"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

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8 de marzo de 2012

La mítica 'Ruta de los Grandes Crudos', en Borgoña

"A petición de Napoleón III, el Dr. Guyot escribió, a fines del siglo XIX, un informe sobre los vinos franceses. Éste informé que fué presentado al Emperador concluyó que 'los vinos de Chablis tienen cuerpo, elegancia y un perfume embriagador que se distinguen principalmente por sus calidades 'higiénicas' y 'digestivas' y por una 'excitación viva', 'luminosa' y 'plena de lucidez', que le otorgan a la inteligencia. A pesar de su larga, y a nuestro entender con suma razón, reputación, su valor real es mucho más grande que su renombre. No es de extrañar, entonces, que 'Chablis' sea una de las palabras más célebres del idioma francés en todo el mundo!"
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Haber recorrido algunos de los paisajes más reconocidos de la Borgoña y haber podido gozar de las visiones que producen las extensas colinas y sus mantos de viñedos salpicados por pequeños y graciosos pueblos medievales, ha sido uno de los paseos más especiales que he tenido la suerte de realizar en toda mi vida. Claro, alguna vez comenté que los paisajes donde predominan los viñedos, se encuentran entre mis preferidos, y por éso nunca olvidé cuando, hace unos cuantos años, pude recorrer por primera vez, parte de 'Le Strade del vino di Toscana'. Aquella primera visión de colinas y grandes zonas vitivinícolas, salpicadas por pequeñas capillas románicas, algunos cedros y preciosos dominios vitivinícolas, produjo en mi la certitud, que no debía haber profesión más bella y noble, en el mundo, que dedicarse a la producción de vinos: una tradición en muchos casos milenaria (¡Ay ésos fenicios y romanos que 'regaron' los países circundantes al Mediterráneo con sus viñas y sus costumbres), siguiendo atentamente los dictados de la Naturaleza y, a pesar de los siglos de actividad humana, siempre dependiendo de los ciclos vitales para su subsistencia. Viñedos que, por lo general, se sitúan en paisajes majestuosos, claro, trabajados y caprichosamente diseñados por los hombres, en un amalgama que ha sabido 'aprovechar' lo mejor de cada uno. Dominios vitivinícolas ancestrales, tradiciones familiares y el 'savoir faire' de los monjes que han sabido resguardar y transmitir, celosamente, el campo de actividad que, a mi entender, mejor dominan.
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Por todo ello, recorrer parte de la mítica 'Ruta de los Grandes Crudos de la Borgoña', constituye una de las experiencias inolvidables que guarda mi espíritu de aventurero. Extendida en unos sesenta kilómetros, de norte a sur entre Dijon Y Santenay, en el departamento que denominan la 'Côte d'Or', llamada así, 'de Oro', por la sensación que producen las pepitas de uvas reflejadas por los rayos del sol!. Un rincón de la Borgoña, situado a 1h40 de París y 1h30 de Lyon, la famosa 'Ruta de los Grandes Crudos' es comparada con la 'Avenida de los Campos Elíseos' de la capital, por su belleza y su renombre internacional. Recorriéndola, atravesaremos sitios prestigiosos y muchas veces inusuales, que nos podrán enseñar los secretos de la elaboración del vino y el mantenimiento riguroso de las vides.
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Nos toparemos con los viñedos de Chablis, claro, pero también tantos otros prestigiosos como 'Côte de Nuits' y 'Côte de Beaune', quienes producen ésos tesoros que uno puede aguardar y que sin embargo nos ofrecen también algunos descubrimientos maravillosos de sus bienes culturales y la gastronomía local. Como comentamos en un párrafo anterior, fueron los romanos quienes introdujeron, en la Borgoña, la vitivinicultura como la conocemos hoy, pero luego de varios siglos de prácticas y ensayos, fueron en realidad los monasterios cistercienses y sus monjes de clausura, quienes supieron ennoblecer y resguardar los secretos de su elaboración. Claro, hemos visto que ésta región vio florecer a comienzos del siglo X, toda una serie de monasterios quienes, con el emblemático Cluny a la cabeza, fueron los primeros en resguardar la tradición romana de la vitivinicultura del ataque de las pestes y de las guerras entre señoríos feudales, principados, reinos y ducados que moldearon, a través de siglos, el carácter y la herencia cultural de la Borgoña. Una forma de cultivo y explotación que se vió afectada durante la Revolución francesa en el siglo XVIII y por pestes, como la 'filoxera de la vid' a fines del siglo XIX, que prácticamente diezmaron toda la vid cultivada en la faz de la tierra borguiñona. Paradójicamente se debió ‘reintroducir’ las variedades que alguna vez habían ‘exportado’ a América, para que una vez más renazcan ésas nobles y sufridas plantas que ayudan a producir el ‘milagro’ de la transformación de ésa fruta prodigiosa, la vid, en el néctar aclamado por los dioses.
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Transitando la Ruta Nacional 74 (cuyo trazado fué establecido en tiempos de los Romanos!) se aprecia un ‘mar de viñedos’ que no conocen de horizontes, dependiendo de la temporada que visitemos ésta afamada región, podremos disfrutar de los distintivos ‘mantos’ con que la Naturaleza se tiñe o se cobija. Sí, nos encontramos en un sitio único, privilegiado, en un jardín extraordinario para los amantes de los vinos y de la buena mesa. Nombres como ‘Gevrey-Chambertin’, ‘Chambolle-Musigny’, ‘Vougeot’, ‘Vosne-Romanée’, ‘Nuits-Saint-Georges’, ’Aloxe-Corton, ’Beaune’, ’Pommard’, ’Volnay’, ‘Meursault’, ‘Puligny-Montrachet’, ‘Chassagne-Montrachet’, ‘Santenay’, ‘Mercurey’... son nominaciones prestigiosas que aún pueblos y cepajes, treinta y dos denominaciones de ‘Grands Crus’ en total, que se suceden, parcela por parcela, creando un abanico de colores y sensaciones difíciles de describir con palabras. Todos dominios vitivinícolas que repiten, en una perpetua armonía y desde hace siglos, los quehaceres de hombres y mujeres de la campiña: levantarse por la mañanas, trabajar las viñas, almorzar, organizar las cavas, pausa al atardecer, fin del trabajo y cena...
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Claro, si nos referimos a los extensos viñedos de la Ruta de los Grandes Crudos de la Borgoña, deberíamos mencionar las ciudades y pueblos que conforman el rico patrimonio del antiguo ducado de Borgoña. Nos hemos referido en otra entrada sobre Dijon, la señorial capital de aquel ducado ('En Dijon, espléndida capital de la Borgoña'), sitio donde se establecieron los grandes comerciantes de vinos y donde el poder político fué ejercido. También nos hemos referido a Beaune quien es, a su vez, la capital de los vinos de la Borgoña ('Los Hospicios de Beaune y una de las subastas de vinos más famosas del mundo'), ciudad que posee como símbolo a los famoso ‘Hospicios de Beaune’, aquella maravillosa construcción que cumpliera, durante siglos, una incesante labor para la atención de enfermos y mutilados de guerra.
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Cada uno de los pueblos, que jalonan nuestra ruta, poseen sus propios encantos y son dignos de destacar. Muchos de ésos pequeños pueblos, poseen castillos y monasterios abiertos a la visita pública, siendo que algunos dominios vitivinícolas y algunos de ésos castillos, han sido transformados en hoteles que no desentonan con el ambiente: refinadas ‘Chambres d’Hôtes’ y suntuosos castillos muchas veces nominados bajo la insignia de ‘Relaix&Châteaux’, el prestigio garantizado. Dentro de los dominios vitivinícolas, es posible realizar visitas guiadas y degustación organizada, claro, todo dependerá si debemos continuar tomando las carreteras y conduciendo o que nos alojemos directamente en alguno de éstos dominios. Bellas plazas galardonan su aire relajado y las terrazas de los cafés se pueblan de locales y visitantes, quienes se unen en un acuerdo tácito, a continuar disfrutando de los placeres de la vida, del dinamismo de la campiña, y algunos de los vinos más renombrados del planeta!
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17 comentarios:

ANZAGA dijo...

Perdona Gus... pero creo que algunos de mis pájaros se me han escapado y se han colocado en la cabecera de tu blog... ;)


...Sigo pensando que de mayor quiero ser como tú... todo el día con la maleta hecha y con alma de aventurero... ¡qué pena!... ;)

Luis G. dijo...

Amigo Gus, en primer lugar felicitarte por la foto de la cabecera. Me encanta.

Y esta entrada también. No me extraña que los paisajes de la Borgoña sean tus preferidos. Manto de verdes, donde saldrán caldos deliciosos, para homenajear la gastronomía tipica. Y pueblos que son un atractivo único, con esos cielos tan azules.

Tus viajes atrapan. Como destaca Anzaga, tus aventuras viajeras son un alimento para los que nos quedamos en casa.

Un abrazo,

Luis.

Abilio dijo...

Hola Gus, se nota que te gusta la zona y el vino, jajajaja, no hay mas que leer con que pasión describes el lugar y viendo las fotos no me extraña.
Un perfecto reportaje que para los que no podemos ver en vivo nos colma de satisfacción verlo a través de tus ojos y de tus letras.

Un abrazo

GUSPLANET dijo...

JAJAJAJA Anzaga, amigo, no es para tanto, si nos comparamos con gente que realmente vuela lejos, lo mio es un simple planeo de cabotaje. Diríamos que 'a la vuelta de la esquina'... Son bellas las gaviotas volando libres, no? Ésa foto la tomé hace no mucho tiempo en el lago Nahuel Huapi, cerca de la ciudad de Bariloche, en la Patagonia...



Hola Luis!
Muchas gracias amigo, por tú constante apoyo y por compartir ése sentimiento viajero al descubrir parajes y rincones tan apreciados... y la verdad que todas las 'Rutas del Vino' me apasionan, ojalá algún día pueda contar que las he visto a todas personalmente!

GUSPLANET dijo...

Hola Albi!

Amigo, en realidad hace pocos anios que descubrí ésa pasión y fué precisamente cuando visité la Toscana italiana por primera vez: nunca olvidaré lo que me produjo recorrer ésas colinas, plenas dominios vitivinícolas, de pueblos, de iglesias románicas... realmente es un mundo, el de los vinos, que me fascina!

Paco Nadal dijo...

Hola Gus. ¡Cuanto tiempo sin pasar por aquí! veo que sigues viajando y describiendo maravilloso lugares. Los viñedos son el paisaje perfecto, trazado con tiralíneas. Por cierto, cada día me gusta más la frase de Borges con la que abres el blog. Un abrazo

iglesiasoviedo dijo...

Precioso y magnifico reportaje lleno de datos anecdotistas y hermosas y magnificas fotografías. El tema uno de mis preferidos el vino,algo imprescindible en nuestras vidas.
Un saludo.

fosi dijo...

Hola Gus.
Otro paseo muy bonito entre viñedos es cuando cambia de color la hoja antes de caer.
De unos años a esta parte grandes bodegas de por aqui han contruidos hoteles y bodegas con mayor o menor acierto estetico,el vino esta de moda...
Un abrazo.

gloriainfinita dijo...

Amigo, llevo un buen rato paseando por la Borgoña de tu mano y mis dientes se han puesto largos, larguísimos.
Tu descripción me ha traído recuerdos de la primera vez que la atravesé y lo impresionada que me dejó aquel mar de viñedos. No pude catarlos, eran tiempos de viajar muy de pobre, sí que pude sentarme en alguna plaza a comer el bocadillo de queso que ya llevaba de casa.

Siempre un placer, a falta de uno de esos estupendos vinos, degustar tus imágenes y aprender historia con tus relatos.
Un besazo.

Japy dijo...

Muy guapo e interesante el post. Por cierto la foto de cabecera del blog, la de la Patagonia es guapísima. Un abrazo.

GUSPLANET dijo...

Hey Paco, gracias por tú visita y estoy seguro que compartimos ése gusto por los viñedos, la cultura de los buenos crudos y... los buenos 'caldos', por supuesto!
Ahhhhhh! El maestro Borges, una companía algo cotidiana en mi 'autoexilio' parisino, JA!

GUSPLANET dijo...

Hola José Manuel!
Claro que compartimos el gusto por el buen vino, una bebida que, tomada con precaución y en su medida justa, puede garantizarnos momentos especiales, sobre todo cuando acompañan el plato indicado.

Saludos!

GUSPLANET dijo...

Gloria! Muchas gracias amiga por tú visita y tús palabras: me recuerdas cuando realicé mi primer viaje a la Vieja Europa, fué un recorrido iniciático de seis meses, con un saco en la espalda y alojándome en casa de amigos y/u hostels y por supuesto, sin pisar ni una simple pizzería... por éso creo que hoy disfruto mucho más de todo éste mundo que siempre me atrajo...
Un saludo muy grande y como siempre, sabes que es un placer recorrer tus escritos!

GUSPLANET dijo...

Hey Fosi, muchas gracias también por tús palabras y sabes que 'sigo' muy atentamente todo lo que pasa en el mundo de la vitivinicultura en España, y claro, un buen recorrido por las Rutas del Vino de (por ejemplo) Rioja me lo tengo pendiente... pero estoy seguro que en cualquier momento 'me caigo' por ésas famosas comarcas!

GUSPLANET dijo...

Gracias Japy por tús palabras: ésa foto corresponde al espectacular Lago Nahuel Huapi, cerca de Bariloche, en la Patagonia Argentina... un lugar MUY especial!

Johnny Sánchez dijo...

Saludos amigo, sigues escudriñando paso a paso la geografía y la historia. Un abrazo

El Guisante Verde Project dijo...

Caramba Gus!, este post sí que es un auténtico recorrido vitivinícola por la que tal vez sea la región más famosa del mundo en estos menesteres.
Ya me puedo imaginar recorriéndola, y alojados en cualquiera de los establecimientos adheridos a los Relaix&Châteaux....
Un auténtico disfrute!

Saludos!
Roberto