"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

22 de noviembre de 2009

'Reims', a la gloria de los reyes de Francia




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No, no, tranquilos, no me he vuelto 'monárquico' y creo que jamás lo sería. Como he aclarado en otras ocasiones, no tengo ningún respeto 'especial' por las monarquías del mundo, excepto el que le guardo a cualquier semejante. Si, si me llegara a encontrar con la Duquesa de Alba o la Reina de Inglaterra seguro que no les daría el paso, más que por ser dos ancianas y no tanto por sus 'investiduras'.
Dicho ésto, entonces, me puedo explayar libremente sobre la increíblemente hermosa Catedral 'Notre-Dame de Reims', erigida en nombre de la Virgen María y consagrada a la gloria de los reyes de Francia.
Éste fabuloso monumento al arte medieval, se comenzó a construir en 1211 y fué recién acabado en 1275, aunque ya desde el siglo Vº existía en el lugar una abadía (emplazada a su vez sobre antiguas termas romanas) donde en el año 498 , fué consagrado Clovis, rey de los francos y a partir de allí sucesivos reyes franceses, hasta 1835 cuando fué consagrado Charles X.
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Repasemos un poco de su real historia:
"En el siglo V, el obispo San Nicasio levantó una primera catedral sobre antiguas termas romanas. Dedicado ya a la Virgen María, éste edificio fue el escenario del bautizo de Clodoveo (498), consagrado por el arzobispo San Remigio. En 816, el hijo de Carlomagno, Ludovico Pío elige Reims para ser consagrado emperador. El prestigio del santo óleo y la potencia política de los arzobispos de Reims llevaron a establecer definitivamente el lugar de la consagración real en Reims, a partir del reinado de Enrique I (1031-1060).














El 6 de mayo de 1211, el arzobispo de Reims, Aubry de Humbert, inicia la construcción de la nueva catedral de Reims (el edificio actual), destinada a sustituir la catedral carolingia, destruida por un incendio en el año anterior. Se sucedieron en las obras cuatro arquitectos (Jean d'Orbais, Jean-le-Loup, Gaucher de Reims y Bernard de Soissons), y en 1275 ya estaba el grueso de las obras terminado.


La catedral, pues, estaba acabada para finales del siglo XIII, con la excepción de la fachada occidental. Esa sección se construyó en el siglo XIV, a partir de los diseños del siglo XIII —la nave central mientras tanto se había alargado para abrir espacio para las muchedumbres que acudía a las coronaciones.


Las torres, de 81 metros de alto, se diseñaron en principio para alcanzar los 120 metros. La torre meridional tiene dos grandes campanas; una de ellas, a la que se llama «Charlotte» por Carlos, cardenal de Lorena en 1570, pesa más de 10.000 kilos. En 1875 la Asamblea Nacional Francesa proporcionó fondos para reparar la fachada y las balaustradas. La fachada es la parte más destacada del edificio, y una de las grandes obras maestras de la Edad Media.
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La catedral de Reims fue calificada de «mártir» después de la Primera Guerra Mundial por ser bombardeada por los alemanes, que veían en ella un símbolo nacional de Francia. Un andamio dejado en la torre norte se incendió, lo que permitió que el incendio se propagase por todo el armazón. Se fundió todo el plomo de la techumbre y se vertió por las gárgolas. Lo recogieron los vecinos quienes lo restituyeron después del conflicto. Los trabajos de restauración comenzaron en 1919, bajo la dirección de Henri Deneux, nacido en Reims y arquitecto jefe de Monuments Historiques; la catedral se volvió a abrir en 1938, gracias en parte al apoyo financiero del mecenas estadounidense David Rockefeller, pero desde entonces los trabajos han continuado sin cesar. " Y es así que actualmente continúan sin cesar los trabajos de restauración de ésta joya de la arquitectura, que junto a las catedrales de París y Chartres, figuran entre los más bellos monumentos medievales de Europa. Es imponente el tamaño que hoy en día siguen asombrando a los visitantes, y con sus cerca de 2300 estatuas, sin dudas que quitan el aliento por tanta belleza y tanta piedra trabajada por cientos de artesanos, ingenieros, arquitectos y en fin, todos aquellos que han consagrado la vida a semejante monumento. Muy deteriorada durante los bombardeos alemanes de la Primera Guerra Mundial (los alemanes veían a la Catedral de Reims como el mayor monumento de Francia), toda la ciudad sufrió grandes pérdios, es por ello que entre guerras comenzó un gran trabajo de restauración y puesta en valor de toda la ciudad, y que han hecho que hoy Reims sea conocida también como la capital mundial del Art-Déco. Una ciudad donde perderse para admirar desde lejos su imponente Catedral, pero de cerca sus hermosas fachadas Art-Déco, sus extraordinariamente bien conservadas ruinas galo-romanas y degustar, en sus alrededores, de los paisajes únicos que constituyen los viñedos de 'Champagne', el exilir de los dioses y de los pecados, que encontró en ésta zona, su razón de ser y existir.
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Amén!

2 comentarios:

el viajero impresionista dijo...

Preciosa y espectacular, aunque
Chartres...(que bien quedan en un día de sol). Saludos

GusPlanet dijo...

Ahhhhhhh Viajero: Chartres tiene lo suyo, obviamente, pero Reims? rodeada de una arquitectura espectacular y esos viñedos que aguardan 'a la vuelta', constituyen un espectáculo simplemente fascinante!