"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

28 de julio de 2009

El vanidoso 'Parc Monceau' de París

Realizar un paseo en bicicleta por las calles de París puede depararnos varias sorpresas agradables. Como toda gran ciudad, Paris resguarda a la vuelta de cada esquina rincones imposibles de olvidar, que nos invitan todo el tiempo a detener nuestra marcha permitiendo que nuestra imaginación y/o nuestros conocimientos en historia, se amplíen de manera considerables.
Ésto precisamente me sucedió hace unos días, cuando visité el famoso 'Parc Monceau' del VIII arrondissement de la Ciudad Luz, inmortalizado por Claude Monet en 1876.
En el trayecto hacia éste señorial parque, se cruzó en mi camino la inmensa mole de la 'Iglesia de San Agustín' ; observando que contenía vitrales atrayentes decidí detener mi marcha (una vez más aclaro que las iglesias y todo edificio religioso me interesan por su arquitectura y no porque profese alguna fé en particular). Me encontré con un sitio muy interesante y algo diferente en cuanto a su arquitectura y decoración.
Edificada en el siglo XIX, bajo Napoleón III, su arquitecto Victor Baltard se inspiró en construcciones bizantinas, románicas y góticas, para lograr un elevado conjunto que fué el primero de su tipo en realizarse con un armazón metálico. La iglesia en efecto mide cerca de cien metros de largo, y la linterna de la cúpula se alza a 84 metros de altura.
Pero fué otro descubrimiento el que llamó poderosamente mi atención: fué en ésta iglesia donde el militar 'Charles de Foucauld' en 1909, guiado por el vicario padre Huvelin, volvió a encontrar la fé cristina, perdida en su temprana juventud y decidido a seguir los pasos textuales de Jesucristo, decide hacer votos de pobreza y dedicarse a compartir la vida con los 'tuareg' del sur de Argelia y Marruecos. Éste señor, que provenía de una familia aristocrática, tuvo una vida muy aventurosa. Entre otras cosas realizó numerosas expediciones al sur de Marruecos, 'descubriendo' zonas antes inaccesibles al hombre europeo, detallando en numerosos libros sus hazañas. Ésto le valió el reconocimiento del Instituto Geográfico de Francia, que le otorga su medalla de honor. Hoy se lo reconoce a 'Charles de Foucauld' como beato desde 2005 y por haber creado varias órdenes religiosas distribuidas en numerosos países; pero como provengo de un país 'de la periferia', creo que don Charles contribuyó muy bien al dominio de su país sobre los pueblos tuareg del Norte de Africa, tratando en el camino, de imponer su fé religiosa.
Fué así que remontando el 'Boulevard Malesherbes' llegué en pocos minutos al 'Parc Monceau' ubicado en el muy chic VIII arrondissement de París. Lo primero que nos puede llamar la atención es la arquitectura sublime que domina toda ésta vasta zona, edificios de gran categoría se suceden, como si el espirítu del Barón Haussmann (aquel que rediseñara los boulevares parisinos) se encontrar aún latente en cada esquina.
Es algo así como un festín para los ojos y supongo que los amantes de la arquitectura 'a la francesa' del siglo XIX se encontrarán a sus anchas aquí. Rodeado de una cerca de hierro forjado, estilo imperio, penetrar en los dominios del parque es hacerlo también el la exclusiva y muy privada vida de los 'hôtel particulier' que aún detentan algunas familias acomodadas.
Pero a no sentirnos 'intimidados' por tanta opulencia, hoy todo se ha democratizado y cualquiera de nosotros podremos sentirnos a 'nuestras anchas' aquí. Igual no deja de llamar la atención la increiblemente bella arquitectura de las mansiones y edificios que rodean el 'Parc Monceau', como si todo se hubiera detenido en una no tan lejana 'belle epoque'.
El parque en sí, es un conjunto de jardines de estilo inglés con influencias orientales, tal es así que muchos destacan la 'excentricidad' del Duque de Chartres que, a partir de 1769, adquiere éstas hectáreas y comanda un parque con diversos estilos y monumentos, recordando sitios y viajes realizados.
A partir de la Revolución, el parque deviene un sitio muy popular para los parisinos, fué precisamente aquí que, el 22 de octubre de 1797, un tal 'André-Jacques Galmerín' realiza lo que es considerado 'el primer salto en paracaídas de la historia'. Un hito que los amantes de la historia romántica de la aviación sabrán apreciar.
En 1860 la Comuna de París adquiere los terrenos y luego de sucesivas obras inmobiliarias, deviene el parque que hoy conocemos, ornamentado entre otras, por esculturas de Guy de Maupassant por el escultor Verlet, Ambroise Thomas por Alexandre Falguière, Frédéric Chopin por Jacques Froment Thomas, Charles Gounod por Antonin Mercié, Edouard Pailleron por Léopold Bernstamm.
Dentro de los perímetros del parque se encuentran dos museos a destacar: uno es el 'Museo Nissim-de-Camondo', construido en 1910 por el rico banquero Moise-de-Camondo. Construyó su residencia particular 'inspirada' en el Petit Trianon del Palacio de Versailles para resguardar su colección privada de muebles y objetos de decoración del siglo XVIII.
A pasos de aquí se encuentra otro 'hôtel particulier', el 'Museo Cernuschi', dedicado al arte antiguo oriental, hoy perteneciente a los 'Museos Nacionales de Francia'; se destaca por su colección de objetos orientales, sobre todo chinos, desde el Neolítico hasta el siglo XII. Éste refinado lugar, perteneció al financiero, filántropo y viajero de origen italiano, Henri Cernuschi. Segunda colección de arte asiático en Francia y quinta en Europa por su tamaño, hoy es uno de los más antiguos y destacados museos de París.
Recorrerlo es un paso obligado, ya que la visita a sus apasionantes colecciones permanentes es totalmente gratuita, y los objetos allí depositados son de un valor incalculable, destacándose un inmenso buda de bronze, el 'Buda de Meguro' del siglo XVIII, que domina el corazón del ala principal del mismo.
Nuevamente y luego de haber pasado mi tarde recorriendo los senderos y alrededores del 'Parc Monceau', y mientras reflexionaba sobre cómo las 'colecciones privadas' han contribuido al inmensamente rico Patrimonio Cultural de Francia y cómo fué posible que éstos 'osados viajeros y coleccionistas' de antaño pudieran traer a París semejantes obras de arte, siendo incalculables e imposible de exhibir todo lo que contienen. Supongo que eran 'otros tiempos' más románticos, dónde todo era más fácil de adquirir para los ricos banqueros europeos ... Abstraído por éstos pensamientos tercermundistas, me topé con otra gran sorpresa de mi jornada: dí nada menos que con la 'Catedral Ortodoxa Rusa de París' y es a ella a quien le dedico el reporte siguiente.
Los invito a continuar leyendo las siguientes notas publicadas en 'GusPlanet': 'Los Pueblos más Bellos de Francia' y 'La Provence, una región bendecida' .
Hasta la vista viajeros!

8 comentarios:

Vulcano Lover dijo...

Es casi como dar uno mismo este paseo que nos propones... muchas gracias, guapo, por compartirlo así :-)

laura dijo...

comparto las palabras de Vulcano... para qué voy a ir a Paris si lo tengo al alcance de la mano con tu blog ?
J´adoreeeeeee

CRISTINA dijo...

Siempre te escribo lo mismo y además es un tópico, pero es que es verdad, ¡¡¡París es una ciudad tan bonita!!!

Besos

MIGUEL NONAY dijo...

Vaya manera de ir descubriendo París tan excelente, Gus, ahora solo queda seguir leyendo tus post y hacer una visita real a tan bellísima ciudad.
Saludos desde A SALTO DE MATA.
Miguel.

Stanley Kowalski dijo...

Me dejaste boquiabierto con la magnificencia de las fotografías, cuánta fastuosidad! Realmente, un paseo encantador! Voilà Paris!!

A bientôt, mon ami!!!!

Stultifer dijo...

Todas las ciudades deberían tener tantos parques "vanidosos" como los tiene París.

GusPlanet dijo...

Una vez más GRACIAS amigos por vuestras visitas y comentarios!

Sí, París tiene muchos sitios así, lo bueno de una ciudad tan bella y turística, es que permite 'evadirse' de los sitios más frecuentados, teniendo la posibilidad de cada uno encontrar su espacio !

M.Eugenia dijo...

Mira que he estado dos veces en París y siempre nos muestras lugares no tan conocidos y con un encanto especial... Vas a tener la culpa de que vaya otra vez a París y los recorra todos... eso sí creo que voy a necesitar por lo menos un mes.
Cada vez entiendo mas eso de "Paris bien vale una misa"
Besos.