"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

29 de julio de 2008

La Ciudad Sagrada del Maghreb / La Ville Sacrée du Maghreb

Kairouan
Como les contaba en el post anterior, he regresado de un fascinante viaje hacia las puertas del Sahara tunesino. Una semana recorriendo cerca de 2165kms de éste fascinante país, y si ésta temporada estás soñando con un viaje exótico, hacia el intestino de los países árabes del Norte de Africa, no dudes en visitar Túnez.
Aléjate si prefieres de los poblados costeros tan populares en ésta época del año y déjate llevar por la gran aventura que significa visitar el interior: te esperan grandes monumentos arqueológicos romanos, poblados muy pequeños perdidos en algún lugar de la historia. Mercados populares, donde reina el verdadero sabor de éstos pueblos e inmensas planicies de dunas y arena, las siempre movidas y fascinantes arenas del Sahara.

Por qué no, entonces, dirigirnos hacia Kairouan, ubicada a 160kms al sur de Tunis, la capital. Es la ciudad santa del mundo árabe en Africa, y la cuarta en importancia para los musulmanes, luego de La Meca, Medina y Jerusalem. Fundada por los generales conquistadores árabes en el 670 dJC, fué desde sus inicios un centro neurálgico y de avanzada para los intereses de expansionismo árabe. Como fué eregida para tal propósito, gozó desde siempre el interés de los habitantes de aquel mundo y la importancia y cantidad de sus mezquitas asi lo testimonian. Aqui podrás visitar su “Grande Mosquee Sidi Okba”: obra maestra del arte musulmán y el santuario más grande de ésta religión en Occidente. Se vió numerosas veces restaurada y embellecida por numerosos artesanos andaluces: más de 400 columnas de mármol blanco y rosado, asientos esculpidos en madera traida desde Mesopotamia. Todas sus decoraciones son de una belleza que aún sorprende y atrae cada año a millares de peregrinos durante la “fête du Mouled”, aniversario del Profeta Mahoma. Otra mezquita en importancia a visitar es la “Jamaa Tleta Bibane”, asi como los mausoleos de “Sidi Sahab El Balaoui” o “Sidi Abada”.
Como el pintor Paul Klee escribiera sobre la ciudad de Kairouan en 1914:
“No es un impresión aislada, es un conjunto. Un extracto de las Mil y Una Noches con 99% de realidad. Aromas penetrantes, embriagadores, seductores a la vez…los colores me poseen. No tengo necesidad de comprenderlo. Ellos me poseen, yo los tomo. He aquí el sentido de un momento feliz. Los colores y yo no somos más que uno.”

Escápate por sus calles, no busques ayuda ni un mapa. Déjate llevar por tus sentidos y sólo observa a tú alrededor: un aire de nostalgia que todo lo invade, como detenido en el tiempo, donde las horas pasan a través de las murallas y solo el sonido de los mercaderes logrará despertarte. No era un sueño, estamos otra vez en el mundo fascinante de los pueblos del Maghreb.
Sbeïtla

Como bien la describen en la página del desarrollo “Turismo y Patrimonio Antiguo” , financiado por la Unión Europea dentro del programa ‘ecos-ouverture’: “La antigua Sufetula, está situada en el centro-oeste de Túnez, a unos 260 km. de Cártago. Es uno de los núcleos antiguos mejor conservado del país y está considerado, por ello, un punto de paso obligado entre el Norte y el Sur. También el asentamiento humano es muy antiguo, al menos en las inmediaciones de la ciudad antigua donde han sido descubiertos (VIII milenio) muchos escargotiers. Pero, la creación de la ciudad, favorecida por la existencia de manantiales de agua, canteras y mesetas, no dataría, en el estado actual de la investigación, más allá de la segunda mitad del siglo I d. C., bajo la dinastía de los Flavios, probablemente en el mismo tiempo que Cillium (Kasserine, a 35 Km.) o Ammaedara (Haïdra a 110 km.). La economía de la región, particularmente la de Sufetula, estaba esencialmente basada en el cultivo del olivar, como lo sigue siendo en nuestros días, así como en la producción de cerámica. Esto, probablemente, favoreció la prosperidad de la ciudad y la constucción de varios monumentos públicos, a veces restaurados por mecenas (termas públicas, teatro...). Con la propagación del cristianismo, y como en la mayor parte de las grandes ciudades africanas, Sufetula cuenta con una sede obispal, a más tardar, en el siglo III. El nombre de numerosos obispos de la ciudad nos son conocidos gracias a las actas de los concilios que se celebran en muchas ciudades africanas, uno de los más conocidos es el que convocó el emperador Honorio, en el año 411, a fin de condenar el donatismo.Durante la ocupación vándala (439-533), la región forma parte del dominio real sin que se tenga constancia de testimonios arqueológicos sobre este periodo, excepto por algunos textos epigráficos.”
“Por fin, con la reconquista bizantina por el emperador Justiniano en 533, Sufetula se convertirá en una de las sedes del estado mayor bizantino."
" El Patricio Gregorio, que declaró a comienzos del siglo VII su independencia frente al emperador, parece ser que eligió la ciudad como lugar de residencia. Es durante este periodo cuando un cierto número de edificios fueron fortificados a fin de defenderse de la amenaza de las tribus bereberes y de las poderosas armadas musulmanas llegadas de Trípoli, al sur. Y es, precisamente aquí en Sbeïtla, o cerca de ella, donde tuvieron lugar las primeras batallas entre los Bizantinos y los Musulmanes, batallas en las que se decide la victoria, en el año 647, de la nueva religión, abriendo así una nueva página de la historia de Túnez en particular y de esta región del Norte de África en general.
Recientes investigaciones prueban que el lugar continuó siendo ocupado durante los primeros siglos del Islam.”
Visitar Sbeïtla con su enorme capitolio, su arco de triunfo, sus teatros y templos fué una de las mejores experiencias en cuanto a ‘contacto’ con el mundo antiguo, y seguramente como lo fuera para mí antes de éste viaje, te sorpenderá apreciarlo, ya que no es un sitio conocido y frecuentado. Bien vale la pena entonces el comenzar a soñar en conocerlo y descubrir su atrayente entorno. Seguramente el color naranja-ocre de sus antiguas piedras al atarceder, te atrapará como lo hiciera conmigo y una vez más sentirás que aqui, perdido en el camino hacia el Sahara, estás percibiendo la historia.

3 comentarios:

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

El color naranja, las huellas del tiempo, las batallas, los matices, los olores, las texturas... cuánto Gus!!!!!
Qué espectáculo para los sentidos!!!!

Y como siempre, esta reseña histórica que nos sitúa.

Ya te lo dije: sos un privilegiado!

Un abrazo con perfume a canela y disculpame la demora en venir.
(Estoy con exámenes.)

Beso!

Gus dijo...

Así es Feri: soy un privilegiado!

Pero lo soy también porque alguien me enseñó a abrir los sentidos y conectarme 'realmente' con lo que veo y/o sucede a mi alrededor.

Por eso, por esa conexión, soy un verdadero privilegiado ;)

senses or nonsenses dijo...

me encanta la casa con el mirador azul, vaya azul...
pues sí, sos un privilegiado.
a mí me pierde el mundo árabe, he visto una especie de tuareg por ahí arriba que impresiona. "si me voy a abrasar que sea con él".

un abrazo.