Ubicado a escasos 20 kms de la ciudad de Nîmes y cercano al Pont du Gard, la pequeña ciudad de Uzés es el único ducado que existe en Francia y que conserva mucho de su encanto provenzal.
Uzés es un sitio muy bonito para visitar, pertenece como Nîmes, al departamento de Gard, donde la región de Languedoc-Rosellón se encuentra con su vecina Provence.
Caminar por sus callejuelas medievales, tan bien conservadas, admirar sus edificios renacentistas y visitar sus monumentos históricos, lejos de la intensidad de sus vecinas Nîmes y Arlés, es un privilegio para los viajeros. Como un oasis de placer que surge en medio de los verdes valles del Languedoc.
Ése famoso acueducto, que llegó a constar de 50kms de longitud, tiene su punto más visible en el espectacular 'Pont du Gard', sobre el cual nos referimos en el reporte anterior ('El Pont du Gard, a la gloria del Imperio Romano!'). Sin embargo, durante el siglo V°, pero de nuestra era, se funda en Uzès un Obispado, que adquiere gran revelancia hasta el siglo XVIII. Éste Obispado de Uzès llegó a donar un 'santo' y un 'papa' para la posteridad, aunque su historia ha estado siempre marcada por su eterna rivalidad con los señores de Uzès, una familia que consta entre las más antiguas de la nobleza francesa.
Y he aquí que entra en escena el Ducado de Uzès, cuyas primeras líneas se remontan al año 1088, cuando se establece el primer señorío de Uzès, siendo 1486 la fecha de unión entre las dos familias señoriales de la región: Jacques de Crussol y Simone d'Uzès ... y así hasta la actualidad, siendo Jacques de Crussol d'Uzès considerado el 17° Duque de Uzès y señor de la Maisson de Crussol.
Nos parecerá increíble y curioso, (al menos para mí lo es!), pero en Francia cierta gente implora por el retorno de la monarquía, y muchos resguardan sus tradiciones y títulos nobiliarios, esperando el día que vuelvan a tener su rey (una especie de mesías?) y sus privilegios de nobleza. Increíble ... y ridículo!
Pero estamos en Uzès y aquí el castillo de la familia de Crussol, sigue en pie como desde hace diez siglos, y lo más sorprendente es que no se trata de un castillo-museo como casi todos. Aquí vive la familia ducal y se visita a su vez. Es como si cualquiera de nosotros abriera su casa, sus habitaciones, para que quien pagara una entrada, pueda hurgar entre nuestras intimidades, (... bueno, por 15 euros cada uno, me lo pensaría!).
¡Curiosa forma de vida, la de éste monsieur duque y su duquesa!De todos modos, el castillo de la familia Crussol d'Uzès es muy bonito, testimonia los acontecimientos más revelantes en la pequeña localidad. Muy cerca de allí nos cruzaremos con otro de los grandes testimonios vivientes del tormentoso pasado local: nos encontramos frente a la Catedral de Saint-Theodorit y su Tour Fenestrelle, único ejemplo en Francia de arquitectura lombarda. En pie desde el siglo XII (aunque muy bien restaurada en el siglo XVII) y poseedora de una extraña belleza entre su contorno sinuoso y sus innumerables ventanales.
En la Place des Herbes, en el centro histórico de Uzès, se localiza un mercado comunitario semanal, y sus terrazas y tiendas nos hablan de un estilo de vida calmo y en armonía con las colinas y viñedos de sus alrededores. Ciudad tomada como residencia por numerosos artistas y ciudadanos ingleses, sin dudas, una de las más bellas de la región.









