"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

3 de octubre de 2008

Otoño en Saint-Germain-des-Prés

El boulevard Saint-Germian-des-Prés de Paris, que desde el Puente de Sully sobre el rio Sena y hasta el Quai d’Orsay sobre el mismo rio, atraviesa los distritos 5eme, 6eme, y 7eme de la Capital, es uno de los sitios favoritos de los parisinos y turistas para perderse y pasear sobre sus enormes veredas.

Continúa siendo hoy en dia, un boulevard con gran vida comercial, cultural y de sumo interés histórico. Planificado, como casi todos en Paris, por el Baron Haussmann alrededor de 1850, fué desde sus incios una arteria testigo de grandes acontecimientos históricos-culturales en la ciudad. Y el hecho más significativo, por lo cual todavía se lo asocia, es con lo sucedido en Mayo del ’68, ya que fué escenario de revueltas estudiantiles que cambiaron el transcurso del siglo XX, no sólo en la antigua Francia, sino que también influenció al mundo entero.
Claro, cuando el Bvd. Saint-Germain se une al Bvd. Saint-Michel nos encontramos en la zona denominada ‘Quartier Latin’, por situarse a escasos metros de la mítica Universidad de la Sorbonna y del Museo de la Edad Media.
Caminar simplemente por éste mítico Boulevard es un gran pasatiempo, con una arquitectura magnífica, grandes hoteles particulares, algunas embajadas, ministerios públicos, fundaciones, lujosas casas de diseño y muebles de interior, fascinante vida nocturna a la altura del Metro Odeón y sobre todo, algunos de los más bellos y famosos cafés de Paris.
Como nos cuenta Vesta Mónica Herrerías en su ‘Secretos del París literario’:
“En uno de sus ensayos Italo Calvino escribió que en cuanto un lector llega a París invariablemente tiene la sensación de llegar a un sitio conocido. Aunque nunca haya estado en Francia, quien ha leído a Dumas, Balzac o Malraux tendrá una imagen previa de los principales cafés, calles, museos y lugares públicos, al grado que antes que conocer, uno está recordando. Cuando uno visita la catedral de Notre-Dame es porque antes pensó en Quasimodo; quien entra a los cafés de la calle Soufflot quizá los haya conocido antes en Ernest Hemingway y los curiosos que desafíen la suerte y se aventuren a caminar por Pigalle o Picpus a altas horas de la noche es porque quieren comprobar en qué medida son verídicas las novelas policiales de Georges Simenon. Por otra parte, sugiere Calvino, también es posible recorrer la ciudad como si se tratara de un libro, examinando cada cine, librería, vinatería o mercado como si fueran los tomos de una gigantesca enciclopedia. Así, entrar a una tienda de discos o posters raros equivale a indagar en el capítulo correspondiente.
Por fortuna para los viajeros, algunos de los cafés y restaurantes que eran frecuentados por los escritores más famosos continúan abiertos desde hace siglos. Al visitarlos por curiosidad uno puede averiguar qué tan estrecha era la calle a la que iban a comer los tres mosqueteros o cómo eran los cafés a donde iba a tocar Boris Vian después de la segunda guerra.
De los que aún existen, el más antiguo restaurant de París es Le Procope, fundado en 1686, ubicado a sólo unos metros del Carrefour del Odeón. Se dice que este clásico de la cocina francesa fue la cuna del Enciclopedismo, además de haber sido el lugar favorito de Racine y Moliere, pero también de La Fontaine (quien a pesar de frecuentar este sitio elegante y refinado, dispuso, como un rasgo de humildad, que sus restos descansaran no en un panteón particular, sino en una fosa común, en el cementerio de los Santos Inocentes). Le Procope también fue el lugar predilecto de Verlaine, pero no fue aquí donde éste intentó matar a Rimbaud con dos tiros, después de una apasionada relación. Sin embargo, las paredes están cubiertas por numerosos espejos antiguos, donde se habrá reflejado Oscar Wilde. Los precios relativamente accesibles de Le Procope no le niegan el servicio a nadie, ni siquiera a Balzac, a quien los críticos nunca otorgaron un puesto en la Academia Francesa. Todo indica que hasta el siglo XVIII los restaurantes franceses no eran como los conocemos actualmente, sino mucho más elementales. Pero a raíz de la Revolución Francesa muchos de los aristócratas se vieron forzados a despedir a sus sirvientes, lo cual provocó que numerosos cocineros buscaran otras maneras de sobrevivir. Es así como se fundaron y popularizaron algunos de los restaurantes modernos, que además de preparar alimentos son un espacio para discutir e intercambiar ideas, así como un sitio de inspiración. Entre los restaurantes que sobreviven al siglo dieciocho está el Grand Véfour, uno de los más caros de París, donde Lamartine, Saint-Beuve y Victor Hugo, solían acudir en busca de la especialidad de la casa: el cordero con judías blancas, una receta que se ha conservado durante varias generaciones de cocineros. Le Grand Véfour (frente al Sena, en el número 17 de la calle de Beaujolais) se pone de moda de manera cíclica: por allí han pasado Colette, Jean Cocteau, el poeta-cineasta, André Malraux, Louis Aragon o Jean Genet; y dada su elegancia podría haber sido el lugar donde Simon de Beauvoir rechazó la petición de matrimonio del descorazonado Jean-Paul Sartre, proponiéndole en cambio un "pacto renovable".

Al salón La Fontaine del carísimo restaurante Lapérouse, Georges Simenon llevó a cenar al comisario Maigret, y Proust, quien temía no llegar a escribir mil cuartillas para "En busca de tiempo perdido" (y que finalmente escribió tres mil), llevó a cenar a Swan. Además, este restaurante, ubicado en la calle des Grands-Augustins, en el barrio sexto, fue un espacio de discusión para Emile Zolá, Guy de Maupassant, Alexandre Dumas padre y el autor de Los Miserables. También en el barrio sexto, en el boulevard Saint-German des Prés, se encuentran la Braserie Lipp y el café Deux Magots. Estos dos sitios han sido un verdadero imán para distintos grupos de intelectuales, de Saint-Exupéry a André Gide, y de los surrealistas a Alberto Moravia. A solo unos pasos del Deux Magots, que fascinaba a Borges, está el Café de Fiore, el lugar de tertulia de Jean-Paul Sartre, el "Papa del existencialismo", y de grupos que durante mucho tiempo despreciaron a otro cliente habitual, el poeta Jacques Prevert, ya que consideraban que su poesía era "repugnante" por el hecho de ser popular.
En el Café dei Fiore cada año se entrega el premio literario del mismo nombre, que ha distinguido entre otros a Michel Houellebecq, mientras que en el Drouant (en el número 16 de la place Gaillon, igual o más caro que Le Grand Véfour) se lleva a cabo anualmente el fallo del renombrado premio Goncourt.
Finalmente hay que decir que también sobreviven tres restaurantes que fascinaron a la bohemia parisina: La Coupole y el café Select (donde no sólo se podía encontrar a los pintores de Montparnasse sino a autores como Hemingway, Henry Miller, Ezra Pound y Gertude Stein), a la vez que el Polidor, que si bien no aparece en Rayuela (a pesar de que la Maga y Oliveira quizá hubieran podido permitirse uno de sus menús) Cortázar lo menciona en un capítulo de 62, modelo para armar. La lista podría seguir hasta el infinito. En este mismo momento los autores contemporáneos, incluso los que nunca visitan París, siguen registrando otros cafés y restaurantes de esta ciudad, sean reales o imaginarios.” Uno de los mejores descubrimientos que uno puede hacer, especialmente en otoño, cuando la lluvia y el frío comienzan a apoderarse de la ciudad, y tienes la sensación que solamente dentro de algún buen sitio podemos encontrar refugio, es toparse con la ‘Maison de l’Amérique Latine’, en el 217 boulevard Saint-Germain, la cual nos trae ésta temporada, una magnífica exposición sobre ‘El Atlas de Borges’, textos y fotografías de Jorge Luis Borges y Maria Kodama, inspirados en el libro ‘Atlas’. Producida por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ( Hernán Lombardi como ministro de cultura de la Ciudad y Luis Ureta Saenz Peña, como embajador argentino en Paris), nos exhiben un excelente muestreo de los viajes realizados por el gran maestro y pensamientos que los mismos le inspiraron. En mi caso, y como Uds. leen al entrar en éste blog, tengo a Borges presente en mi vida, y lo considero hasta cotidiano. Claro, uno siempre puede tener a mano una gran expresión del Maestro y siempre podemos recurrir a su simple y genial sabiduría. Me he quedado por lo tanto ‘perplejo’ al leer ciertos textos que acompañan las fotografías y descubrir en sus palabras, lo que a mi me hubiera gustado escribir sobre sitios como Estambul o Marrakesh. Lo mismo sobre Paris, Londres o México, el gran Maestro todo lo ha abarcado y sus textos nos enseñan a ‘mirar’ de otra manera esos sitios, que tal vez ya hemos visitado, pero que viniendo desde él, jamás volveremos a visualizarlos igual.
A la altura de la Place Saint-Germain y la rue Bonaparte, se encuentra la Iglesia de Saint-Germain, una o tal vez la más antigua de Paris:
" Pocos visitantes saben que dentro de la más vieja Iglesia de París, se encuentra un pequeño dibujo de Picasso que representa una cabeza de mujer. Colocado en el ángulo de la plaza Saint-Germain, esquina calle Bonaparte, este dibujo es un homenaje al amigo poeta del pintor español Guillaume Apollinaire. Acabada en 558 y consagrada por el arzobispo de París, Monseñor Germain, en la iglesia están todavía los restos de su real comanditario, el rey Childebert Primero. Este rey merovingio construyó esta Basílica Santa-Cruz con el fin de alojar las tumbas de los reyes. Fue quemada por los Vikingos en el siglo IX, reconstruida en el año mil por el abad Morard y ampliada en 1163 por el papa Alejandro III. Su brillo fue más allá de las fronteras de la capital y la Abadía se volvió una parroquia muy conocida. La Revolución francesa de 1789 la transformó sucesivamente en prisión, en suplicio para doscientos parisienses que se mataron allí, y luego en depósito de polvo y municiones. Error fatal, 15 toneladas de explosivos estallaron dentro y causaron un terrible incendio que destruyó sus armaduras y una buena parte de sus tesoros, entre los que su famosa biblioteca teológica. Se destruyó toda una parte de la Abadía en ruinas y la plaza Saint-Germain des Prés, que está enfrente hoy día, la reemplazó. En el Siglo XIX, los arquitectos Godde y luego Baltard, la restauraron y le dieron su apariencia actual." Alrededor de ésta fantástica zona se encuentra el Marché Saint-Germain, a unas pocas cuadras la Iglesia Saint-Sulpice y mas allá comienzan los Jardines de Luxemburgo … hay tanto para hacer y ver y caminar que seguramente una tarde te será poco para recorrerla. Especialmente en otoño: créanme que es un espléndido lugar para caminar! Y sentarse en alguno de sus cafés a ver pasar la gente. Enfrente al Metro Odeón ( aqui se sitúa una enorme estatua de Danton y es 'el punto' de encuentro de los parisinos ) se encuentra el ‘Cour de Commerce Saint-André’, uno de los rincones mas agradables, antiguos y que resguardan algo de su antigua magia. Es aqui donde encontrarán el citado ‘Le Procope’, la brasserie más antigua de Paris, que además no requiere reservación.

12 comentarios:

Hαmℓet dijo...

Que hermosos parajes Gus, te pasaste, captas muy bien los momentos, los escenarios... Supongo que tu felicidad proviene de esa aventura de 'a dos'... gracias por tus palabras, siempre son gratas y bien recibidas

Un abrazo, y sigue disfrutando de esa belleza de ciudad… a todo esto, el Otoño es una de mis estaciones preferidas

enjoy the city light!

JP dijo...

Que precioso lugar , además que fotos !
Me pasaría horas tomando café y charlando en esas esquinas .
Creo que es uno de mis pasiones .

Mordi dijo...

Està todavia el Café "El Sur"?
Era en 35 Bv Saint Germain. No es en St Germain des Prés, sino màs hacia el este.

Haldar dijo...

Paris, Paris! Que hermosa ciudad. Estoy pensando volver alli el año que viene, para celebrar el cumple de Pochacco. El adora Paris, es su ciudad preferida. Y bue..., pense que seria excelente regalo.

Hermosas fotos, como siempre.

Abrazotes.

Gus dijo...

Hola Hamlet! Gracias a ti amigo y si, cuando la felicidad viene de 'a dos' como bien decis, parece que fuera mas completa, no?

Igual creo que cada uno tenemos nuestros tiempos: para disfrutar solos o para estar muy bien acompanados!


JP: si esa es una de tus pasiones, te felicito! es que seras argentino? JAJAJAJA si, sentarse a conversar por horas aqui es un deporte (como en los cafes de Buenos Aires lo eran ... o lo seguiran siendo?).

Gus dijo...

Amigo Mordi: No tengo la menor idea sobre un 'Cafe Sur' y sus coordenadas no son muy precisas ... pero tratare de averiguar si existe y le comentare el dato 'personalmente', ya que este miercoles parto hacia TOULOUSE, 'su ciudad' JE!

Gracias Haldar: Paris es bella todo el ano, pero creo que en primavera y/o verano es cuando se disfruta mas y cuando se puede hacer un viaje a cualquier pueblo vecino, que hay muchos y son fantasticos.

Cuando decidan el viaje: no dudes en consultarme si necesitan alguna otra informacion!
Un abrazo grande!

senses or nonsenses dijo...

yo tb disfruto de los cafés, una buena compañía y una buena conversación.
si además es en París y en otoño, pues imagínate.
I love paris in springtime... en verano, en otoño, y en invierno, que decía Cole Porter.

un abrazo.

Gus dijo...

Hola Senses! si, has dado con el musico que mejor refleja esta epoca del ano en Paris ... a proposito, has visto la pelicula de 2004 'De-Lovely', sobre la vida de Cole Porter? esta protagonizada por Kevin Kline y Ashley Judd.

No se si fui el unico que la vio, pero personalmente me gusta mucho.

Un abrazo!

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Hola Gus!
Qué lindo paseo, como siempre.
Fijate que el estilo de algunos edificios es el mismo que de otros acá en Buenos Aires.

Recuerdo haber leído que a principios de 1900 muchas familias pudientes trajeron arquitectos franceses para diseñar sus "casitas"... y todo Recoleta responde a la moda y al estilo de esa época, no?

Bueno, bienvenido a los pagos!!!!!
Ya le voy encargando unos salamines a Cagnholi???

:)

Un abrazo! Y gracias por las letras en francés...qué lindo suenan!

Ani dijo...

Ahh, qué belleza!!! C´est magnifique!
No me podés torturar así con estas fotos del otoño en París! Son de ensueñoo!
Me encantó la del Metro y la bici especialmente.
Todas, todas, divinas, increíbles.
Y sí eh, sí sigue siendo también un deporte acá en Bs As el charlar en los cafés. Que por cierto,
me encanta ese deporte =)

Te tomás un cafecito por mí
ahí en las mesas de afuera de Le Saint Germain, s´il vous plait! :-)

p.d. Ahí que también lo nombrás a Saint-Exupéry, viste que se está realizando un homenaje acá
durante todo octubre en la Alianza
y en Villa Ocampo? (La info está en mi blog, en el post anterior al actual). A bientot!

Gus dijo...

Hola Feri: lo de los salamines, los vamos encargando! porque son mis favoritos y acompañarlos con dulce de leche me gustan mas ... no! mentira, es un chascarrillo.JE!

Si, en la época que las familias de los ricos estancieros crearon su 'pequeña Paris' en Recoleta ( algunos lo llaman 'la belle epoque') contrataban arquitectos franceses, italianos e inclusive importaban todo de Europa, tambien las 'institutrizes' de sus hijos.

Y no es por la 'opulencia', pero estos edificios me encantan porque estaban hechos 'para durar' siglos, y sus departamentos son enormes y por lo general muy grandes.

Merci a toi pour votre sympathie!

Gus dijo...

Gracias Ani! tambien muy simpático tu comentario ... Ojalá llegue a tiempo para visitar las muestras de Saint-Exupery, pero si no lo hago sehuro las estaré visitando a través de tú blog!

Sabes que viajo a la Argentina el 20/10? me van a buscar mis tios de Castelar y luego parto a Tandil.
En noviembre regreso a Castelar y luego me quedo unos dias disfrutando la primavera de Buenos Aires ... donc, A Bientôt aussi!