"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

28 de abril de 2009

Hamelin y cómo lucrar 725 años con una leyenda

Situada en el centro de la sencilla belleza de la región de las montañas del Wéser (Baja Sajonia, Alemania), Hamelin es una de las ciudades más bellas de todo el país. La situación geográfica siempre marcó el devenir económico de Hamelin, rodeada de verdes praderas y hermosas colinas, goza desde el siglo IX de nuestra era de una situación privilegiada.
La coyuntura de los rios Hamel y Wéser, ha facilitado que desde épocas medievales, la ciudad gozara de un fuerte sistema de navegación, lo que posibilitara que se la destacara como un notable centro comercial e industrial.
Pero resultó un hecho acaecido en el siglo XIII que marcaría para siempre el devenir y la fama de la ciudad: todo sucedió aparentemente un 26 de junio de 1284. El entonces pueblo había alcanzado una cierta relevancia comercial, debido principalmente a la instalación de molinos y la posibilidad de comerciar a través de la navegación. Los pobladores gozaban de un buen ritmo de vida, pero en aquel año hubo una gran invasión de ratas que, aparecidas desde todas partes, comenzó a asolar la ciudad y sus pobladores.
Fue entonces que aquel dia, un desconocido se presentó al alcalde de Hamelin para proponerle que él podría eliminar a todos los roedores del pueblo. Una vez convenida la paga, el desconocido tomó una flauta que escondía en su saco y comenzó a entonar una extraña melodía: todos los rodeores se vieron hipnotizados por ésta dulce melodía y acompañaron al músico hasta el rio Wéser donde perecieron ahogadas.
Retornando a reclamar la paga convenida, el pobre músico fue rechazado por el alcalde al considerar que los medios utilizados para acabar con la plaga eran desconocidos para todos.
Por unas semanas el alcalde y su pueblo festejaron y organizaron fiestas populares con motivo de la desaparición de los molestos roedores. Un domingo que todos los adultos se encontraban en misa, el desconocido y valeroso músico reapareció en el pueblo, pero ésta vez su melodía hipnotizó a todos los niños. Siguiendo al músico hacia las montañas, desaparecieron desde entonces y jamás se volvió a tener noticias de ellos …
Han pasado 725 años desde que sucedieran esos trágicos hechos, Hamelin no los ha olvidado y hoy ha montado una férrea industria turística y cultural alrededor del tema: el ‘Flautista de Hamelin’ y su leyenda han perdurado hasta nuestros dias, debido principalmente, a los Hermanos Grimm que en el siglo XIX recrearon varias leyendas alemanas de la zona, entre otras la de “El Flautista” y la leyenda de “El Barón de Mûnchhausen”.

Hamelin posee una arquitectura medieval deslumbrante, ya que su casco histórico se encuentra milagrosamente intacto posibilitando que visitantes de todas partes acudan a observar y disfrutar de sus mágicos entornos.
Cada verano se organizan festivales de música, teatro callejero, pintura, poesía y otras artes alrededor de la leyenda de ‘El Flautista’. La industria del marketing alrededor del músico y sus roedores es importante y hasta los restaurantes ofrecen menúes temáticos, los bares invitan tragos ‘Rattenfänger’ (cazador de ratas) y por todas partes florecen murales, esculturas y ‘visitadas guiadas temáticas’. Este año particularmente es especial, porque se conmemora el 725º aniversario de la ‘aparición’ del flautista de Hamelin y los actos se centrarán en el ‘Rattenfänger Hall’: un musical basado en el flautista que le gustaban los niños y la actuación de Ian Anderson y Jethro Tull como los eventos centrales (sí, parece que Jethro Tull también están vivos … Je!).
Los pueblos de los alrededores de Hamelin son dignos de destacar y recorrer al visitar la región. Particularmente el castillo de la familia von Klencke que, desde 1437 habitan en ‘Hämelschenburg’: se pueden realizar visitas guiadas a ciertos aposentos del castillo (considerado una joya del renacimiento alemán) ya que la familia sigue viviendo en un ala del mismo (no, no es un fantasma el que te guia por esas increibles habitaciones … bueno, eso creo … ) y se puede visitar el pequeño poblado que lo rodea, pleno de ateliers de artesanos y antiguos molinos de agua. Imperdible!

8 comentarios:

El peregrino dijo...

Qué de cosas las que descubro cuando visito tu blog. Además esas fotos que pones son excelentes.
Una vez más felicitaciones.

alvaro Locx dijo...

hola bellisimas fotos del sitio

Stultifer dijo...

Un pueblo que saca partido a una antigua invasión de ratas tiene mérito. En España tenemos a Lepe, famoso por sus chistes, a Archidona, famosa por el cipote, y se avergüenzan de ello.

CRISTINA dijo...

¡¡¡Qué bonito!!!

Preciosas fotos.
Una vez más dan ganas de ir allá donde tu cuentas...

Saludos, Gus

GusPlanet dijo...

Gracias amigos por los mensajes!

Stutilfer: no conozco a 'Lepe' y/o 'Archidona', no entendí si son personas o pueblos ... mmmmmmm buscaré por internet!


Cristina: así es, debes ir algún dia a la zona de Baja Sajonia, más allá de los locales, te va a encantar!

Maribel dijo...

Hola Gus!

Como el flautista no enamoras con tus relatos y con tus maravillosas fotos, viajo contigo a todas esas regiones y siempre me sorprendes con la belleza de tus relatos, me encantan los edificios y comparto contigo en que estamos algo distanciados, en cuanto a caracteres con los alemanes. La foto más auténtica la de la bicicleta ... que bien te lo pasas mi amigo.

Gracias por la canción, me acordaba de ella desde que me lo dijiste ... Maribel se durmió pero la hada está despierta y brilla violetas luces para la gente que aprecia.

Besazos.

Maribel.

M.Eugenia dijo...

La ciudad es realmente de cuento... en cuanto al flautisma malo, malísimo.
Me ha encantado la primera foto del flautista.
besos Gus

Vurdalak dijo...

Hola, interesante lo que cuentas en tu artículo. Justo he hecho un video en Youtube sobre este tema y el origen de la Leyenda del Flautista de Hamelin. Por si os interesa:
Hamelin. La verdad tras la leyenda

Saludos