi pueblo y mi infancia." Mario Benedetti
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 Estimados amigos, como un puñado de ustedes lo saben, me encuentro inmerso en ésta aventura de vivir en la Provenza, en el centro del 'Parque Natural del Luberon', una región, un rincón en el mundo, que cada día conquista mi corazón y me devuelve con creces las expectativas puestas en éste cambio.
Siento que ésta es una tierra inmensamente bendecida, como lo he descripto en algunos reportajes que he publicado desde hace un tiempo.
Cada día se nos abre la posibilidad de vivir una aventura diferente y aquí encuentro todo lo que considero interesante para desarrollar una vida en contacto con la naturaleza y con valores esenciales que hacen que valga la pena vivir y ser el protagonista de ése sueño llamado Provenza...
Aquí, tal vez, no nos ofrecerán paisajes espectaculares, aunque para mi lo sean. Aqui no nos encontraremos con el brillo y las luces de los grandes centros urbanos, pero en cambio nos toparemos con la calma belleza de ése puñado de pueblos labrados en las colinas. Como así de labrados son los viñedos, los campos de lavanda, de olivares, los cerezos, las huertas, las hierbas aromáticas de Provenza y todos aquellos bellos y nobles productos que constituyen la esencia de éstos pueblos.
En Luberon, lejos de los centros urbanos y turísticos de otras zonas de la Provenza, nos encontramos con que el invierno es una de las mejores épocas del año para residir por aquí. Claro, todo parece reposar y como la naturaleza, que renace cada primavera, se encuentra en ése estado de letanía forzada por el clima, parecería que vivimos en otro tiempo, en otra dimensión.
Así se vive el invierno en Luberon y así transcurrieron las famosas fiestas de Navidad: ésta vez, mientras continuamos explorando la región y estudiando un poco el panorama que nos ofrecían en diferentes pueblos y habiendo visitado diferentes mercados navideños que pupulan en éstas épocas decidimos, el día 24 de diciembre pasado, que bien podríamos compartir ése día festivo con la gente de 'Les Baux de Provence', uno de los 'Pueblos más bellos de Francia', una verdadera gema del cercano departamento de 'Bouches-de-Rhone'.
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'Les Baux de Provence' es un pueblo fundado alrededor de una impresionante fortaleza (hoy prácticamente desmantelada) que fuera fundada en el siglo X. Por mucho tiempo éste sitio fué hogar de la poderosa familia de Les Baux, aunque ya en siglo XV comienza a cambiar de manos, primero deviene una de las pertenencias de los Condes de Provenza y en 1486 deviene parte del reino de Francia. Aunque la última familia que fuera propietaria de Les Baux se tratara de los Grimaldi de Mónaco cuyo príncipe heredero, Alberto II, todavía detenta el título honorífico de 'Marquéz de Les Baux'.
Allí, en 'Les Baux de Provence', cada año en éstas fechas se celebran las tradiciones de la Provenza: agricultores, pastores, animales de granja, actividades y artesanías de los paisanos, las costumbres locales en general. Claro, la culminación de ésas actividades es la 'Natividad en Provenza', una serie de actividades y celebraciones en torno al mundo de los pastores y los animales de granja, con especial énfasis en las ovejas, omnipresentes en el ganado local.
Las actividades de ésa jornada (que no me atrevo a llamar 'fiestas' como se conocen en otras partes del mundo, porque aquí todo se desarrolla en forma pausada, calma y sin grandes ruidos), comienza con el desfile de peñas folklóricas locales, que hacen énfasis en la música y los vestuarios tradicionales.
El desfile por las callejuelas y pórticos de 'Les Baux de Provence', de músicos y danzantes conocidas como 'mireyas' (por el tradicional poema 'Mireya', del gran feligrés provenzal don Federico Mistral), se continúa con la entrada y procesión de pastores y sus rebaños de ovejas y burros, que realizan una alegoría de la 'transhumancia', una actividad pastoril que se continúa desarrollando en la región.
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Luego de varias paradas que nos permiten apreciar las danzas tradicionales de éstas peñas folklóricas, el público presente se dispersa (a la caída del sol), preparándose para la cena en familia. Nosotros elegimos un lindo restaurante local, donde nos ofrecieron un menú tradicional, coronado con la costumbre provenzal de los 'Trece postres de Navidad'.
Se trata de una tradición provenzal de compartir 13 postres elaborados con productos de la región que se toman antes o después de la Misa de Gallo.
Algunos de ésos postres son 'Le gibacié': una especialidad marsellesa. Se trata de una galleta de harina con aceite de oliva y flor de naranja. Se suele comer en vísperas de Navidad y la Epifanía. Luego hallaremos 'les nougats blancs et noirs' (turrones blanco y negro): que consiste en dos tipos de turrón fabricados con miel, almendras y azúcar. Posteriormente podremos encontrarnos con 'Les quatre mendiants' (los cuatro mendigos): simbolizan las 4 grandes ordénes de mendigos, y hace referencia al color de los hábitos de los monjes (carmelitas, dominicos, franciscanos y agustinnos). Las almendras representan la orden de dominicos, las uvas la orden de los agustinos, los higos la orden de los franciscanos y las avellanas la orden de las carmelitas. Por último 'les fruits et les friandises' (frutas y golosinas): Manzanas, peras, naranjas, uvas, melón de invierno, dátiles, etc. Además, cada ciudad aporta también sus especialidades como por ejemplo las tartas de la zona de la alta Provenza o la tarta de la Santa Cecile (tarta de manzana) de la zona montañosa de Provenza.
Luego de ésta copiosa cena compartida sin estridencias, nos acercamos a la 'Iglesia de Saint-Vincent', una preciosa capilla de estilos romano y renacentista y que posee un conjunto de vitrales diseñados y elaborados por el artista Max Ingrand, donados por el príncipe Rainiero de Mónaco en los años 70': como recordáramos en otro párrafo, la familia Grimaldi continúan siendo, en los papeles, los 'señores de Les Baux', un título que les fué concedido por el rey Luis XIII en 1642. Es por ello que el actual príncipe de Mónaco, Alberto II, detenta el título honorífico de 'Marquéz de Les Baux...
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En 'Capilla de San Vicente' y durante la 'Misa de Gallo', se desarrolla desde hace cuatrocientos años la ceremonia conocida como de 'Pastrage': durante toda la recepción, algunos habitantes locales ataviados con los trajes tradicionales y acompañdos de músicos, ofrecen al Niño Jesús el último cordero (generalmente nacido unas horas antes de la medianoche) y realizan una pequeña proseción de un carnero 'vestido' con cintas de colores tirando de un carro, 'ataviado' con velas, que porta ése cordero el cual será, posteriormente, ofrecido al Niño que acaba de nacer.
La ceremonia se desarrolla solemnemente y en gran parte en dialecto 'provenzal'. Como requiere la tradición, cada uno de los pastores presentes debe portar ése cordero recién nacido y debe 'ofrecerlo' a un Niño Jesús que es representado por un muñeco realizado también por artesanos locales.
La ceremonia es muy sencilla y rústica, sin ningún efecto especial: al comienzo de la misma, una persona nos informa a todos los presentes en qué consistirá la misma, invitándonos a guardar respeto y sobre todo a no filmar ni fotografiar durante el desarrollo del mismo. Según nos comenta, la idea es de preservar el carácter 'sagrado y popular' de ésta tradición, deseando que no se integre a ningún circuito turístico masivo.
Sinceramente nunca había asistido a una ceremonia de ése tipo, me pareció lo más cercano que se puede estar al significado que la tradición resguarda en éstas fechas y me pareció una hermosa manera de resguardar el legado de sus antepasados, rindiendo homenaje a los pastores locales. (Aunque debo confesar que me he quedado dormido un par de veces!)
Durante la jornada compartida con la gente de 'Les Baux de Provence' y un puñado de visitantes, hemos recorrido otra antigua capilla romana, llamada 'Chapelle des Pénitents', donde se presenta la exposición de un pesebre gigante, creado por el artista polaco Andrezj Wrzecionko. Éste magnífico pesebre, con figuras a talla real y elaborado enteramente con heno trenzado, es uno de los altos eventos que se presentan hasta el 6 de enero. Creado para la 'Capilla de los Penitentes', que a su vez fué enteramente pintada con frescos del artista francés Yves Brayer, permítanme comentarles que  apreciar en persona semejante obra y en ése bello lugar ha sido una de las mejores 'instalaciones alegóricas' que he visto en mi vida.
Enfrente de la 'Capilla de los Penitentes' habían colocado un corral con ovejas reales donde pudimos apreciar el pequeño corderito que, habiando nacido unas horas antes, sería utilizado en la ceremonia que posteriormente vivenciamos en la Misa de Gallo.
Tratándose de exposiciones, otras dos llamaron nuestra atención: una fué la ofrecida por el artista francés Jean-Marc Rossi, quien diseña libros de relatos sobre la vida de la gente de la Provenza. Titulada 'Yo he escuchado narrar a los santones', la exposición consiste en la presentación de 72 obras de estilo 'naïf' creadas para ésta especial ocasión por éste gran artista local.
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La otra exposición interesante se desarrolla, también hasta el 6 de enero, en el 'Museo de los Santones': recordemos que 'santones' denominan a los personajes elaborados en arcilla que ilustran la vida rural y pueblerina en los distintos paisajes de la Provenza. La tradición de los pesebres y sus 'santones' es legendaria en la región y no existe capilla, oratorio o simples casas de los pobladores locales, que no contenga su pesebre y sus personajes que ilustren la 'Sagrada Familia', entremezclados con éstos personajes. Una tradición antiquísima y muy simpática!
Más allá de las celebraciones tradicionales de 'Les Baux de Provence' que aquí les comento, en toda la Provenza se desarrollan eventos alegóricas a la 'Natividad' ('Réveillon de Nöel') y el 'Fin de Año', una fiesta que en Francia denominan como 'Réveillon de Saint-Sylvestre'. Estuve averiguando en varios sitios y parece ser que no existe una conección clara entre el festejo de la Nochevieja y las 'Vísperas de San Silvestre'. Lo que sí he leído por ahí es que la ceremonia de festejos del pasaje de un año a otro ha nacido en la antigua Babilonia, estamos hablando de festejos 'paganos' que remontan a unos 2000 años antes del nacimiento de Jesucristo!
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Así como en muchos otros países, la tradición en Francia quiere que los festejos de Navidad se desarrollen en familia y los festejos de las 'Vísperas de la San Silvestre' se realize entre amigos (ésto lo comento para los amigos que viven en otros continentes!). Algo que todos los franceses parecen ponerse de acuerdo, es en la elección del menú: casi no existe casa donde en éstas fechas no ofrezcan un menú a base de foie-gras y de champagne. En Provenza tenemos el componente de las trufas, abundantes en ésta época del año y participante lógico de las cenas de fin de año locales.
Y en algo que seguramente nos pondremos todos de acuerdo, es en el carácter simbólico de éstas fechas, cuando muchos de nosotros realizamos un raconto del año transcurrido y ofrecemos nuestros deseos para el año que comienza. Algo que parecerá 'anticuado' u 'demagógico', pero que sin embargo creo que no debería perder vigencia. Por ello me uno, desde éste humilde espacio, a todos aquellos que predican por un mundo de paz, bienestar, algo menos de injusticias sociales, salud, gratitud, trabajo y unión familiar!
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