"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

13 de agosto de 2008

El Jem y la leyenda de 'La Kahena'

Luego de abandonar la región de Matmata que les describía en el post anterior, retomamos la ruta casi costera de Túnez, para dirigirnos hacia el nordeste del país.

Una de las mejores paradas que pudimos realizar en nuestro recorrido, fué la de visitar el impresionante anfiteatro romano de ‘El Jem’. Ciudad próspera en la antiguedad por su ubicación privilegiada, nos permite acercarnos a la gran región del sud del país o comenzar a transitar la zona costera del este, donde el desarrollo turístico y/o urbano se me ocurre más evidente.
Llamada ‘Thysdrus’ en la época romana, fué una de las más importantes ciudades de la provincia Africana del Imperio.
‘Thysdrus’ fué una plaza importante dentro de la economía de la región, pues desde aqui se comunicaban con las zonas agricolas de los macizos centrales por el oeste, y con los puertos del este que conducían a la capital del Imperio, Roma.
Parece ser que también debió su prosperidad a la abundancia de cultivos de olivos en la región. Esta cierta ‘prosperidad’ pronto deviene al fin, alrededor del siglo III, ya que fué centro también de rebeliones de los pobladores contra el Imperio central y el emperador de la época, Maximus, decide aumentar los impuestos a la metrópoli, produciendo lentamente su agonía. Posteriormente ‘El Jem’ pasa a ser una ciudad más de la región central.
Pero ‘El Jem’ debe su fama a dos circunstancias diferentes, unidas en un momento de la historia: aqui se encuentra el increible y monumental coliseo de “El Jem”, magnífica obra de ingeniería romana, cuarto en el mundo por sus dimensiones y el más importante de las provincias africanas.
Y aqui, cuenta la leyenda, en el siglo VIIo de nuestra era, se refugió la princesa berber ‘Bahiya’, conocida por los árabes como ‘La Kahena’, que significa ‘divinidad’, ‘profetisa’ o ‘bruja’. La princesa Bahiya fué la última en oponerse a la invasión de los árabes en la región y no fué sino hasta cuatro años después de cruentas batallas, que la princesa y sus seguidores, refugiándose en el coliseo, caen en manos de los invasores. Finalmente toda la región del norte africano deviene árabe y musulmán.

Nos situamos en el año 670 de nuestra era, ‘Kairouan’ viene de ser fundada, y el Islam reina en casi toda la provincia de ‘Ifriquiya’. La Africa bizantina de a poco se va entregando al invasor, con excepción del pueblo de los ‘Imazighen’, conocidos como ‘Berbéres’ u ‘hombres libres’. Su jefe se denomina ‘Kasseila’ y muere en combate en aquellas circunstancias. Su hija, la princesa Bahiya toma el relevo, y se convierte en la reina de ‘Jerawa’, pueblo berber heredero de una tradición judía cultivada de exilio en exilio. Su personalidad le deviene el apodo de ‘la Kahena’, bruja o divinidad, ya que según cuenta la leyenda, estaba dotada de una fuerza espiritual inmensa. La única capaz de oponerse a las tropas del general islámico Hassan ibn Nooman. La reina Bahiya se refugia en un momento de la batalla en ‘Tripolitaine’, luego en el anfiteatro de El Jem, donde logra oponerse a lo largo de cuatro años. Algunos dicen que existía un túnel, desde el anfiteatro al mar, donde la reina lograba proveerse de pescado fresco, que ‘mostraba’ a los invasores desde lo alto en señal de su inmenso poder.
Traicionada (como todos los grandes guerreros) es muerta por uno de sus guardias, y su cabeza embalsamada, enviada al general Hassan ibn Nooman.
Otros dicen que viéndose rodeada por tantos enemigos, decide envenenarse o escaparse por mar. Lo cierto es que su impresionante leyenda continúa hasta nuestros días, y no dudo que cada vez que la mencionamos estaremos haciendo honor a su fortaleza y convicción. Retornando al anfiteatro romano de ‘El Jem’, dominando la ciudad, constaba de 36 metros de alto y 427m de perímetro, su fama se debió a la extraordinaria capacidad de albergar hasta 30 000 espectadores y sus espectáculos de luchas de gladiadores, bestias salvajes y réplicas de batallas navales, como su gemelo de la capital, el Coliseo Romano.

6 comentarios:

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Pobrecita la princesa...
Qué destino inquieto, incierto y desamorado...
Me gustan las leyendas propias de estos muros, seguro que las paredes hablan! Semejante monumento...más que hablar da conferencias!!!

Una maravilla, Gus.
Un beso de princesa sin problemas ♥
Por lo menos...de esta clase! ja!
;)

Gus dijo...

JAJAJAJA Gracias Feri: claro que esos muros dan conferencias y cuando los tocás, sentís que estás tocando la historia ...

senses or nonsenses dijo...

qué bien te lo estás pasando, qué envidia.

la réplica del coliseo me ha impresionado.

un abrazo.

Fabio dijo...

Hola Gus! no sabes lo que generan estas imágenes en este momento... tengo vacaciones hasta el mes de septiembre incluído, y estoy intentando organizar algo. Hay tanto que queiro hacer y recorrer, sobre todo después de haber estado tan esclavizado a mi trabajo y a un puesto.
La experiencia de tus viajes es genial! incitan, motivan... gracias por compartirlos. Por ahí me dan ganas de preguntarte cosas, que me cuentes de tu vida, cómo es que llegaste a París, qué haces?
algún día de estos nos hacemos un mail si te parece.
Te envío un fuerte y cálido abrazo ;)
faBio

Gus dijo...

Senses: éste viaje lo hice en julio pasado, regresé a Paris hace pocas semanas ... y no me envidies! tú también estás muy cerca de Túnez! como decimos en Argentina: cruzando el charco! ;)

Gus dijo...

Hola Fabio: me alegro que éstos relatos te generen sensaciones de querer viajar y vivenciarlo con tus propios ojos.

Seguramente tú también estás 'a vuelo de pájaro' de muchos sitios increibles, solo resta encontrar el lugar adecuado amigo!

Espero tu e-mail cuando quieras ;)

Un fuerte abrazo!