"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

2 de julio de 2008

Fin de Semana de Jazz en La Defense

Este fin de semana concluyó el ‘Festival de Jazz de La Défense’ en su 31era. edición. Si, otro Festival de Jazz en Paris, pero la característica sobresaliente de éste es que se sitúa sobre la inmensa explanada del barrio de La Dèfense, la zona ultramoderna en las afueras de la ciudad y además se caracteriza por brindar una cartelera ecléctica en una serie de conciertos completamente gratuitos.

Reconocida mundialmente por su famoso “Grand Arc de La Dèfense”, concebido en los años ’80 bajo la tutela del presidente François Miterrand ( gran renovador de la arquitectura y el paisaje de la ciudad, con obras como ésta, o la Opera Bastille, la Pirámide del Louvre, el Museo d’Orsay, la Biblioteque National que porta su nombre, entre muchas otras).

La Défense es la zona dónde se agrupan las mega empresas francesas e internacionales, donde por lo general tienen sus cuarteles generales. Con diseños futuristas, la visión que obtienes al visitar la terraza del Grand Arc es de encontrarte en el set de alguna pelicula de ciencia ficción. Rompe absolutamente con la idea que uno tiene de Paris, y eso precisamente es lo que han querido resaltar sus arquitectos y planificadores. Permanentemente se están realizando nuevas torres y re-diseños, han anunciado un nuevo proyecto del arquitecto Jean Nouvel que se llamará “Tour Signal” y desde aqui al 2015 se completará ésta etapa de renovaciones. Aunque no es mi zona favorita de Paris, debo reconocer que la visita se hace imprescindible para los amantes de las tecnologías (cuenta en el interior del Arco con un gran museo dedicado a éste metier, con la historia de los avances tecnológicos en sus diferentes etapas) como asimismo para los amantes de las mega construcciones y las ciudades futuristicas. Ultimamente se han realizado varios trabajos de parquizado, bajo una idea de ‘humanizar’ el sector y éste Festival de Jazz es una manera de acercar un público diferente a los miles de empleados de saco y corbata que a diario lo pueblan.
Con una programación abierta, tienen cabida en sus dos semanas de duración algunos de los exponentes más modernos del jazz internacional: world, cubano, africano, electro, swing, soul y funk, he aqui todas las variantes que uno pueda encontrar y gustar.
También se realiza paralelamente al Festival un Concurso Nacional de Jóvenes talentos. Este fin de semana concluyó con las actuaciones, el sábado 28, de la banda de Solomon Burke, ya que por un problema en su vuelo desde Portugal (según nos contaron los organizadores) no pudo llegar a asistir al evento. Otra vez será el momento de ver en vivo a ésta leyenda americana del soul, de todos modos su banda y vocalistas nos brindaron un show excepcional, con un repertorio inmenso basado en lo mejor de la música soul americana, sin dudas dejaron la sangre en el show y casi no extrañamos al que debió ser el protagonista excluyente.
El domingo 29 el gran cierre estuvo a cargo de Herbie Hanckok y su fabulosa banda: aqui si pudimos contar con toda la maestría de éste artista, dueño de un carisma, swing y talento únicos. En poco menos de dos horas pudimos apreciar una sinfonia de colores y matices de lo mejor de su repertorio.
Sin dudas otro show que no olvidaré facilmente, y si bien en mis retinas y oidos todavian latían los ecos del ‘mágico’ concierto de Bruce Springsteen y la E Street Band, éstos músicos lograron transportarnos a otra atmósfera diferente, pero cargada del mejor jazz americano. Las dos noches fueron perfectas para disfrutar de éstos eventos: el clima era el ideal, el público compuesto de gente grande, por lo general parejas que se acercaron con sus canastos de pic-nic y mientras compartian la música proveniente del escenario, no dejaban de degustar de vinos y bocados. Mientras el sol caía y nos regalaba un atarceder inolvidable, la silueta lejana de la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo, en fin, la Ciudad de Paris, no nos permitían dudar de donde nos encontrábamos. Una vez más la ciudad nos regalaba un momento inolvidable.

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