"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

15 de julio de 2008

Marsella, aquella vieja dama del Mediterráneo

Se me hace imposible describirte aqui Marsella: detenta tanta historia, tantos acontecimientos que marcaron la región, está ubicada en una situación estratégica de relevancia y su patrimonio arquitectónico-cultural es tan inmensurable, que bien podria ser denominada “Marsella, la ciudad de las mil facetas y los mil contrastes”.

Se cree que en Marsella los asentamientos humanos datan del paleolítico: unos 30 000 años AC. Fueron descubiertas unas cuevas, hoy submarinas, que asi lo testimonian. Y además resguarda los testimonios de la viticultura más antiguos de Francia … Fundada como aldea helénica, en el 600 AC, desde entonces y debido a su indudable estratégica posición en el Mediterráneo, ha sido centro y puerto de mercaderes, marinos, inmigrantes, conquistadores y piratas. Todos los imperios ‘transmediterráneos’ la han ocupado y/o se han batido por ella: griegos, romanos, celtas, cartagineses, provenzales, árabes, otomanos, francos … como nos cuentan en la página web de la ‘Provenza’: “Marsella, la Massalia griega, la Marsella medieval y renacentista. Marsella opulento puerto de comercio, puerta de Provenza y de Francia, ciudad refugio para los franceses de Argelia, para los argelinos después, Marsella ciudad de contrastes, de riqueza y de decadencia, de mar y de monte, todo esto y mucho más es Marsella. Los orígenes de la ciudad son muy antiguos. Hacia el 600 a. C, navegantes griegos llegaron desde Focea en Asia menor. Los foceanos fundarán Massalia y su llegada supondrá un cambio capital para todas la poblaciones de la región. Los griegos traerán nuevos productos y técnicas y cambiarán la relación de poder de toda la costa e interior. La colonia será la más importante de todo el Mediterráneo occidental. Es el comienzo de una larga historia…Sería muy difícil reseñar con palabras lo que significa esta ciudad. Segunda de Francia en población (Más de 800.000 habitantes, bastante más de 1,6 millones en la gran Marsella) , tercera en importancia. En Marsella hay varias ciudades, eso ya de partida; el puerto y sus aledaños, el mayor monumento sin duda; la parte alta, con un encanto decadente parecido al barrio lisboeta de Alfama; las playas y las islas, la de Montecristo con fortaleza y todo; las grandes avenidas decimonónicas que comienzan a reformarse y remodelarse, allí donde aparecen las tiendas de ropa y se expulsa a los inquilinos desafortunados para vender y venderse al mejor postor:
¿Ley de vida o terrible pérdida?
Ustedes decidirán, de todas formas la ciudad está cambiando. Una ciudad donde el espíritu marsellés está muy desarrollado (durante las revueltas de 2007, Marsella no sufrió las consecuencias de ese conflicto a pesar de ser una ciudad pluricultural y con problemas económicos y sociales). Marsella único lugar de Francia, donde el fútbol es religión como en España o América Latina. Marsella, donde un marsellés de pura cepa y de origen rumano, belga, turco, portugués o corso nos ofrecerá una calma conocida y el pastis, el aperitivo provenzal, en una terraza con vistas a la bocana del puerto… Tal vez esa calma mediterránea con un sol que ilumina y calienta sin molestar, tal vez eso sea lo que busca todo pirata, todo viajero. Marsella, refugio para un día, para una semana, para un instante, eso seguro…” Marsella fué una de las primeras ciudades en adherirse a la Revolución Francesa y muchos de sus habitantes marcharon a la capital entonando una antigua canción, que pasaría a la historia como “la marsellesa” y posteriormente como la canción patria. Pero la historia de ‘rebeldía’ de ésta singular metrópolis data de mucho tiempo atrás y tal vez ese carácter diferente es el que le otorga cierta particularidad. Debo admitir que si visitas primero la región de la Povenza-Costa Azul y luego Marsella, ésta te parecerá caótica y tal vez te apabulle su ritmo citadino como a mi me resultó. Pero luego de conocer un poco más sobre su historia y visitar algunos de los diferentes barrios que hoy conforman el mosaico de nacionalidades que es, tal vez comprendamos a qué se debe su singularidad y su abrumante colorido. La mejor manera de aproximarnos al ritmo de la ciudad, es comenzando por visitar el Puerto Viejo y sus alrededores: he aqui donde todo comenzó y donde se halla el ‘espíritu y el folklore’ de la ciudad.

Con sus catedrales, fortificaciones, colinas, barrios decadentes, puertos y marinos, parejas de indudable origen magrebí, turistas y cafés con terrazas que asoman al mar, es sin dudas un espectáculo humano digno de apreciar. Luego puedes subirte a algunos de los buses de dos pisos que realizan visitas hasta las entrañas mismas de la ciudad. Pero si prefieres, puedes tomar unos simpáticos trenes, los recorridos son menores, pero la cercanía es mayor. O como yo lo hiciera, también puedes tomar barcos que parten a cada hora desde el Puerto Viejo y navegar hasta las islas fortificadas cercanas o si prefieres recorrer durante cuatro horas los ‘calanques’, hasta la vecina población de Cassis, aquel puerto de pescadores tan singular que te describiera anteriormente. Estos ‘calanques’ o ‘ensenadas’ constituyen un paraiso para los navegantes y/o para los amantes de deportes subacuáticos:

“Único en el mundo, el paraje natural catalogado de Calanques es un auténtico monumento de la naturaleza. Este macizo calcáreo al borde del mar se extiende a lo largo de casi 20 km de largo y 4 km de ancho, en los municipios de Marsella y Cassis. Sus acantilados, que llegan hasta los 400 m de altura, se despeñan en las aguas de color verde turquesa del Mediterráneo Existen una veintena de calas, muy apreciadas por los navegantes.

Las principales son Goudes, Callelongue, Sormiou (la más grande), Morgiou, Sugiton, Devenson (con los acantilados más altos), Oule, En-Vau (la más salvaje), Port-Pin y Port-Miou (la que más se adentra en la tierra).
La fauna y la flora del macizo de Calanques son notables y están protegidas. El águila de Bonelli y el halcón peregrino anidan en sus acantilados. Los marchadores avezados pueden descubrirlos a pie, siguiendo el sendero de 25 km que recorre la costa. Los contemplativos preferirán acercarse en barco. Un sobrecogedor espectáculo de belleza mineral...” En fin, en Marsella encontrarás todos los ingredientes que constituyen una gran aventura: arqueología, historia, monumentos, gastronomia, naturaleza, mar, navegantes, cavernas submarinas, deportes náuticos, vida nocturna, historias de inmigrantes, cultura y también modernismo. Tal vez sea el comienzo de la gran aventura que constituye descubrir ésta mágica región. Muy cerca de aqui se encuentra “La Camargue” paraíso de pantanos, campos de arroz y salitres, bandadas de flamencos rosados, caballos salvajes y corridas de toros: un mundo hispano en el corazón del sudoeste francés. Pero esa, te la contaré en la próxima parada …

5 comentarios:

Mordi dijo...

Allez l'OM!

Agreguemos el placer de descender la Cannebière y sentarnos en el Vieux Port con vasito de "Ricard" para regardear el atardecer.

Es hermosa Marsella/Marselha! Y tus fotos están buenísimas.

Senses & Nonsenses dijo...

unas fotos impresionantes.
un reportaje excelente.
te dedicas a hacer guías, libros de viaje, o así...?
lo haces muy bien.

abrazos.

Luna dijo...

Gracias por hacernos viajar. Hace mucho estuve allá y veo que está más hermosa si eso es posible.
Saludos!

Germanico dijo...

Que hermoso!

Marsella la gema disputada por tantas civilizaciones.

Marsella revolucionaria, que regalaría a la Francia romántica su canción patria.

Marsella puerto, fortificaciones y gloria.

Maravilloso siempre todo, con fotos y explicaciones.

Saludos desde Argentina.

Gus dijo...

Gracias chicos una vez más por sus comentarios, me incitan a seguir mejorando en mis presentaciones de los viajes y experiencias que voy adquiriendo ...

Estuve ausente del blog estos dias, y si visitan mis nuevas entradas aqui arriba, sabrán por qué.

Un abrazo a todos y los visitaré en sus respectivos blogs ...