"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

13 de julio de 2009

El 'Castillo de Chenonceau' es un asunto de damas!




Una vez más permítanme referirles otro alto sitio de la historia de Francia y parte esencial del ’Valle del Loira‘ . Estoy hablando del famoso ‘Castillo de Chenonceau‘ , ubicado en la comuna de Chenonceaux , departamento de Indre-et-Loire, ‘Valle del Loira‘. Construido sobre los cimientos de un antiguo puente y fortaleza, ubicados sobre el rio Cher (un afluente del Loira), resulta de la amalgama de varios estilos y diversas personalidades que han pasado por allí y dejado su impronta. Conocido como el ’Castillo de las Damas’ por las diversas soberanas que por allí pasaron, sin embargo debe su gran notoriedad a una dama que no fué reina, pero que actuó como tal. Estamos hablando de ‘Diana de Poitiers’ , favorita del rey Enrique II y figura influyente de la corte.

La historia nos cuenta que:
“Tras el fallecimiento de Thomas Bohier, arquitecto restaurador de Chenonceau, tuvo lugar una auditoría financiera, que puso de relieve la existencia de malversaciones de fondos, lo que permitió que Francisco I impusiese una fuerte multa a sus descendientes, así como que recuperase el dominio feudal y el castillo que se incluía en el mismo (1535). El castillo acabaría siendo regalado por Enrique II a su célebre favorita Diana de Poitiers, Duquesa de Valentinois. Tras el fallecimiento de Enrique II, que resultó mortalmente herido (de forma accidental) durante un torneo celebrado en 1559 por el capitán de su guardia escocesa Gabriel I de Montgomery, Catalina de Médicis, que pasó a ser la regente del Reino de Francia, obligó a Diana de Poitiers, su rival en el corazón del difunto rey, a que restituyese a la corona el ‘Castillo de Chenonceau‘. A cambio de dicha cesión, entregó a Diana el ‘Castillo de Chaumont-sur-Loire‘, que se encuentra a pocos kilómetros de Chenonceaux.
En tanto que reina madre, tras los sucesivos accesos al trono de sus hijos, Francisco II, Carlos IX y Enrique III, Catalina de Médicis hizo edificar sobre el Puente de Diana la galería que se puede contemplar actualmente, acabando de este modo de conferir al ‘Castillo de Chenonceau’ el estilo que hoy se puede admirar. Tras recibir el castillo la visita de Luis XIV el 14 de julio de 1650 , se bautizó a una de las salas del castillo como Salón de Luis XIV.
La historia del castillo quedó marcada por las mujeres, tanto las que lo construyeron como las que en él residieron o fueron sus propietarias. Entre ellas destaca Luisa de Lorena-Vaudémont, la esposa del rey Enrique III de Francia cuya habitación, en el segundo piso del castillo, sigue manteniendo el duelo por su marido, asesinado en el año 1589.
Otra habitación está dedicada a las hijas y nueras de Catalina de Médicis, La chambre des cinq Reines (La habitación de las cinco reinas: Maria Estuardo, Margarita de Valois, Luisa de Lorena-Vaudémont, Isabel de Austria e Isabel de Valois) . Sin embargo, acabados los fastos correspondientes a las fiestas regias del Renacimiento, el castillo retornó a manos privadas, al albur de diversas herencias y compraventas.”



Hoy, calmados los ánimos de las diversas ‘damas’ que a través de los siglos legaron su destino al del Castillo, podemos visitar esplendidos jardines, como el del Diana de Poitiers y el de Catalina de Médicis, aún presentes tal cual sus diseños originales y podremos visitar en su interior, una vasta colección de mobiliario, objetos y tapices renacentistas, muchos de ellos originales del lugar.
Cabe destacar que ésta castillo, como muchos del Loira, tuvieron un protagonismo importante durante las dos Guerras Mundiales: Durante la Primera Guerra Mundial, Gastón Menier, propietario de Chenonceau , mandó organizar a su costa un Hospital de campaña cuyos servicios ocuparon todas las salas del castillo. Durante la Segunda Guerra Mundial, el rio Cher materializaba la línea de demarcación. La entrada del Castillo estaba en zona ocupada (orilla derecha); la galería que daba a la puerta sur, por su acceso a la orilla Izquierdo permitió a la Resistencia pasar a mucha gente a la zona libre. Una batería alemana estuvo preparada para destruir Chenonceau en cualquier momento durante el transcurso de la guerra.


Pero si hay algo por lo que también destaca Chenonceau , es por su visita nocturna: “Un verdadero sueño nocturno a lo largo de un paseo romántico acompañado por la música de Corelli. Los encantadores juegos de luces y sombras sobre el monumento y los jardines de Diana y Catalina, han sido diseñados por el especialista Pierre Bideau (autor de la iluminación de la Torre Eiffel, de las Grandes Piramides de Egipto y de la Acrópolis de Atenas).”
Chenonceau consta de un amplio vergel, donde se provee los diversos jardines que se renuevan cada año según la estación. Posee en sus dominios un Museo de Cera donde se representa la vida de las damas que por allí transcurrieron, y un restaurante y Salón de té gastronómicos, L’Orangerie, de refinada cocina donde es posible realizar eventos privados, cócteles, seminarios, recepciones y reuniones familiares.
Asimismo es posible visitar otro jardín especial. Se trata del Laberinto italiano de Catalina de Médicis, realizado con 2000 tejos sobre 1 hectárea de terrreno. En el centro, una glorieta alzada, permite obtener una vista de pájaro del conjunto. Esta pequeña construcción, revestida de mimbre natural, está coronada por una estatua de Venus y a su lado otra, sobre un tronco de madera de cedro, de una Ninfa con Baco niño. Sin dudas, el ‘Castillo de Chenonceau’ es una de las visitas indispensables al recorrer el fabuloso 'Valle del Loira' .






4 comentarios:

CRISTINA dijo...

Es uno de mis favoritos, este castillo. Bueno, no sabría cuál elegir, el de Chambord es una pasada, con tanta chimenea...pero casi me gustan más los que son como más recogidos, más pequeñitos (lo de pequeños es un decir, claro, jajajaj...).
Este de tu post es precioso y las historias que lo acompañan, también.

Besos, Gus. Como siempre, una delicia leerte y ver tus fotos (las nocturnas son especialmente bonitas)

M.Eugenia dijo...

La foto que abre el blog me gusta mucho mas que la anterior.
Del Castillo, como se nota la influencia de Catalina de Medicis, las fotos geniales,sobre todo las nocturnas....... sigue contandonos mas historias de Castillos.
Besos

GusPlanet dijo...

Gracias amigas por sus visitas y comentarios!

Coincido con Cristina: también me gustan los castillos a 'escala humana' y por lo que llevo visto hasta ahora, Chenonceau es mi favorito ...

Las tomas nocturnas las saqué la noche misma que visité el castillo (luego repetí a la mañana siguiente) y fué una visión fantástica; a medida que lo recorres te recibe música clásica increible, el parque iluminado y luego 'el castillo', muy buena visión. Realmente un trabajo de 'puesta en escena' espectacular.


(La foto de entrada la tomé hace una año en las arenas de Túnez, con mi disfraz de 'pseudo explorador semi urbano' JE!)

Maribel dijo...

Querido Gus,

a partir de ahora Chenonceau también es mi favorito. Qué bonitas fotos de noche, magníficas!, están llenas de sueños.
Me han enamorado esos árboles iluminados que parecen las estrellas en ese cielo bello jardín ... delicias para la ninfa que descansa con Baco y Venus ...
( ¿tienes la foto de ellos también? )

Un beso violeta,

Maribel