"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

20 de febrero de 2012

Flavigny-sur-Ozerain, o la pasión del anís en Borgoña!

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Hace unos días llegó a mis manos un número especial de la excelente revista 'GEO France' dedicada a 'Los Pueblos de Francia: una nueva mirada sobre nuestros campos y nuestros terruños'. Ésta edición 'Grande Série' de GEO nos enumera en numerosas páginas y mejores fotografías, un fenómeno que desde hace una década, ha comenzado a cambiar la forma de relacionarse de los citadinos, con los hermosos pueblos que comprenden la geografía del país. En concreto se refiere a ése auge creciente de muchísimas parejas y/o familias jóvenes, de cambiar un estilo de vida estresante y en dominios habitables caros y reducidos de las ciudades, por otro estilo de vida donde prime la calidad, los espacios habitacionales y ése contacto 'humano' que tanto se a perdido en nuestras ciudades. A ése grupo de citadinos que dejan todo por vivir en contacto con la naturaleza, privilegiando una calidad de vida diferente, los sociólogos denominan 'neo-rurales': lazos sociales, altos niveles de vida excluyendo las desigualdades destructivas, la seguridad de bienes y personas, la revalorización del patrimonio natural, el sentido de participar a un proyecto común que reúne a propietarios de Pymes, políticos locales, benefactores, jubilados, etc. son algunas de sus motivaciones. En otro párrafo del reportaje nos cuentan que gracias a que todos ésos elementos mencionados más arriba son reunidos, un pueblo deviene atractivo y es cuando el círculo vicioso del desarrollo (innovación, empleo, dinamismo) encaja en la calidad de vida de los habitantes. Pero que sin dudas y como raíz de éste desarrollo, podremos contar con la necesaria abertura a otras culturas, a nuevas técnicas y a las influencias que aportan los nuevos habitantes.
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Un gran punta pié inicial de éste fenómeno, se debió a la implantación en todo el país (en los años '60), de la Ley Malraux, llamada así por el entonces Ministro de la Cultura quién inició una revalorización de todo el Patrimonio arquitectónico, cultural e histórico de Francia. Gracias a ésa iniciativa hoy apreciamos los resultados, cuando visitamos el interior del país y sentimos de primera mano, la modernización urbana de muchas de sus ciudades y pueblos y el cuidado y atención que los habitantes rinden a su patrimonio comunal. Algo digno de destacar y ¿por qué no? imitar en otras latitudes...
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Éstas ideas regresaron a mí en el momento de ordenar las fotografías que he tomado en el espléndido burgo medieval de 'Flavigny-sur-Ozerain', una comuna de algo más de 300 almas, situada en el departamento de la 'Côte d'Or', Borgoña, como no podía ser de otra manera, clasificado entre 'Los Pueblos más Bellos de Francia' ... y escenario de la película 'Chocolate' (2000), dirigida por Lasse Hallström y protagonizada por Juliette Binoche y Jhonny Depp! Aquí nos estamos refiriendo a un sitio encantador, rodeado de campos de una belleza que nos puede quitar fácilmente el aliento. Una campiña milenaria que ha visto reposar en ella nada menos que a soldados romanos de las legiones de César, quien describió perfectamente la zona en sus crónicas de 'Conquista de la Galia', ya que en el entorno de Flavigny se encuentran los campos de la ‘Batalla de Alésia’ (año 52 AC), aquel famoso enfrentamiento entre la armada romana y los fieros guerreros de diferentes pueblos galos reunidos por el general Vercingétorix.
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Y aunque los historiadores continúan discrepando sobre el sitio exacto de aquella batalla legendaria, como así también el número real de soldados de ambos bandos que participaron en aquel enfrentamiento, lo que es muy cierto, es que desde aquellos tiempos que ésta región figura en los anales de la historia y no son pocos los elementos que la arqueología moderna a podido descubrir en sus entrañas. Debemos destacar entonces, que se considera a 'Flavinius', general de la armada romana, como fundador de un campamento militar que luego devendría 'Flavigny-sur-Ozerain!

Claro, tuvieron que transcurrir algunas centurias para que en el siglo VIII° de nuestra era se instalaran en aquella colina, y bajo el dominio del Sacro Imperio Romano, un puñado de monjes benedictinos que fundarían la 'Abadía de Saint-Pierre', uno de los monasterios más antiguos (719) de Francia y de la que hoy podemos apreciar su famosa 'cripta carolingia', reconstruida en el siglo XVII.
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Más allá de sus espléndidos campos, 'Flavigny-sur-Ozerain' es también piedra, elemento visible en todas sus construcciones, donde la mayoría nos refiere al medievo y al Renacimiento y donde podremos apreciar una maestría muy noble en la utilización de éstos elementos, llegados a nuestros días en perfecto estado. De ésa piedra están construidas la ‘Abadía de Saint-Pierre’ (consagrada el 28 de octubre de 878!), la ‘Parroquia de Saint-Genest’ (construida entre los siglos XI° y XIII°), el ‘Convento de las Ursulinas’ del 1632, el noviciado dominical instalado por el ‘Padre Lacordaire’ en las antiguas colinas de 'Auxois' (1848), así como la 'Abadía benedictina de Saint-Joseph-de-Clairval', instalada en el 'hôtel particulier' del Marqués de Souhey, gobernador de Flavigny y donde es posible realizar 'retiros espirituales'.
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Es entonces cuando debemos hacer 'entrar en escena' otro de los elementos que donan renombre internacional a la pequeña comunidad de 'Flavigny-sur-Ozerain': se trata de su legendaria ‘Fábrica de bombones de Anís‘, instalada desde la Revolución francesa en la ‘Abadía de Flavigny‘. La fabricación de los bombones de anís es el resultado de siglos de intercambio de 'recetas' entre los viajeros que transitaban las rutas de Borgoña. Se cree que ya desde la época de César que se siembran los primeros granos de ésta planta (originaria de Asia), aportados para alimentar al nuevo contingente militar. Luego fueron los monjes benedictinos de sus antiguos monasterios quienes al parecer comienzan con la tradición de los bombones de anís y fué el rey Saint-Louis quien, esposando a Marguerite de Provence, recibe en su palacio a toda un serie de poetas, de apoticarios y de 'confiseurs' (fabricantes de confites), severamente controlados por Blanca de Castilla, la madre del rey. Surgen nuevas recetas de bombones de anís para el gran placer de los 'confiseurs Anysetiers' instalados sobre la 'rue Vieille du Temple', enormemente apreciadas por las damas de la Corte que denominaban a ésos bombones de anís como 'dragée a la reine' ('pastillas de la reina') para no levantar los celos de la soberana!
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Hoy, la tradición de los 'Bombones de Anís de Flavigny', se perpetúa en una única fábrica perteneciente a la familia Trubat, confeccionados con granos cosechados en España, Túnez, Turquía, Siria, etc. Su legendario gusto y fabricación artesanal (que figuraban entre los favoritos de las cortes europeas), ha sido reconocido desde 1992 como un 'Sitio Remarcable de Gusto', por los ministerios de la Agricultura, del Medio Ambiente y de la Cultura y la Comunicación, por sus cualidades como 'embajadores de la gastronomía francesa en casi todo el mundo, y porque el bombón es desde siempre fabricado en su lugar de origen, abierto a la visita en forma remarcable'. Sin lugar a dudas 'Flavigny-sur-Ozerain' es uno de ésos bellos pueblos de la campiña francesa, donde todos los sentidos son expuestos, y donde eso que llamamos 'calidad de vida', adquiere su mejor interpretación!
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Quelques Notes: Como hemos visto, la bella comuna de 'Flavigny-sur-Ozerain' cuenta con suficientes atractivos para ser destacado entre los 'Pueblos más bellos de Francia', pero lo que muchos no sabrán, es que Flavigny fué elegida en el año 2000 para ser el escenario de la película 'Chocolat', dirigida por el danés Lasse Hallström y protagonizada por una pléyade de artistas encabezados por Juliette Binoche, Jhonny Depp, Judi Dench, Alfred Molina, Lena Olin, entre otros. Recordemos que se trataba de: 'A Lanquesnet, una población francesa muy tradicional, donde nada ha cambiado durante los últimos cien años, el Viento del Norte trae consigo a dos forasteros: Vianne Rocher (Juliette Binoche) y su hija Anouk (Victoire Thivisol).
Vianne inaugura una chocolatería, 'Maya', repleta de dulces capaces de despertar los oscuros apetitos de los habitantes del pueblo. Posee, además, un don especial que le permite percibir los deseos de los demás y satisfacerlos con el dulce exacto...'. 'Chocolat' es una película realmente encantadora, ésas que quedan grabadas y que dá gusto revisitar periódicamente. Así que amigos, si no han visto ésta excelente película o desean recordarla, ahora sabrán dónde ha sido filmada, estoy convencido que los encantos de Flavigny a ustedes también os seducirán... y al degustar un chocolate, nada seguramente será como antes!

8 comentarios:

fosi dijo...

Hola Gus.
No creas que me olvido de ti,pero ahora tardo mas en comentar en los blogs porque se me iba el tiempo,a lo mejor comento dos o tres y lo dejo,es que si no....
Cierto es que deberiamos haber copiado lo de cuidar nuestro patrimonio,ahora seria un valor en alza en muchos de nuestros pueblos que estan siendo abandonados.
Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Como siempre, muy bellas las fotografías y muy ilustrativa tu explicación.
Aunque yo no tengo muy buena relación con el anís...
Saludos

CARLOS dijo...

Espectacular Gus, que reportaje tan hermoso, como tu bien has dicho en el comentario en mi blog, muy relacionado con el que yo puse, pero todo lo contrario, me encanta leer esto porque creo que hay esperanza aún para nuestros pueblos. Tu reportaje fotográfico es brillante, me encantan esas fotografías de las casas, ventanas, especialmente esa de la ropa tendida, es la vida que resurge en medio del campo, una invitación a disfrutar de el. Extraordinario reportaje una vez más, me empapare de él. Un montón de saludos.

MTTJ dijo...

No sé si será únicamente gracias a los resultados de la Ley Malraux pero el hecho es que pasear por los pueblos de Francia da gusto.
Me ha gustado conocer que Flavigny es el escenario de la dulce y encantadora película Chocolat.

Un saludo

el viajero impresionista dijo...

Bonitas imágenes Gus. Fosi tiene razón sobre los pueblos abandonados, aunque creo que son más atractivas de repoblar aquellas zonas donde el verde impera. El movimeinto de los urbanitas volviendo al campo ambién existe por aquí aunque no sabría comparar la medida con Francia u otros países. Genial la imagen de la ropa secándose entre berzas y frutales. Saludos.

Japy dijo...

Otro magnifico post. Me ha encantado. Gracias por acercarnos estos bellos pueblos de Francia. Un abrazo.

iglesiasoviedo dijo...

Gracias por tu visita a mi blog de fotografía, si quieres ver todas las fotos de esos caballos n Picasa estan
http://campus.ceac.com/
espero te gusten.
Tu reportaje como es habitual magnifico por tus fotos fenomenales y toda la información que aportas.
Un saludo.

Johnny Sánchez dijo...

Sin duda los pueblos son más sanos en todos los aspecto que las ciudades , habrá que replantearse los hábitos de vida...
Gracias por tu comentario sobre mi proyecto de street photo .
Un abrazo