"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

2 de abril de 2008

El Señor de las Alturas: el Cóndor Andino

Uno de los mejores regalos que tuvimos al recorrer parte de la Patagonia Argentina, fue un encuentro mágico, con el Señor de las Alturas: el Cóndor Andino.
Viajar por los increíbles paisajes de estepas y montañas, en la región de El Calafate, Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz, Argentina y presenciar la aparición de estas aves majestuosas, es un gran regalo con que la naturaleza te puede ofrendar.
Íbamos camino a la estancia Nibepo Aike, para pasar un día de campo, cabalgatas y asado criollo, cuando de súbito, y a un costado del ripio camino, se nos apareció ésta magnífica ave de gran envergadura. Lo primero que hicimos fue apagar el motor de nuestra camioneta y salir silenciosos a apreciar éste singular encuentro.
Inmediatamente nos sentimos agradecidos, una vez más, por la posibilidad de apreciar semejante regalo de la naturaleza. Horas antes habíamos pisado el Glaciar Perito Moreno, y todo lo que nos sucedía en la región aumentaba nuestra excitación. Por la posibilidad de ser testigos de paisajes que aún permiten observar la magnificencia de estepas, montañas, glaciares que creíamos eternos, y sobremanera un horizonte único, infinito, que nos aguarda a todos aquellos que nos atrevemos a viajar y apreciar en silencio, el mejor espectáculo que te puedas imaginar.
(…) El cóndor andino es considerado el ave voladora más grande del mundo. Un ejemplar adulto presenta plumaje negro con partes blancas sobre el dorso de las alas. Dos características morfológicas notables del cóndor son su collar de plumones blancos, y que en vuelo, el ave proyecta una figura relativamente rectangular con los extremos digitiformes, que corresponden a las puntas de sus grandes plumas.
Esa imagen del cóndor planeando a grandes alturas no pasa desapercibida, y fue seguramente lo que más impresionó a todos los pueblos indígenas de los Andes. La Cordillera de los Andes, en toda su extensión de 7500 km, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, es el hábitat natural del cóndor. Pero además de los Andes, el cóndor habita en áreas pre cordilleranas y parte de las Sierras Pampeanas (Sierras de San Luis y Sierras de Córdoba). Dada la gran extensión latitudinal del área considerada, y acompañando las variaciones climáticas, las manifestaciones de vida asociadas al cóndor también van variando, dando lugar a lo largo de ese gradiente latitudinal, una gran diversidad biológica y cultural (…).
(…) Otro pueblo que entró por Chile y ocupó las regiones pampeana y patagónica fueron los mapuches. Para ellos, el cóndor es dueño del espacio aéreo, reencarnación de las almas nobles y valientes y poseedor de una gran sabiduría. Hay un refrán mapuche que se dice a quienes pretenden ir más allá de sus posibilidades: "No quieras parecerte al cóndor, que la cordillera es alta".
Entre los tehuelches meridionales, en cambio, el cóndor aparece como una figura no demasiado respetable, lo que probablemente se deba a su condición de animal carroñero, como el carancho, que corre la misma suerte entre estos pueblos. El cóndor es un ave sagrada, pero maligna, a la que el mítico Elal de los tehuelches cazó con una flecha y como castigo por llevarse niños le sacó todas las plumas de la cabeza.
Actualmente, para algunos pueblos del noroeste argentino el cóndor es un animal de gran importancia religiosa. Dice la leyenda andina (argentino-chilena) que el cóndor no envejece nunca. Cuando siente que las fuerzas se le acaban, se posa en el pico más alto y saliente, repliega las alas, recoge las patas y se deja caer a pique contra el fondo de las quebradas, donde termina su reinado.
Pero otros dicen que el cóndor no muere nunca, que al sentirse viejo vuelve al nido, donde renace. La imagen del cóndor como un dios atmosférico o un mensajero del "mundo de arriba" es explicable en el sentido de que el ave vive en el aire, cruza el espacio, corta los vientos y asciende a las más altas cumbres, casi inaccesibles al hombre (…).

Una muy buena actividad que puedes realizar al visitar el Parque Nacional Los Glaciares, es la visita a un establecimiento agrícola-ganadero, una “estancia” patagónica, y Nibepo Aike es una de las mejores.

Tienes que coordinar con cualquier agencia de viajes en El Calafate y contratar de acuerdo a tus horarios disponibles. Luego te pasan a buscar por tu alojamiento y si tienes suerte que te toque un buen grupo de compañeros (siempre son grupos reducidos), podrás disfrutar desde el primer momento de una experiencia inolvidable.

Recorrerás caminos de ripios, el Glaciar Perito Moreno aparecerá y desaparecerá en cada recoveco del camino, verás estepas y valles infinitos y si tienes suerte como nosotros, apreciarás muy cerca de ti, el mágico vuelo de un cóndor. Una vez en la estancia, puedes optar por caminatas guiadas a una laguna y observación de aves o como hicimos nosotros, una cabalgata hacia la cima de los cerros circundantes, para tener otra visión de la majestuosidad del paisaje.

El establecimiento es hermoso, típica arquitectura patagónica de antaño y entre mate y mate, podrás asistir también a una demostración de esquila de ovejas. Y luego de las actividades, tendrás como almuerzo un auténtico asado patagónico, con corderos, carnes vacunas, pollos, ensaladas y puedes acompañarlos con vinos elaborados especialmente para el lugar. Los jardines son magníficos, la vista es espectacular y tus sentidos te agradecerán tanta atención.

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