"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

12 de febrero de 2009

Trekking en las Montañas Atlas de Marruecos








“Mi ciudad sigue siendo para mi, el modelo, la imagen de la ciudad; y las callejuelas, las casas, las personas y las historias de alli, el modelo y prototipo de las ciudades e historias de la gente. Cuando, en el extranjero, algo nuevo me llama la atencion: una calle, una puerta, un jardin, un anciano, una familia, no me resulta real y vivo sino posee algo, por poco que sea, que me recuerde a mi pueblo y mi infancia."
Mario Benedetti

He tomado como propias éstas palabras del gran poeta Mario Benedetti, porque describen muy bien mis sentimientos cuando parto hacia algún destino nuevo. Y recordar tú ciudad o tú pueblo de la infancia, no tiene que ver con la nostalgia, tiene que ver con tener arraigado bien dentro nuestro los sentimientos, las ideas, las experiencias que uno ha ido acumulando a través de los años. Siendo la memoria de nuestra infancia, tal vez el principal motor que nos moviliza a ser el tipo de personas que hoy somos … Como alguna vez lo contara aquí, soy muy afortunado al haber tenido una infancia en las montañas, (gracias a mis Viejos!). Sí, pasé los mejores años de mi vida en San Martin de los Andes, Patagonia Argentina, cuando era un pueblo de pocos miles de habitantes, y cuando teníamos todo el entorno a nuestro alcance, con pocas barreras, con pocos peligros, con todo un mundo de aventuras por descubrir.
Nunca pude olvidar esas imágenes:
Aventuras en las montañas todo el día, esquí en el Cerro Chapelco cuando recién lo creaban como centro de deportes de invierno (mi madre habia sido una de las pioneras del esquí en la zona y una de las fundadoras del club CASMA), aprender a nadar en el lago Lácar.
Asistir a fiestas mapuches en Quila-Quina o en Ruca-Choroy y regresar a casa con la sorpresa del olor a pan casero caliente y recién horneado, junto a las mermeladas caseras con dulces rojos de la zona y junto a un tazón enorme de café con leche traída en la mañana por don Zoilo, el lechero de entonces … íbamos a visitar a mi madrina Clara Joubert en Aluminé y el pico eternamente nevado del Volcán Lanín nos llamaba cual poderoso imán al que te resultaba imposible abstraerte.
Cuándo iba a imaginarme que treinta años después estaría reviviendo las mismas sensaciones, los mismos olores, nada menos que en las montañas Atlas de Marruecos, en el Norte de Africa?


De los Andes patagónicos al cordón Altos Atlas del centro de Marruecos:
Una mañana sumamente lluviosa, por lo cual desalentaban varios ánimos, partimos desde nuestro hotel en el centro de Marrakech, hasta dónde comenzaríamos nuestro ascenso hacia los Altos Atlas. Cómo bien dice la sabiduría popular: ‘al mal tiempo buena cara’ y sabiendo que las lluvias podrían ofrecernos otra visión del paisaje, tomé muy bien el desafío extra que el clima nos iba a demandar!
Eramos ocho los viajeros, siete mujeres francesas, el marido de una de ellas y yo, más nuestro guía local Omar, a los que poco tiempo después se nos unirían nuestros verdaderos ayudantes: tres hombres locales, es decir imazighen’s ( o berberes ) encargados de las tres mulas que iban a portar nuestros equipos y uno de ellos, el gran Zidane, a su vez se encargaría de preparar las comidas diarias.
El camino se nos presentaba sinuoso, cruzábamos algunos arroyos bastante crecidos por las intensas lluvias y a la hora de haber emprendido el camino, estábamos en plena montaña y en tierra de los antiguos pueblos pastores.
Como les comentaba en el post anterior, ésta vez no me tocó un buen grupo de acompañantes. Lo cual tomé de alguna manera bien, pues tendría la posibilidad de dedicarme a lo que había ido a hacer: escalar y contemplar la naturaleza, las increíblemente bellas montañas del Alto Atlas y sobre todo apreciar la cultura y los habitantes locales.
A las pocas horas las lluvias intensas habían dado paso a un cielo claro, despejado y con un aire fresco que solo la combinación de montañas y lluvias pueden ofrecerte. Comenzamos a cruzar a los primeros pastores llevando a sus cabras y ovejas hacia sus caminatas diarias y comenzamos a cruzar algunos pueblos que, si le cambiábamos las diferentes mezquitas, por las iglesias coloniales de los Andes, nada diferían del paisaje ofrecido por nuestros pueblos andinos.
Con una cultura centrada en el pastoreo y el cultivo de cereales en terrazas que generaciones de habitantes locales han ido tallando en las laderas de las montañas, todo transcurre en un clima de idilio con el entorno circundante. Por largos momentos piensas que el tiempo se ha detenido y te encuentras inmerso en alguno de esos documentales que tan bien nos ofreecen ciertas cadenas de televisión.
Una vez el cielo totalmente despejado y luego de haber realizado nuestro primer almuerzo en el camino, llegamos a nuestro primer destino, el pueblo de Ait-Zitoun.
Aquí nos alojamos en ‘gites’ o granjas locales, donde me aguardaba la primera sorpresa: el dueño de éste sitio, un señor muy amable (como toda la gente que te cruzas en el camino) nos ofreció un reparador té a la menta, el primero de los muchos que íbamos a degustar. El té a la menta es a los pueblos árabes, lo que el ‘mate’ para los pueblos de Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil: una infusión que se bebe a toda hora, pero que principalmente se comparte.


Estábamos en plena conversación ( la gente local, como parte de su cultura, te demanda información personal: nunca debes tomarlo como una ‘intromisión’ en tu vida, es parte de su cultura, de su forma de ser ), cuando aparece la esposa de éste señor con una bandeja repleta de calientes y humeantes ‘tortas fritas!’, iguales a como las hacen nuestras madres y abuelas en cualquier país de Latinoamérica ( es una masa parecida al del pan, pero que se fríe en aceite ).
Aquí, me dije, está pasando algo que no estaba ni remotamente en mis planes: encontrarme con el recibimiento de una familia tan cálida, tan amable, tan parecida con la gente de mis montañas en el sur del mundo. Estaba comenzando a sentirme ‘en casa’ y fue un sentimiento que me acompañó el resto de los dias de nuestra escalada.
Al obscurecer tuvimos otra agradable sorpresa: ésta granja, como todas las que nos esperaban, están preparadas con un ‘hamman’, que son los baños de agua caliente y vapor, típicos de todas las regiones árabes, y que en ciertos hoteles del mundo los ofrecen pagando por ello fortunas.
Aquí el ‘hamman’ consiste en un cuarto, dividido a su vez en dos o tres pequeñas cámaras, anexadas a la casa principal, y con un ‘horno de barro y leña’ en uno de sus lados, que funciona como ‘calentador’ del agua y de los pisos del cuarto de baño que poco tiempo después íbamos a disfrutar.

Primero entran las mujeres y luego los hombres por separado: te ofrecen un ‘jabón negro’, que es una masa grasosa realizada a base de olivos y te realizan un masaje corporal con éstos jabones y que completan con piedras locales. Mientras cae tu piel ‘muerta’, es decir cae todo lo que arrastras de la polución en las ciudades, sientes que tú alma regresa, pues la sensación (primero el masaje es muy duro!) de alivio y bienestar es enorme, lo recomiendo enormemente.
Ahora sí estábamos preparados para una suculenta cena a base de ‘cus-cus’, ‘tajine’ y otros delicias locales acompañadas siempre de pan casero. Luego dormir en nuestros sacos y a prepararse para el dia siguiente.


A medida que ascendíamos en nuestro andar, el paisaje cambiaba constantemente y la belleza lo hacía de igual manera: cruzamos otros pueblos sumamente pintorescos, arroyos y rios con gran caudal, el frio aumentaba y los bosques por fin hacían su presencia.
Transcurria el descubrimiento de éstos paisajes, con la omnipresencia de los picos nevados de los Altos Atlas. Aquí cruzábamos a lo locales subidos a sus mulas, auténtico medio de transporte, ya que gracias a ellas pueden comunicarse entre sí y realizar sus comercios entre poblados vecinos.
Omar, nuestro guía nos relataba historias de su pueblo, él también es un amazigh (berber) y nos daba muestra de su profesionalismo y profundo conocimiento de los senderos que bordeábamos. Contestaba con suma paciencia preguntas absurdas de mis colegas y observaba cómo una gran sonrisa acompañaba mis horas: “Hey patagónico! Estás disfrutando del camino?”, mi respuesta siempre fue un sí y un ‘saha!’ (gracias en amazigh) pues todo me resultó de una autenticidad y belleza enormes.
Nos alojamos otras noches en pueblos como el citado Ait Zitoun, luego Tizgui, Ait Ahmed y finalmente el que Omar nos había adelantado como el más bello de nuestro itinerario: Imin Tala, a 1450mts SNM.
Aquí, en Imin Tala, nos alojamos en la mejor granja de todo el itinerario, y fue aquí donde conocí un personaje, doña Fátima, quien me ofreció la mejor sonrisa y diálogo que pude haber tenido en todo éste viaje.
Fátima es la propietaria del lugar, su casa se encuentra a pocos metros, y sus suegros, que conviven con ellos, son dos ancianos que han vivido por más de veinte años en el norte de Francia ( cerca de Lille) ya que como muchos marroqueños, el suegro trabajó en las minas de carbón, que durante décadas explotaron las profundidades del suelo y las almas de éstos inmigrantes.
Fátima también vivió en Francia, donde conoció a su marido y luego de haber reunido suficiente dinero, pudo trasladar a toda su familia de regreso al pueblo natal, de donde todos son originarios.
Hoy en dia conviven varias generaciones bajo el mismo techo (como en todas las culturas mediterráneas donde los lazos familiares son tan fuertes), y se dedican a las actividades agrícolas y pequeños ganaderos como todos, sumando ésta ‘granja’ a la economía familiar, que han dedicado para recibir turistas como nosotros.
Observé a Fátima, gorda y hermosa, trabajar la masa y manejar el horno de barro, como sólo las manos ancestrales pueden hacerlo. Con una simpatía y delicadeza, como sólo éstas mujeres curtidas en lo rudo, pero también en la ternura de amar lo que hacen, puede ofrecerte.
Miraba a Fátima, y observaba a todas las mujeres de montaña, ya que aquí, como bien ellos me aclararon, se trata de culturas matriarcales, donde la labor y las enseñanzas de mujeres transmitidas a otras mujeres tiene una fuerza especial. Veía las manos curtidas de Fátima y recordaba a las señoras mapuches que tantas veces había visto en mi infancia, el mismo aroma del pan horneándose lentamente, el aroma a leche fresca y quesos y mantequilla reposando en las alacenas.
Una conversación amable y sincera alrededor del fuego y compartiendo un té a la menta, contándole a Fátima que otras mujeres de paisajes parecidos pero muy lejanos en la geografía, realizaban tareas como las de ella, contándole que yo me habia criado con los mismos olores y paisajes. Contándole en definitiva, que Fátima era un ángel que de ahora en más sería parte del bagaje de mi vida, y que se uniría para siempre en mi memoria, con la de todas las mujeres campesinas que he conocido en mis viajes.
Para ud. doña Fátima, está dedicada ésta semblanza de su pueblo … y para nuestro guía y amigo Omar, con quien haremos otras escaladas en el futuro.
Porque claro que regresaré a las montañas Atlas, ¿cómo no regresar a éstos rincones sagrados de la Humanidad?

Notas:
  • Traté de resumir ésta 'semblanza' sobre mi viaje y no describirlo como una simple 'caminata' en las montañas. Por supuesto miles de anécdotas quedarán para otro momento.
  • Como así también traté de seleccionar algunas fotos que tenían que ver con lo aquí narrado: imposible en un blog publicar las cientos de imágenes fantásticas que pude obtener.
  • Si deseas ampliar la información que aquí les comparto y/o ayuda pata organizar éste u otro itinerario que describo en los reportes del presente blog, no dudes en comunicarte conmigo a través de los correspondientes 'comentarios'. Todas las inquietudes serán respondidas a la brevedad.
Textos y Fotos: G. S. Price

19 comentarios:

Mordi dijo...

Qué son las "shahanat"? Camiones? Es lo que dice el cartel amarillo de la foto. "jaruyh ash-shahanat", salida de algo... pero de qué?
Qué lugares lindos!!!

Gus dijo...

Estimado Mordi, no tengo la mas ... remota idea de lo que dice en el cartel amarillo.
Pero le prometo que en mi próximo viaje a la zona lo averiguaré y podré compartir la información con Ud. JE!

argentalico dijo...

Hola!
Te espero en mi nueva sede: www.yoextranjero.com
Gracias! ;-)

Mordi dijo...

Si si! dice litertalmente "salida de los camiones". No me aguanté y busqué "shAHinat" en el diccionario.
Es muy curioso que, en árabe, de la misma raíz derivan las palabras "cargar", "carga", "camión" y también "odio" y "rencor". Ese detalle lingístico-cultural lo he sabido gracias a tu nota y a la foto que presentaste! Realmente, sos un grande, Gus!

Ani dijo...

Gus: cuánto aprende una mediante el relato de tus viajes, y a través de las fotos que tomás y compartís.
Realmente fascinante. Como siempre.
Un abrazo amigo!

Paco Nadal dijo...

Hola Gus

Muy buena la cita inicial de Borges. Y muy buena la narración y las fotografías del viaje a Marruecos. Me ha gustado leerlas porque estoy precisamente preparando un viaje al M'Gun, uno de los cuatromiles de la cordillera del Atlas. Gracias por tu visita a mi blog. Volveré por aquí a ver que más nos cuentas. Un abrazo

senses or nonsenses dijo...

la patria es la infancia. a lo sumo el barrio, que decía luppi en Martín (hache).
qué envidias me das, de verdad, y me ha encantado el retrato de la gorda y hermosa Fátima.

un abrazo, viajero.

Maribel dijo...

Hola Gus,

me has dejado sin palabras, me ha encantado lo que has escrito: con el masaje sientes que tu alma regresa...y Fátima es un angel que ahora será parte del bagaje de mi vida...
Tú ya eres parte del bagaje de mi vida con tus fotos y relatos Gus.

Maravilloso.

Besos, Maribel.

Gus dijo...

Mordi! me alegro que de todo mi exteeeeenso relato a Ud. le impactara ese cartel ... Gracias igual por la traducción, sospechaba que de algo de eso se trataba, pues esa parte de la ruta está en reconstrucción.



Gracias Ani! por tomarte la molestia de leer todo el relato y disfrutar con el mismo: A Bientôt mon amie!

Gus dijo...

Hola Paco! Gracias a ti por tú amable comentario, es un placer tenerte por aqui y bienvenido al GusPlanet!

Seguramente también estaré siguiendo tus siguientes relatos, personalmente me he quedado fascinado con tú descripción de los diferentes "Caminos de Santiago" y gracias a tú blog planificaré mi propio "Camino"!

Gus dijo...

Amigo Senses! no me 'envidie' tanto que me lo voy a creer y la envidia no es buena consejera JE!
Seguramente le ha gustado el relato de Fátima porque le ha recordado algún personaje de alguno de sus films favoritos ...
Tendré que re-leer su blog amigo para saber de cual se trata!

Un cálido abrazo para Ud. de éste argentino ancla'o en Paris ...


Maribeeeeeeeeeel! qué bellas cosas dices guapa! ahora soy yo que el se pone sonrrojado con tús palabras: MIL GRACIAAAAAAAAS! y espero te permitas seguir viajando 'acompañándome' en los mios ...

Mordi dijo...

peeero!!!

El relato no necesita agregados, Gus! Usté cuenta todo y es como si uno estuviera allí, sintiendo cada momento... pero yo me suelo colgar con detallecitos, como el cartel ése de la ruta.
Abrazo,
MrD

M.Eugenia dijo...

Muy buen relato, se ve que disfrutastes de lo lindo... que envidia las tortitas... tenían que estar buenísimas.
Saludos

GusPlanet dijo...

Amigo Mordi! a ud. se lo perdono porque entiendo su 'mettier' ...


M.Eugenia: Gracias a ti por el mensaje y si, lo he disfrutado tanto que ya he planeado regresar el verano del año que viene ... y las tortas estaban DELICIOSISIMAS!

Seva dijo...

Hola..mm esto de la tecnologia Soy Seva,aunq mi nombre es Cristina.Veras,creo ;) q te he mandado un e-mail,pero la restriccion de los caracteres me impedia decirte que ...

Como te decia me alegre tanto al ver tu maravilloso blog,y descubrir la realizacion de un viaje precioso a las montañas del Atlas,lugar donde me preparo realizarlo,digo preparar porque estudio la zona,la lengua ,la cual estudio..

Eso si,queria realizarlo de forma independiente,sin grupos ni organizado..
Y disponer de mi propio tiempo(algo q algunos olvidamos ;) )
y disfrutar de esos pequeños Grandes placeres cotidianos,y por supuesto es mi deseo hacerlo a burro,como los autoctonos..

Asi pues,agradeceria cualquier dato q puedas aportar,tramites,,pueblos,casa donde poder hospedarme,guia..

Esperando tu ayuda te doy un hasta luego,esperando compartir con tod@s experiencias y viajes.

Muchas gracias.Hasta pronto.

GusPlanet dijo...

Hola Seva/Crisitna, cómo estás? espero leas éste mensaje porque intenté llegar a tú blog pero aparece como que no es 'público'.

Me parece fantástica la idea que tienes de prepararte para un viaje a las Atlas que seguro te será inolvidable, te sugiero hacerlo en primavera o verano, pues la abundancia de flores y vegetación te aportarán un plues a tú viaje...

Nosotros hicimos algo asi como:
Marrakech-Tachbibt-Ait Bozayid-Ait Zitonn-Tizgui-Ait Ahmed-Imimtala (un pueblo fantástico!) y finalmente Amizmiz-Marrakech.

Nos alojamos en 'gites' o granjas de pobladores locales, pero no sé cómo se contactan pues yo arreglé de antemano con una agencia francesa y el guia local.

Te puedo pasar el contacto con nuestro guia local, fué muy profesional!
Pronto te daré más detalles ...

Saludos desde una casi primaveral Paris

doxa dijo...

Gus, acabo de aterrizar en tu blog y aún no he tenido tiempo de zambullirme del todo en sus profundidades, pero tu experiencia en tu viaje al Atlas, resuena en mi de una forma mágica. Por analogía a ese otro viaje interno en el que estamos embarcados queramos o no, hace meses (en realidad años) en que el desierto me llama y quiero dejar de resistirme, acercarme a él, sus gentes, al silencio y a mi propio SER, descuidado a veces en la vorágine de esta "civilización" deshumanizada que nos arrastra y hunde entre espejismos. Porque estos espejismos son mas terribles que arenas movedizas en el mas temible desierto.
Hace unas semanas he regresado de un cortìsimo viaje a Marrakech, como un primer acercamiento, pues lo que quería era ir al Atlas, pero no disponía de información, ni tiempo para ir directamente a las montañas ni al desierto.
He contactado allí con alguna agencia que organizan este tipo de viajes, pero no me acaba de convencer la idea.
Igual que Seva, estoy interesada en contactar con un guía para hacer un viaje similar al que has hecho.
¿Podrías darme información sobre Omar, como contactar con él...para intentar organizar un grupo pequeño de amigos que queremos conocer esas ancestrales montañas?.
gracias por la información que puedas facilitarnos y por supuesto por los relatos de tus viajes, que resultan tan inspiradores.
Un abrazo

GusPlanet dijo...

Hola Doxa: muchas gracias por tús palabras y qué bueno que te entusiasme la idea de viajar a las Montañas Atlas de Marruecos ...
Mi único tip para agregar: como todo lugar de ALTA montaña, las temperaturas en otoño/invierno son bajas y el paisaje es diferente. Los sitios de los pobladores locales donde nos alojamos no tienen 'calefacción' en todos los ambientes, o a veces consiste en simples braseros ... Sólo eso a tener en cuenta, el resto, como has leído en mi relato: un viaje inolvidable!

Mi guía local se llama Ait Talate Omar:

talateomar2002@yahoo.fr
montagnedesertomar@live.com

Omar habla perfectamente árabe, francés o inglés, no recuerdo si entiende español porque nuestra lengua común durante aquel viaje fué el francés ...
En la primavera/verano del 2010 repetiré éste viaje con Omar y con amigos a quienes he entusiasmado en llevarlo a cabo.

Bonne Chance!

Gustavo

doxa dijo...

Gracias por la información!!!
espero poder compartir la experiencia