"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

1 de junio de 2009

Argentina hacia el 'Bicentenario'

Mientras transcurro mis últimos días en la furiosa Buenos Aires, finalmente encuentro una pausa en mi diario devenir, y me acerco a éste blog que tengo un poco dejado de lado. Prácticamente en las últimas dos semanas no he parado de hacer cosas, encontrarme con amigos, familia, chequeos médicos de rutina, entrevistas con emprendedores en turismo como yo, cenas en espectaculares salones de tango, conciertos de estrellas internacionales de jazz, visitas a nuevos y añejos museos y sobre todo caminar por la ciudad ...
Como les he comentado recientemente, he llegado a la conclusión que la ciudad de Buenos Aires me oprime, me ahoga y la siento cada día más lejana al concepto que deseo para vivir 'decentemente' y no encuentro un sólo sitio en ella donde la 'calidad de vida' se manifieste correctamente.
Por éstos días he notado que la vida de muchos porteños y sus vecinos del populoso y multitudinario 'cordón urbano' de Buenos Aires, transcurre entre la sorpresa y admiración que les depara la apertura de un nuevo mega-centro de compras (aquí llamados 'shopping center'), un monstruo de vidrio y acero abierto para 'anesteciar' una vez más las almas de éstos millones de seres que sobreviven a la jungla de cemento y las futuras elecciones legislativas que tendrán lugar el 28 de junio y en las cuales se renovará gran parte de las autoridades de las Cámaras de Diputados provinciales y nacionales.
Muchos dicen que se 'juega' el modelo de gobierno actual y que el resultado de éstas elecciones (anticipadas a la fecha originalmente previstas, supuestamente por la grave 'crisis financiera internacional') marcará el pulso del gobierno de la señora Cristina Fernandez en los próximos dos años de mandato que le restan y su partido, gobernado por el marido (y a su vez ex-presidente de los argentinos) de nuestra mandataria declara a los cuatro vientos que si no gana el 'oficialismo', Argentina entrará una vez más en un periodo de caos sin retorno ...
Las campañas políticas se suceden entre la furia del montruoso aparato político del gobierno actual, la oposición sin mucho sentido que ejercen los contrarios de su propio partido (como siempre el Partido Justicialista fundado por ... el general Perón) y otros políticos de partidos sin mucha trascendencia y sin ideas realmente renovadoras de la anticuada y decadente política Argentina.
En fin, nada nuevo en un país joven que ha entrado en algo así como los 'festejos oficiales' por los 200 años de la creación del primer gobierno patrio, denominado 'Revolución de Mayo'. Fecha que se incia el 25 de mayo de 1810 y que marcó el comienzo del proceso de revolución política y cambios que devinieron en la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Rio de la Plata (posteriormente República Argentina), acaecida el 9 de Julio de 1816.
El casco céntrico de Buenos Aires es un caos cotidiano de tránsito salvaje, marchas y protestas, apoyos y abucheos según el político de turno que tienen que apoyar y/o abuchear, rotura de calles y veredas (parecidos a cráteres dejados por bombardeos aéreos), publicidad de todo tipo que constituye uno de los peores factores de contaminación visual que se puedan ver en ciudad alguna, violencia verbal de todo tipo debido al 'stress' que produce la situación de inestabilidad económica y política que se vive ciclícamente en éste país y la partición radical en dos de una ciudad polarizada entre una zona sur pobre y atrasada y una zona norte rica y que cada vez cuenta con mejores parques, museos y eventos culturales de nivel internacional.
Buenos Aires, como sus habitantes los porteños, parecería que se encuentra enfrentada a ella misma, que el único fin que persigue es autodestruirse y autofagocitar el increible patrimonio cultural y arquitectónico, calidad de vida, nivel universitario y conciencia ciudadana con el que alguna vez contara y con el cual se sintiera orgullosa dentro del contexto de naciones latinoamericanas.

Por éstos dias también, he leído un artículo en la revista semanal del diario La Nación de Buenos Aires, titulado "Diálogos del Alma: Muchos más que uno" por Sergio Sinay.

En el mismo, el autor (respondiendo a consultas de lectores), reflexiona sobre los conceptos de ciudadanía, participación política y ética ciudadana. Sin dudas un excelente artículo que puede ser pensado en cualquier parte de los cuatro puntos cardinales de nuestro todavía, fabuloso Planeta Azul:

" Hay conceptos que, mencionados por primera vez, producen entusiasmo y esperanza. Iluminan nuevas zonas del pensamiento o de la emoción. Algunos ejemplos: responsabilidad social, compromiso moral, nueva política (...). Pero así como, en cierto modo, las palabras dan entidad al mundo, su sola pronunciación no basta para garantizar que perduren y que tengan significado.
La existencia cierta de eso que ellas designan permite que las palabras permanezcan.
Responsabilidad social, compromiso moral o nueva política, entre tantas otras nociones, no tendrán validez y consistencia únicamente porque se las enuncie, aunque se lo haga con la voz mejor templada y con los ademanes más seductores. Necesitan validarse a través de contenidos.

Una alquimia realmente transformadora nace de la combinación entre las palabras y los hechos que las confirman. De este modo, el vocablo amor alcanza todo su significado cuando lo acompañan acciones amorosas. El término arrepentimiento representa algo cuando envuelve una actitud reparadora. La expresión confianza alcanza su presencia cuando es afianzada con actos.
Otras, como traición, daño, deshonestidad, confirman conductas, aunque éstas pretendan ser disimuladas. No es responsable quien así se califica a sí mismo (sea persona u organización), sino quien responde ante los otros por las consecuencias de sus actos.
No está moralmente comprometido quien usa una y otra vez ese enunciado, sino quien lo sostiene con el ejercicio cotidiano de valores, ejercicio que es producto de una elección de vida y no del temor, la manipulación o la imposición. No hace una nueva política quien es más ingenioso o audaz en sus proclamas al respecto, sino quien devuelve a la política su dignidad, pensando antes en los otros que en las conveniencias de su partido o de su propia imagen. Cuando nada de esto ocurre, las palabras que nacen con un aura de esperanza no tardan en opacarse, se vacían de sentido, provocan repulsa al ser pronunciadas, se convierten en meros sonidos, inician una inexorable agonía y el escenario humano sufre con ello.
¿Qué es, desde esta perspectiva, el bien común?
El canadiense John Ralston Saul, doctor en historia, economía y ciencias políticas, agudo ensayista y sólido novelista, lo define de una manera inspirada en 'La civilización inconsciente' , obra de vibrante humanismo. El bien público, sostiene, nace y es posible cuando en un grupo humano se alcanza un cierto e importante nivel de desinterés individual. Sería, entonces, un monto significativo de "de­sinterés compartido" (así lo llama John Ralston Saul).
En este caso, desinterés no alude a desidia o descuido, sino a desapego de los propios fines e incumbencias personales para recordar que vivimos siempre entre otros. Si nos podemos considerar individuos es porque vivimos en sociedad. Librado cada uno a su destino, desligado de los demás, la palabra individuo nada significa.
"Somos más que uno -escribe Ralston Saul-. Somos más que una familia, somos más que varias familias. Somos muchas decenas de millones. Existimos, por consiguiente, en sociedades."
No hay otra manera de existir. Al tomar conciencia de esto (el título del libro mencionado alude a la dramática y creciente falta de esta conciencia) es que podemos "de­sinteresarnos" en parte de nosotros mismos y aportar ese desinterés al bien común. La palabra comunidad empieza a tener, entonces, una existencia cierta.
Cuando no alimenta el bien común de esta manera, apunta el ensayista, "el individuo se reduce a un ser inferior, alicorto, limitado a la satisfacción de sus necesidades inmediatas". Para una vida de ese tipo no se necesita la conciencia, ese atributo que nos permite reconocernos, vernos como parte de algo más vasto que nuestra limitada individualidad, y, desde allí, trascender.
Si responsabilidad social, compromiso moral, nueva política o bien común no son acciones reales, fruto de esa conciencia y de ese desinterés, devienen envases vacíos.
Y no se les dará contenido sólo por pronunciarlos."

7 comentarios:

Abrujandra dijo...

Hola Gus, menos mal que paraste un poco para respirar y decirnos que estás vivo.
Buenos Aires me producen dos sensaciones, exactamente dos, .
Una, me gusta, me gusta mucho, es linda, antigua, imponente y dos, me aterra el caos de individualismo y "desinterés" que hay.
De todas maneras ella parece tener vida propia y se muestra altiva, llena de agujeros y sucia, pero se alza orgullosa mostrando su voluptuosidad como diciendo..."a que conmigo no van a poder".
Besos.

Stultifer dijo...

Un logotipo algo encadenado...

GusPlanet dijo...

Hola Abru! coincido con vos en todo, también Buenos Aires me produce esas sensaciones ambivalentes, pero creo que tiene que ver con que hoy pienso que las grandes ciudades en general ya no aportan nada bueno al Planeta y menos a una calidad de vida sostenible... Buenos Aires tal vez alguna vez fué una gran metrópolis, pero qué curioso que cuando el turismo internacional la descubre como uno de sus destinos favoritos, yo la veo en su peor momento ... y ni hablar cuando como ahora, se encuentran en época de elecciones: de caos cotidiano, se pasa a infierno organizado ...

Mordi dijo...

son lindos los logos del Bicentenario.. A ver si los españoles esta vez nos regalan algo como el monumento de la vez pasada, por ejemplo...

M.Eugenia dijo...

Nos tenías un poco abandonados, menos mal que ya estás por aquí.
Sobre los logos no se que decirte, el primero es una mezcla entre invitación de boda y día de la esclavitud, el segundo parece una flor y el tercero da la impresion que lo patrocine una empresa de agua.. no sé.. no me convencen, quizá esto sea el reflejo de la crisis económica mundial,y de la falta de buenos políticos a nivel mundial,o que como bien dices nos invade el individualismo.
Saludos

GusPlanet dijo...

Gracias amigos por sus comentarios! pero qué pena que nos hayamos quedado con el tema de los logos (que corresponden a empresas privadas) y no hayamos destacado el excelente texto de Sergio Sinay: "Diálogos del alma: Muchos más que uno" como ha sido mi intención ...
Tal vez lo repitamos en otro momento!

M.Eugenia dijo...

Tienes razón Gus... ya sabes... una imagen vale mas que mil palabras.
Saludos