"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

5 de febrero de 2012

La Abadía de Fontenay, una obra magnífica en el corazón de la Borgoña!

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Hace unos meses, en el ‘Gus Planet’ ofrecíamos la presentación de un viaje que hemos realizado por algunos de los paisajes y pueblos más bellos de la Borgoña, a mi entender, una de las regiones más llamativas y ricas de la geografía francesa. Aquel reportaje lo llamamos, precisamente 'La Borgoña, a la gloria de Dionisio!'. Ésta vez penetraremos de alguna manera, en cierto contexto histórico, tratando de entender qué fué lo que motivó que, en una región especial de la Vieja Europa, se concentrara semejante patrimonio histórico y arquitectural: la Borgoña de aquellos tiempos (desde el siglo IX una provincia del Sacro Imperio Romano anexada definitivamente a Francia por Luis XIV en 1674), constituía más o menos las actuales regiones de 'Borgoña' y 'Franco Condado' en Francia, 'Flanders' y los 'Países Bajos' (actuales Bélgica y Holanda') y gran parte de Alemania, Austria y el actual Luxemburgo (Casa de los Habsburgo). Por todo ello y debido a las bodas y tratados entre monarquías europeas, algunas reinas y reyes de España y Francia fueron considerados 'Duques de Borgoña' (entre otros: Felipe IV, el Hermoso, rey de Castilla y Carlos I Rey de España y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, etc.). Debido a su importante posición geográfica y el poder financiero y político alcanzado por la familia ducal, hizo que desde siempre Borgoña contara con una población orgullosa de su pasado y celosa de sus costumbres ancestrales. Una región próspera con una gastronomía excelente, una magnífica arquitectura y unos vinos reconocidos internacionalmente. Otra de las riquezas que resguarda la Borgoña, es la cantidad muy bien preservada de monumentos religiosos, de la época cuando fué centro de una fe que produjo obras maestras del románico en (entre otras partes) 'Vézelay', 'Fontenay' y 'Cluny'.
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Precisamente, de quien nos referiremos en ésta ocasión, es de la 'Abadía Cisterciense de Fontenay', uno de los ejemplos más antiguos en éste tipo de Orden religiosa, fundadora de una arquitectura posteriormente expandida a otros países de Europa Occidental. Situada al norte de la 'Borgoña', a unos 80 kms de 'Dijon' (capital de la Borgoña) y a 250 kms de 'Paris', con cual se encuentra ligada a través de excelentes carreteras (nacionales y/o departamentales) y a través del tren, ya que a 6 kms de la 'Abadía de Fontenay' se encuentra la estación de trenes de 'Montbard', el pueblo más cercano. La tranquila ‘Abadía de Fontenay‘, es la más antigua fundación cisterciense que se conserva en Francia, permitiéndonos tener una idea del tipo de vida que llevaban los monjes practicantes de ésta orden religiosa: simbolizadora de su espíritu en la sublime gravedad de su iglesia románica y en su simple y elegante sala capitular, de estilo gótico temprano.
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La 'Abadía de Fontenay' fué fundada por 'San Bernardo' en 1118, en pleno corazón de bosques y pantanos que durante siglos fueron el objeto de grandes obras de drenaje por parte de los primitivos monjes que deseaban instalarse allí. Es por ello que descubrimos que 'Fontanetum', el nombre latino de Fontenay, significa 'que flota sobre las fuentes'. Recordemos que la orden religiosa de los cistercienses buscaba reformar la vida monástica y seguir estrictamente la 'Regla de San Benedicto' (siglo VI) que recomendaba una vida de pobreza en la soledad. La ‘Abadía de Fontenay’ fué próspera desde el siglo XII y hasta el siglo XV, siendo que en aquellos tiempos llegaron a convivir más de doscientos monjes. Los religiosos vivieron en autarquía, teniendo una importante hacienda, practicando la agricultura y la ganadería. Sin embargo la decadencia del monasterio comenzó durante el siglo XVI, cuando fué dictado el 'régimen de la encomienda': los abades ya no eran elegidos por sus pares, sino que comenzaron a ser designados por el rey. Posteriormente y durante la Revolución francesa en la 'Abadía de Fontenay' no convivían más que doce monjes. Vendida como propiedad nacional en 1790, la abadía fué adquirida en 1820 por Élie de Montgolfier, descendiente de los inventores de los 'globos aerostáticos', trasformando la propiedad en una papelería que llegó a funcionar durante un siglo.
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En 1906, Edouard Aynard, un banquero de Lyon y gran coleccionador de arte, compra la abadía a su suegro, Raymond de Montgolfier, comenzando grandes trabajos de restauración: todos los edificios de la papelería, que desfiguraban el lugar en su concepción primitiva, fueron desmantelados, logrando que en 1981, la 'Abadía de Fontenay' ingresara al selecto listado del 'Patrimonio de la Humanidad' de la Unesco. La arquitectura de Fontenay revela un arte innovador, de líneas severas, propias del espíritu 'anticluniacense' que pretendió imponer la orden (recordemos que Cluny fué uno de los más grandes y complejos monasterios que alguna vez viera la luz en Francia): La iglesia consta de una planta con tres naves, transepto sobresaliente y cabecera recta con una cubierta de bóveda de cañón apuntada sobre arcos fajones. Los amplios vanos del arco triunfal y la fachada iluminan la nave principal, que también recibe luz de las naves laterales. Este tipo de construcción se asemeja a la arquitectura borgoñona románica y su papel fue decisivo en la introducción del gótico en Cataluña y en España. Como hemos remarcado en otro párrafo, durante la Revolución francesa se toma en posesión casi todos los bienes relacionados con la monarquía y entre ellos los monasterios y abadías sostenidos durante siglos. Aquella toma de éstos monumentos, produjo que muchos de ésos edificios fueran desmantelados o vendidos a particulares. En España, por ejemplo, la venta de bienes religiosos se produjo con la ley de 1835, conocida con el nombre de ‘Desamortización de Mendizábal‘. De lo que se ha conservado, los más reconocidos son los monasterios cistercienses de: 'Poblet', 'Santes Creus', 'de Rueda' y 'Veruela' en lo que fué el 'Reino de Aragón'. El 'Monasterio de Oliva', en el 'Reino de Navarra', así como el 'Monasterio de las Huelgas de Burgos' o el de 'Huerta' en el 'Reino de Castilla'.
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Visitar la 'Abadía de Fontenay' en una jornada de sol, nos permite vislumbrar el ambiente que reinaba en aquellos siglos: ésa luz especial penetrando a través de pequeñas ventanas forjadas en los claustros, realizando un juego de luces y sombras muy particular. Considero que uno de los puntos más interesantes de la visita, para todos los amantes de la historia y de los objetos mecánicos antiguos en particular, es recorrer la antigua ‘Fragua’: se trata de un edificio medieval (53 metros de largo y 13.50 metros de ancho), construido por los monjes en el siglo XII. Una segunda sala, más alta, es compuesta de dos pisos: aquí se encontraba la ‘fragua’ propiamente dicha. Los monjes obtenían el mineral de hierro de las galerías situadas en la colina oeste que domina el monasterio, siendo que la desviación del río de Fontenay, a lo largo del muro sur de la fragua, hacía girar las ruedas que accionaban los 'martinetes' (grandes martillos hidráulicos), que a su vez batían el hierro. Así, los monjes herreros de Fontenay, obtenían una producción industrial de herramientas comercializada en los pueblos de los alrededores.
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Cerca de la fragua nos encontraremos con un gran estanque con truchas y cascadas: son realizaciones de carácter ornamental construidas a partir del siglo XX. Las truchas recuerdan que los monjes de Fontenay practicaban la piscicultura en los estanques del valle. Sus truchas eran muy famosas y honraban la mesa de los duques de Borgoña. La gran reconstitución de la ‘Fragua de los Monjes’, fué inaugurada en el 2008, y fué realizada gracias al trabajo científico de alumnos de siete liceos técnicos y profesionales de Europa: franceses, alemanes, italianos, checos, rumanos y polacos, trabajando junto a profesores especializados en metalurgia medieval, han diseñado y construido un dispositivo lo más fidedigno posible a la verdad histórica que, en numerosos casos, es posible verlos operar como en aquellos siglos de esplendor!
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Quelques Notes: Ahhhhh la Borgoña! Estimados amigos, olvidemos por algunas semanas todo lo que hemos comentado sobre la Provence, el sudeste de Francia. El viaje que les propongo en ésta ocasión, es hacia una región que verdaderamente me apasiona. La Borgoña contiene todo lo que un amante de la historia, la arquitectura, la gastronomía, los paisajes, los viñedos, los quesos, la vida campestre, los pueblos encantados, los festivales, la navegación en canales interiores, la arqueología, el Imperio romano, los galos, en fin, todo lo que uno puede desear para pasarse unas vacaciones a puro placer... Permítanme entonces, que en próximas notas viajemos a través de pueblos como 'Flavigny-sur-Ozerain', 'Noyers', 'Nuits-Saint-Georges', nos maravillaremos con la extraordinaria arquitectura del 'Hôtel-Dieu' en Baune, un antiguo hospicio fundado para atender a los heridos de la 'Guerra de los Cien Años', cuando los duques de Borgoña apoyaban al reino de Inglaterra. Nos deleitaremos con Dijon, la antigua capital del ducado, que posee unos edificios magníficamente conservados y un 'savoir-vivre' muy particular. Recorreremos parte del la 'Ruta de los Grandes Crudos' y nos deslumbraremos con un festival de globos aerostáticos en 'Chalon-sur-Saône', participando del orpendente 'vuelo con ocas', uno de los eventos más conocidos de la región... Y si algo destaca sobremanera en la Borgoña, es la calidad de sus vinos y el alto nivel de su gastronomía: es por ello que por una vez me atrrevo a recomendar (a todos aquellos que tienen la posibilidad de acercarse a ésta magnífica región), uno de ésos hoteles-restaurante concebidos para quedar en la memoria del viajero. Se trata de 'Abbaye de la Bussiére', un hotel/restaurant miembro de 'Relais&Chateaux', galardonado con los más prestigiosos premios y críticas de la hotelería internacional y uno de ésos sitios inolvidables, donde desearías quedarte a vivir para siempre... Realmente 'Abbaye de la Bussiére' es una experiencia: se trata, como Cluny, como Fontenay, de una antigua abadía cisterciense el siglo XII, transformada a partir de la Revolución francesa y que, luego de ser utilizada para diferentes motivos, en 2005 es adquirida por una familia inglesa y reconvertida en ésto que es hoy: ¡un verdadero remanso de paz, confort, buen gusto, placer para los sentidos! No dejen de visitar su página web, 'Abbaye de la Bussiére', visualizando el video inicial, sabrán realmente de qué estoy hablando!

11 comentarios:

Luis G. dijo...

Amigo Gus, que preciosa es Francia. Y con tus viajes nos ofreces unas visiones objetivas y claras de cada lugar, de cada espacio, de cada arquitectura... Imagenes y textos muy ilustrativos de esa maravilla de Abadía. Sabes, abadías, monasterios, son mis objetivos en mis viajes. Me siento muy complacido, ilustre viajero.

Un fuerte abrazo,

Luis.

Mordi dijo...

¡qué lindo lugar, Gus!

Me inspirás para viajar en algún fin de semana. Si volvés por la Val de Loire, avisame.

Mª Angeles y Jose dijo...

Que preciosidad nos regala la historia, se respira mucha paz.

Besos

MTTJ dijo...

Aunque hemos estado más de 15 veces en Francia, conocemos muy poco. La Borgoña es uno de esos lugares que no quiero tardar en conocer y tu relato y magníficas fotos aún me animan más a ello. Cuando llegue el día, no voy a perderme la Abadía de Fontenay...¡qué preciosidad de claustro!

Un abrazo

Abilio dijo...

Hola Gus, por supuesto que me dejo llevar por los pueblos que tu quieras, jejejeje.
El Monasterio Real de las Huelgas de Burgos, lo conozco, jajajaja.
Desde luego viendo tus fotos sobre esta abadía y leyendo tus palabras dan ganas de salir corriendo en esa dirección.

Un abrazo

Abrujandra dijo...

Siempre ando por acá eh (Hola, primero claro) no me escuchá sni me ves porque de seguro estás dormido, la diferencia horaria será. Francia parece un país con una extensión parecida a Rusia o a Brasil por la cantidad de cosas que mostrás y contás.
Abrazos enormes.

Vulcano Lover dijo...

Ay, por fin un sitio donde he estado, jajajaj :). Maravilloso. En general tengo un recuerdo precioso de toda borgoña :)

El Guisante Verde Project dijo...

Hola Gus! ¿Que ha pasado?¿Cuánto tiempo hemos estado sin entrar aquí? Muchos post. Para leer con tranquilidad, ahora que parece que el invierno llega...
Con este nos enseñas que Borgoña es mucho más que buenos vinos.
¡Y que tres joyas románicas nombras!.
Dejando de lado los aspectos puramente religiosos, los monasterios han mantenido y ampliado el mundo de la letras y la ciencia, y fueron imprescindibles para el progreso humano.
Un placer leerte, como siempre.
¡Un abrazo!

alfonso dijo...

Hola,

Genial aporte de ésta abadía que está muy bien conservada ... además no parece que sea muy turística con lo que facilita mucho más el tomar imágenes buenas :)

Un saludo. Alfonso - www.thewotme.com -

fosi dijo...

Hola Gus.
Menos mal que se dedicaron a recontruir y no a tirarla entera como se ha hecho con otras muchas.
Un abrazo.

gloriainfinita dijo...

Amigo, este paseo también es una joya, no sólo por el nivelazo del reportaje fotográfico, también por todos los datos históricos y artísticos.
Ha sido un placer tomar mi café, aunque sólo sea virtualmente, en el silencio de ese claustro.
Besos