"A través de los años y de diferentes viajes, se me ha revelado cierto conocimiento, que he adoptado paulatinamente. Éste saber, si bien intensamente buscado por mí, se fué presentando de manera espontánea, lo que podríamos llamar simples 'casualidades'. Muchas personas se aferran a la palabra 'casual', y muchos otros creen que todo lo que sucede en el universo, no es producto de un orden establecido, sino que es producto de diferentes factores 'casuales'. Sin embargo he aprendido que ese factor 'casual' tal vez no existe y que todo es producto de un factor 'causal'.
Con el tiempo, se me ha revelado a su vez, que diferentes culturas separadas geográficamente, fueron descubriendo que ese factor 'causal' tendría un efecto, y es lo que nosotros llamamos 'toda acción conlleva una reacción'. Éste elemento, estudiado científicamente, es nada menos que un efecto nombrado y ensayado por diferentes culturas desde milenios y que todas las grandes civilizaciones aprendieron de ella, la nombraron correctamente y formó parte de su cotidianeidad.
Así fue como un nuevo lenguaje fué incorporado hacia mi conocimiento y a través de los años, experiencias de vida, encuentros con 'maestros' y un despertar en mí de una inmensa curiosidad por ir más allá de lo que normalmente se presentaba ante mis ojos. Pude 'reinventar mi alma', descubrir mi 'potencial energético' y encontrar herramientas para ése cambio tan anhelado."
Éste párrafo, extraído de un texto que escribí y publiqué en ésta bitácora en julio del 2007 ('Compartiendo semillas de sabiduría'), me ha regresado a la memoria poco tiempo después de visitar la maravillosa Catedral-Mezquita de Córdoba, correctamente llamada actualmente 'Santa Iglesia Catedral de Córdoba', la 'Iglesia Madre de la Diócesis'.
Penetrar por primera vez en éste recinto sagrado, ha sido recrear una de las experiencias espirituales más intensas de mi vida. Creo que puedo contar con los dedos de una mano, los sitios así que han 'sacudido' de alguna manera mi propia fé.
Pero claro, como lo he comentado varias veces aquí, personalmente no se trata de una 'fé religiosa', me gusta llamarla 'una fé espiritual', un estado de limbo, de sentirse en 'gracia'. Y créanme amigos, que éste sitio tan caro a la Humanidad, la Catedral-Mezquita de Córdoba, realmente posee una magnificiencia y una fuerza indisolubles.
Sin embargo en otros grandes 'templos' sagrados de la Humanidad no me ha sucedido lo mismo. Suelen ser tan grandiosos, tan 'barrocos', tan sombríos, lo menos que uno siente es ganas de reposar allí: en Córdoba no, en la ciudad de Córdoba al poco de arribar sientes que te podrías quedar días, meses, tal vez años.
Cuando uno se acerca a éste momumento, lo primero que observamos es la torre y junto a ella la 'Puerta del Perdón'; atravesando ésta puerta nos toparemos con el 'Patio de los Naranjos', hermoso ejemplo de jardín andalúz. Luego de recorrer éste espacio nos hallaremos, finalmente, frente a la entrada principal a la Catedral de Córdoba: una sucesión de columnas de mármol, ricamente talladas y armoniosamente dispuestas, se suceden ante nuestra asombrosa mirada.
Una vez que pude 'sobreponerme' al impacto de penetrar en éste magnífico recinto, comencé a sentirme 'absorvido', o mejor 'envuelto', por una especie de calor que me atraía indudablemente hacia el interior del edificio. La luz, tenue o fuerte, según la ubicación de donde nos encontremos, la generosa armonía de su arquitectura, junto a la perfecta sincronía de sus colores, me permitía estar recorriendo uno de los sitios más bellos, armoniosos y espirituales en los que he estado.
Estoy convencido que ésta situaciones uno no las busca: nos suceden o no. Uno puede dejar que ésto acontezca, pero es otra la reflexión que nos provoca.Uno puede descubrir, al pasear por sus callejuelas medievales y dejarse seducir por colores y perfumes intensos que nos acompañan, que cada rincón de la zona antigua, resguarda retazos de una belleza sublime y parecería que cada metro cuadrado fuera 'pensado' y construido en base a una armonía universal. Siendo la famosa Catedral, el centro de éste universo tan particular.
Claro, tendremos los vecinos jardines de los Alcázares Reales para visitar, donde penetraremos en los antiquísimos aposentos construidos para los reyes católicos (edificados a su vez sobre los cimientos de algún templo romano): fué allí donde recibieron a un desconocido marinero (tal vez genovés?), quien les propusiera financiarle un viaje que lo llevaría a descubrir una nueva ruta hacia las 'Indias Occidentales' (todos, más o menos, conocemos el desenlace de ése viaje!), y una estatua en éstos jardines así lo testimonia.
Como testigo fiel de tantos siglos de acontecimientos, el río Gudalquívir prefiere reservarse sus secretos. Lo que sí nos revela es la vista, desde sus orillas, de un paisaje árido pero tallado, a través de tantos siglos, por la mano del hombre.
Desde allí podremos observar la silueta de una Córdoba medieval y sinuosa que resguarda una perfecta armonía con ése entorno.
Tal vez ése universo cosmopolita y urbano, fuera el testimonio viviente de otra época, donde muchos eruditos relatan que era posible la conviviencia en armonía entre aquellas religiones monoteístas (judíos, árabes y cristianos), que era posible acceder a la sabiduría que tantos alquimistas anhelaban y que dotó en su tiempo a una ciudad que se supo el centro del mundo conocido y uno de las ciudades más ilustradas que la Humanidad recuerde.
Como nos comenta el profesor iraní Ramin Jahanbegloo en éste reciente artículo del diario El País de España, titulado 'Regreso a Córdoba' y del cual extraigo algunos párrafos:"(...) Para muchos, y en especial para quienes recibieron una educación musulmana o judía, la ciudad de Córdoba es sinónimo del espíritu de coexistencia y diálogo entre pensadores de distintas tradiciones religiosas. Todo el mundo sabe que, en la Córdoba medieval, las tres confesiones abrahámicas convivían en relativa paz y armonía. Los musulmanes reconocían a judíos y cristianos como "pueblos del Libro" y, en general, les dejaban que practicasen su propia fe y sus costumbres. La tolerancia era un principio básico de la cultura andalusí, y los estudiosos musulmanes, judíos y cristianos tuvieron la posibilidad de desarrollar unos conocimientos comunes de teología, astronomía, matemáticas, filosofía, teoría social y leyes.
Los pensadores no musulmanes que visitaban España pudieron estudiar las obras de filósofos musulmanes y las versiones árabes de los clásicos griegos y traducirlas al latín. Santo Tomás de Aquino citaba las obras de Ibn Rushd (Averroes) e Ibn Sina (Avicena) y utilizó sus comentarios como modelo filosófico. Igual que Ibn Rushd, santo Tomás pensaba que la filosofía no era propiedad exclusiva de una tradición, una nación, una fe, y que el discurso racional podía vencer a la lógica fanática de la violencia."
Tal vez entonces, en la Córdoba actual, se encuentren aún las claves para un mejor entendimiento de éstos pueblos, para la esperanza que otro mundo es posible, que una cierta armonía, escuchando a los grandes sabios del pasado, es alcanzable y como retoma éste profesor en otro momento de su excelente nota:"(...) El paradigma de Córdoba es un modelo de reconciliación y colaboración entre unos europeos de distintas comunidades religiosas que contribuyeron a recomendar y, sobre todo, estimular el aprendizaje entre culturas.
La lección para la Europa actual está clara. Si los europeos desean combatir todas las formas de xenofobia, discriminación y exclusión social, el paradigma de Córdoba, que puede interpretarse como una celebración de la diversidad cultural y religiosa, debe servir de modelo, fuente de inspiración y ejemplo."
Qué así sea. Amén! Insha'Allah! Shalom Aleichem!
Quelques Notes: Ah, por supuesto! Si desean tener un reporte detallado de los sitios y actividades (numerosísimas) que podremos realizar en Córdoba, lo mejor es acercarse al sitio web del 'Consorcio de Turismo de Córdoba' dónde, además de tener acceso a los mejores sitios, aquellos imperdibles de la ciudad, tendremos acceso a visitas guidas originales, como aquella llamada 'Ruta de la Córdoba de Séneca', ya que ésta magnífica ciudad fué cuna, entre otros, del gran filósofo y político Lucio Anneo Séneca, quien fuera (entre otros cargos) preceptor del emperador romano Nerón.
Durante los días que permanecí en Andalucía, comenzó en ésta insignie ciudad una de las visitas más esperadas por todos: la 'Visita nocturna a la Catedral, antigua Mezquita de Córdoba'. Con la utilización de las últimas tecnologías, éste encuentro de luz y sonido, permite a un reducido grupo de privilegiados, vislumbrar algunos de los secretos y misterios de éste fabuloso monumento. Lamentablemente la jornada de mi visita las entradas se encontraban completamente agotadas y lo que aconsejan desde el 'Consorcio de Turismo de Córdoba', es comprar los billetes con por lo menos una semana de antelación. Sin embargo, para que podamos tener una idea de qué se trata éste acontecimiento, no dejen de mirar ésta presentación en vídeo. Realmente todo me resulta de una belleza impresionante!
Para conocer la historia de ésta fascinante región, lo mejor es visitar la página web de la 'Fundación Pública El Legado Andalusí', donde nos presentan todas las rutas posibles para acercarnos al alma de ésta inconfundible región del Planeta.








