"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

4 de abril de 2009

La Roque-Gageac en la morada de los dioses

“…En el ámbito de la Tierra hay formas antiguas, formas incorruptibles y eternas; cualquiera de ella podía ser el símbolo buscado. Una montaña podía ser la palabra de dios, o un río o el imperio o la configuración de los astros. Pero en el curso de los siglos, las montañas se allanan y el camino de un río suele desviarse y los imperios conocen mutaciones y estragos y la figura de los astros varía. En el firmamento hay mudanza. La montaña y la estrella son individuos y los individuos caducan. Busqué algo más tenaz, más invulnerable. Pensé en las generaciones de los cereales, de los pastos, de los pájaros, de los hombres. Quizás en mi cara estuviera escrita la magia, quizás yo mismo fuera el fin de mi busqueda. En ese afán estaba cuando recordé que el jaguar era uno de los atributos del dios.” Fragmento de 'La escritura del Dios' de JLBorges

La Roque-Gageac (en occitano ‘la roca de Gajac’) es otro de esos pueblos maravillas del sudoeste de Francia, más precisamente se encuentra ubicado en la región de Aquitania, departamento de la Dordogne y en la actualidad consta de unos 450 habitantes permanentes. Pero, como en el cuento ‘La escritura del Dios’ de Jorge Luis Borges (cuyo fragmento nos introduce en ésta historia), supo contar con un pasado pleno de dioses, guerreros, y cautivas que se sucedieron a lo largo de varios siglos de historia europea. “La Roque-Gageac es tan antiguo como misterioso. Este poblado situado a los pies de un acantilado, ha estado ocupado por seres humanos desde la prehistoria. De la época galo-romana, quedan los vestigios de una antigua vía y el emplazamiento de una villa, así como un pozo romano en un estado impecable. La ocupación que se conoce del lugar es, sin embargo, menos distante, ya que sucede alrededor del año 849 con la llegada de los normandos al Perigord. Época de invasiones, de vikingos con sus drakkars navegando por el Dordoña, todavía quedan los antiguos fuertes construidos en el acantilado por los habitantes del poblado para protegerse de estos últimos.
Otros vestigios de esta época son los recintos con casas fortificadas, que hicieron de Roque-Gageac una verdadera fortaleza. Este asentamiento realmente fortificado resistió las hostilidades entre franceses e ingleses. Solamente las puertas permitían el acceso al pueblo.

Durante la Edad Media, La Roque-Gageac tenía aproximadamente 1.500 habitantes. En aquella época, la región de Dordoña vivía de los pescadores y trabajadores del puerto.”

“La Guerra de los Cien Años interrumpió cierta paz en el poblado pero durante el Renacimiento retornó la calma. En aquellos tiempos, la ciudad se embelleció de almenas en lo alto de las torres y murallas, de tejados en forma puntiaguada, y de ventanas de estilo renacentista. De esta época quedan las ruinas del antiguo castillo señorial de los obispos, los fuertes trogloditas, las murallas de la antigua fortaleza, y las casas fortificadas de los nobles, donde destaca el caserío de la familia Tarde, dominando siempre el corazón del poblado.

Jean Tarde, uno de los iconos más importantes de la región, nació en La Roque-Gageac, en el año 1561. Sus "Crónicas" fundaron la base de la historia medieval del pueblo. Fué un prestigioso astrónomo, filósofo, matemático, arqueólogo, teólogo e historiador, asimismo defensor del dogma, y del Vicario General del obispo de Sarlat. En un viaje a Roma, trasladó su telescopio, el cual se lo había entregado Galileo Galilei. Este regalo le permitió apoyar las teorías de Copérnico, demostrando que los astros giran alrededor del sol y sobre ellos mismos. Sin embargo, estas teorías fueron rechazadas totalmente por la iglesia y se vio obligado a retractar estas ideas delante del tribunal de la inquisición. Jean de Tarde murió en el año 1636 y su final marcó el declive de La Roque-Gageac.”
Luego, durante la época de Luis XIV, cuando era un destacado puerto en la región, sus habitantes (la mayoria pescadores) comenzaron a sufrir el detrimento de tener que pagar cuantiosos impuestos al Rey por la utilización de las vias fluviales. Situación que logró cambiar recién con el advenimiento de la Revolución Francesa.

Durante la Segunda Guerra Mundial, La Roque-Gageac continuó siendo un destacado puerto comercial, hasta que en una mañana de enero de 1957 sufrió una verdadera catástrofe: una enorme parte de la ladera montañosa sobre la que se ‘sostenía’ el pueblo, se desprende destruyendo varias casas, una fortaleza y matando a tres pobladores locales.

La Roque-Gageac una vez más debió reconstruirse de sus ruinas, pero sin traicionar las peculiaridades que la habian destacado entre otros poblados. Fue así como hace pocos años logró ingresar en la lista de los ‘Plus Beaux Villages de France’ y convertirse en un destacado centro de atracción turística.
Otra particularidad que hace de La Roque-Gageac un lugar irresistible, es que goza durante casi todo el año de un clima ‘mediterráneo’, favor que posibilitó la creación de un fabuloso ‘Jardín exótico’: creado por el señor Gerard Dorin (vicepresidente de l'Association Française des Amateurs de Palmiers) consta de doce variedades de palmeras, de laureles, de rosas, cactus, naranjos, limoneros, etc.
Resulta una verdadera sorpresa atravesar las callejuelas de éste maravilloso poblado y encontrarse frente a un lujurioso jardín mediterráneo, digno de Andalucía o de las Islas Canarias. Un verdadero milagro debido al fabuloso clima de la región, posibilitando su visita durante todo el año.

6 comentarios:

senses or nonsenses dijo...

...es, somos TRANSformación.
qué puntito para empezar la tarde a bloguear! (a ver si puedo comentar-te...).
me ha encantado el texto de Borges, una de mis (muchas) asignaturas pendientes, y no sé a qué estoy esperando, cada vez que leo algo suyo tengo la sensación de que entraría muy bien en su mudo.

como siempre interesantísimo tu exhaustivo recorrido por la roca de Gageac. has dicho Aquitania, y esperaba alguna mención a la reina Leonor (cuando hagas una crónica de Poitiers (seguro que ya la has hecho), sugiero). en el cine, con la maravillosa katherine hepburn, y tenía un novio pesadísimo, es un decir, que era su personaje histórico favorito. pesadísimo.

a juzgar por las fotos, un sitio mágico. luego dirás que no eres guapo, y que has escogido una foto al azar. y no, no se lo digo a todos, boludo... ;-P)
un domingo primaveral, por acá, disfrútalo.

un abrazo.

Lucía Duque dijo...

Es increíble la de sitios tan hermosos que hay en el mundo.
Supongo que cuando vuelves de tus viajes regresarás lleno de gozo. Para mí descubrir sitios así hace que uno se llene de vida.

Un besote y me alegro que disfrutes tanto! las fotos son preciosas!!

GusPlanet dijo...

Senses: Ud. me compromete caballero!
Gracias por el mensaje, y no dejes tanto tiempo pendiente a don Jorge Luis, seguro cuando lo 'aprendas' te cautivará como a muchos de nosotros ...

Lucia: asi es, regreso muy bien de estos viajes, y me anima a continuar por la misma senda ... también, y una vez más, muy agradecido por poder observar tantos paisajes bellos!

Maribel dijo...

Recorrer estos sitios con tanta historia entre sus piedras te hace considerar a cada paso cuanto han visto éstas ... ¿verdad? ...
Tú palpas la belleza e historia en directo para transmitirnos luego todo lo que recorres con tu cámara y tu corazón,
consiguiendo, siempre y de nuevo, emocionarnos ....
Merci beaucoup!

PD: creo que coincido con Senses, ( de nuevo ... jajajaja ), estas muy guapo en las fotos ;-)

Un besazo ... violeta por supuesto ;-)

Maribel.

Abrujandra dijo...

A ver, se puede ir todo el año. Está fabuloso entre las piedras, cualquier rincón de ese lugar es una invitación a quedarte más.
Me sorprendí con la historia de Jean Tarde, cuántas cosas aprendo.
¿Tan poquitos viven allí? Uf...tampoco quisiera que venga demasiada gente si mi morada fuera esa.
Caminar, ver, palpar tanta historia te hace vivir tan distinto.
Besos.

GusPlanet dijo...

Maribel: lo has conseguido, claro que lo has conseguido! Me he puesto violeta de verguenza por ti ... gracias linda!


Chamiga tienes toda la razón: caminar, ver, palpar tanta historia te hace ver las cosas de otra manera. Una de ellas es comprender lo joven que es la historia 'blanca' americana, y lo preciosa y anciana que es nuestra historia 'morena', la original, la indígena ...
Y lo fascinante de descubrir que todas esas facetas conviven bajo el mismo sol y pisando el mismo planeta ...

A Bientôt ma chamiga!