"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

26 de enero de 2009

Una Noche en el Museo ... del Louvre! parte II

Otra de las grandes colecciones que uno puede visitar en el Museo del Louvre, es la perteneciente a las civilizaciones egipcias y mesopotámica: todo aquel que amó durante sus años de estudios la cultura de éstas civilizaciones, no puede menos que sentirse sorprendido por la calidad y cantidad de objetos presentados.

Indagando un poco más, uno aprende que las colecciones, especialmente correspondientes al periodo de la antigüedad, fueron comenzadas en el Louvre por los reyes de Francia (referidas a las colecciones griegas y romanas), pero muy especialmente fueron incorporadas luego de las campañas de Napoleón I Bonaparte a Egipto a partir de 1798. El joven, por entonces, general corso inicia muy pronto sus campañas militares de expansionismo, y durante éste periodo, cuando Egipto se encontraba bajo dominio del Imperio Otomano, es que decide su avanzada hacia el norte de Africa a través de Egipto y su mítico Nilo. Lo que comenzaría como una campaña militar, pronto se transformaría en uno de los intercambios ‘culturales’ más grandes que el mundo ha conocido desde el ‘descubrimiento’ de América para Europa Occidental y sus potencias marítimas. Parte de éste intercambio cultural comenzado durante las campañas de Napoleón a Egipto, puede hoy visitarse gracias a una importantísima exposición que se está llevando a cabo en el Instituto del Mundo Arabe de Paris. Dicha exposición llamadada “Bonaparte et l’Egypte, feu et lumieres” (de la cual escribiré en otro reporte) nos recrea a través de cuatrocientos objetos y documentos, los viajes explorativos que realizara el general a fines del siglo XVIII y que daría nacimiento, entre otras cosas, a la ‘egiptología’.

El mundo académico francés de la época se vería revolucionado por los descubrimientos realizados por éstas expediciones, ya que además de soldados, Bonaparte contaba con un verdadero ejército de estudiosos, botánicos, arqueólogos, arquitectos, dibujantes, escritores, quienes darían al mundo su visión de todo lo visto y aprendido de la vieja cultura egipcia.

Además de los estudiosos que acompañaban al general, se encontraban todo tipo de especuladores y ‘falsos exploradores’, financiados por las fortunas parisinas, las cuales comenzaban a coleccionar esos valiosos objetos encontrados y se las apropiaban para sus ‘hoteles particulares’, compitiendo con sus vecinos ingleses, alemanes y norteamericanos para ver quien construia la mayor colección privada posible …

Durante las campañas napoleónicas, muchos de esos objetos arribados a Francia , eran dirigidos directamente al Louvre, que ya funcionaba como Museo sostenido por las colecciones privadas de los reyes de Francia. Otros objetos, que conformaban las ‘colecciones particulares’, fueron arribando al Louvre a través de donaciones o adquisiciones. Así, a través de décadas, se fue conformando la vastosísima colección que hoy nosotros, simples ciudadanos de éste periodo de la historia, podemos gozar y estudiar a pleno. Particularmente, luego de haber visitado las colecciones de arte egipcio de los Museos Metropolitanos de Nueva York, Británico de Londres y Nuevo Museo Egipcio de Berlín, creo que la colección del Louvre no es la más grande (en cuanto a lo expuesto), pero sí tiene un valor importantísimo debido a las obras presentadas. En el caso del Louvre, el ‘escriba sentado’ constituye un claro ejemplo de la altura alcanzada por el arte egipcio.

Pero París cuenta con otro objeto particularmente impresionante: me refiero al fabuloso obelisco de Luxor situado hoy en la Place de la Concorde, que fuera parte en su momento de una proeza técnica al trasladar y posicionar ésta pieza en su emplazamiento actual. Datada en más de 3300 años, el obelisco de Luxor fue una ‘donación’ que el gobierno de Egipto realizara a Francia en 1836, en reconocimiento al trabajo del arqueólogo francés Champillion, quien fuera el primer traductor de los jeroglíficos. El arte de Mesopotamia tiene otro lugar destacado en el Louvre: comprende las civilizaciones que florecieron entre las actuales India y el Mar Mediterráneo, siendo una de las más sorprendentes la llamada Uruk, que floreció en el sur del actual Irak hace unos 3300 años AC y es considerado el lugar donde se originó la escritura, el cálculo y la contabilidad. No hace falta ser un gran estudioso de las civilizaciones antiguas, para darnos cuenta que estamos frente a algunos de los objetos magníficos, que han ayudado a generar el tipo de cultura y civilización que hoy somos. Pueblos e imperios que han florecido, han tenido su momento de esplendor y luego, bajo el impacable paso del tiempo y de los ejércitos conquistadores, han caído en cierta decadencia u olvido. No confundamos la situación actual de éstos pueblos, con el legado que sus ancestros nos han ofrecido, tanto unos como otros merecen nuestro reconocimiento y en mi caso en particular, respeto absoluto y consideración por todos esos sitios sagrados de la Humanidad que alguna vez florecieron y que tuvieron otro tipo de relación con su entorno terrenal y en particular con el Universo.

7 comentarios:

Lucía dijo...

siempre me fascinó el escriba sentado... y los murales mesopotámicos!!! No sabía lo de los especuladores, ni lo de Napoleón... gracias!
Que pena que no esté allí la puerta de Istar... tendría que ser increíble al natural. A ver si te pasas por alemania o nueva york y me consigues la fotico jajaja

Un besote!!

senses or nonsenses dijo...

lo que no le dio la Historia a Francia, se lo fue robando por el mundo. como simepre, haces unos posts impresionantes. las fotos de éste y del anterior son maravillosas.
un gran fotógrafo, ...además de los piropos que te tengo mal acostumbrado, ;-))

un abrazo.

Abrujandra dijo...

Ay él...siempre en lugares tan feos. Una broma che.
¡Qué manera de birlar Napo!
Lo de el origen de la escritura, el cálculo y la contabilidad me recuerdan a una peli que vi en una noche insomne(a esa hora pasan las pelis buenas)pesqué a Asoka un emperador indio del que jamás escuché hablar en mi vida.
Cuánto desconocemos de esos lares y qué bien nos hace que nos desasnes al respecto.
Cuánto lindor en las fotografías, cuánta conciencia de lo fugaces que somos me produce cuando contemplo estas obras.
Besos.

Mariana Alvez Guerra dijo...

Tu blog es fascinante, muhchas gracias por compartir tanta arte, nos leemos.

http://gymbrainstorming.blogspot.com/

Gus dijo...

Gracias Amigos por los saludos y comentarios! Si, es cierto que Napoleón 'tomó' bastante en sus campañas ... pero no creo que supere jamás lo que 'tomaron' los reyes de España en varios siglos de conquista americana JE! y que encima casi lo perdieron todo en sus naufragios.

La historia de cómo llegan las obras de arte a los museos es siempre discutible, y nunca me termino de convencer si es mejor que estén preservados 'para el bien de la Humanidad' en éstos museos o habría que devolverlos a los países originarios ...

Lo que no me cabe ninguna duda es que es hora que estos mega-museos sean gratuitos, como lo es el British Museum !

Mariana: Bienvenida al GusPlanet y gracias por tus comentarios! seguro nos estaremos visitando mutuamente ...

Abrujandra dijo...

Ay sí...cambiamos "oro por baratijas"

¢rónι¢αѕ ∂є ∂íαѕ ℓℓυνισѕσѕ dijo...

Recuerdo que lloré la primera vez que entré en el sótano de éste museo, dedicado exclusivamente a egipto.

salas enteras de pirámides... increible, nunca hubiera imaginado que podría encontrar tánto de egipto en París.

Precioso post.