"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

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11 de junio de 2012

El Sena al claro de luna!



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"Transformado en mirar puro, seguiré devorando las proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios, esa calle parisina en un amanecer de junio, y toda la extraordinaria, inconcebible multiplicidad de las cosas visibles". Czeslaw Milosz
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"He amado en muchas partes del mundo, pero la sensación es otra cuando se ama en París. Será por su clima, su luz o las mismas sombras, pero en mi ciudad el sentimiento se multiplica y el gozo se deshace. Cada mañana, cuando despierto, deseo ser amada con la misma sensación que experimento cuando canto sobre el escenario. Nada más maravilloso!" Edith Piaf
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"En París, todo el mundo quiere ser un actor, nadie se contenta con ser un espectador".  Jean Cocteau
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Alguna vez he escrito sobre los sentimientos que nos puede generar caminar, por las calles de París o las orillas del Sena, de noche. Sinceramente no conozco otra ciudad, de éstas envergaduras, que posea ése tipo de luz tan especial. Los edificios, monumentos, calles, veredas de París, poseen un tipo de iluminación muy tenue, lo que nos permite no contaminarnos visualmente. No tiene grandes carteleras de neón (salvo algunas excepciones sobre la 'Avenida de los Campos Elíseos' o en la zona de 'Pigalle/Moulin Rouge'), las luces de las farolas del alumbrado público son amarillas, naranjas quizás, pero jamás blancas.
En mi barrio, por ejemplo, estamos rodeados de callecitas de trazado sinuoso, medieval. Las viejas casonas, los elegantes hoteles, las pequeñas tiendas, los cafés de las esquinas, reciben ésa luz tenue, lo que les otorga una atmósfera especial, tal vez surrealista, pero siempre poética.
Sin embargo considero que es sobre el Sena cuando la luz nocturna de París recobra su magia absoluta. No recuerdo una mejor experiencia, urbana, que caminar por las orillas del Sena de noche. No importa la estación del año, no importa la temperatura o inclusive si está lloviendo. La magia siempre regresa a quien la busque, a quien se atreva a salir a su encuentro.
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Me gusta caminar desde casa hasta el 'Pont Louis Philippe', que comunica la orilla derecha (rive droite) con la 'Ile Saint-Louis'. Allí me detengo y observo. Frente a mi comulgan la 'Ile Saint-Louis' y la 'Ile de la Cité', entonces contemplo la majestuosa arquitectura de 'Notre-Dame', que siempre domina la escena. A mi derecha percibo el relieve nocturno del 'Hôtel de Ville', la alcaldía de París que posee un estilo y un tamaño desmesurados (¿o su tamaño es acorde con el 'grandeur' de la ciudad?).
Detrás asoma la fisonomía gótica de la 'Tour Saint-Jacques', que me recuerda que desde allí partían los pelegrinos de Compostela. Es entonces cuando un halo de luz se  refleja en mi rostro o en el de las personas que se encuentran a mi lado. Es la luz del faro de la 'Tour Eiffel' que, como sucede en el mar, nos guía hipnóticamente hacia ella. Entonces levanto mi mirada y descubro nuevamente los puentes del Sena, una sucesión casi infinita de estilos, épocas e historias.
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Las agujas góticas de 'la Conciergerie' (recientemente restauradas) me recuerdan que ésta ciudad continúa siendo testigo de los acontecimientos más importantes del país. Cicatrices (buenas o malas) de batallas, imposible abstraernos de todo lo que ha visto éste río.
A veces me detengo algunos instantes y regreso a casa. Otras, continúo mi marcha bordeando la silueta sinuosa del Sena, en total son 13 kilómetros en su paso a través de París. Tan sólo trece kilómetros, pero cuántas historias, cuánta literatura, cuánto buen cine ha inspirado!
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Y sí, finalmente me gusta París, pero más me cautiva de noche. Cuando su vibrante pulso desciende, cuando son pocos los que merodean por allí, cuando es inmensa la posibilidad de sueños, cuando el silencio es la mejor música que me acompaña. Cuando recuerdo, con un gran sonrisa, 'el agua que ha corrido' bajo el puente de mi vida hasta arribar a ése instante. Cuando pienso en la persona que me espera en casa. Cuando pienso que en cada estrella se encuentra un trozito de aquellos que ya no me acompañan. Cuando pienso que el día que parta nuevamente, atesoraré ése momento único, personal, que cada noche me regala el Sena... 
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 "La luz de Paris puede encandilar a los corazones más endurecidos. La luz allí es azul. No puedo decir que el cielo sea de color azul, porque no lo es. Pero su luz es azul. No la sabría comparar con inguna otra luz del mundo occidental. Da la impresión de llevar cristales de color azul, lo que es mucho mejor que verlo todo de color rosa" Marlene Dietrich 
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"En París solo se me quedaron viendo cuando les hablé en francés, en verdad nunca logré que esos idiotas entiendan su propio idioma".  Mark Twain
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Quelques Notes: Estimados amigos, buscando las imágenes que he compartido con uds. en las entradas anteriores (referidas a 'París y el Sena, una armonía casi perfecta!), he tropezado con éstas, nocturnas, de un recorrido que podríamos realizar por las orillas de éste mítico río. Muchos artistas han sido inspirados por su curso (literatura, cine, plástica, música, por sólo citar algunas disciplinas), entonces pensando en ¿qué sentido debía girar ésta entrada?, decidí simplemente dejarme guiar por mis propias ideas y sentimientos. Ya saben, sospecho que soy una de  las personas más privilegiadas del mundo, por vivir ésta aventura cotidiana, y aunque tardé bastante en 'enamorarme' de París (a veces uno se deja llevar por el entusiasmo de los que han descripto ésta ciudad, pero no por sus propias ideas), finalmente he caído al hechizo que me provoca ésta, mi ciudad adoptiva que, desde hace años, es el escenario perfecto de éste fragmento de mi vida. Sé que alguna vez me iré de París, porque el llamado del campo y las montañas es más fuerte, pero creo que no miraré atrás con nostalgia (en realdiad nunca lo hago). Simplemente me sentiré conforme con haber sido parte de ése sueño planetario...

9 comentarios:

El Guisante Verde Project dijo...

Gus, si hay alguna ciudad que brille a la luz de la Luna esa, sin duda alguna, París.
En ninguna resulta tan especial pasear por la noche, y contemplar no solo sus mounumentos iluminados, sino, como dices calles y rincones de muchos de sus barrios.
El tuyo, Le Marais, en especial. Quien se lo iba a decir, allá en sus orígenes cuando no era más que un cenagal, que siglos después se iba a convertir en símbolo de una ciudad... :)

Un abrazo!

fosi dijo...

Hola Gus.
Una gozada tienen que ser esos paseos nocturnos despues de una buena cena.¿Funcionan los barcos tambien por la noche?.
Un abrazo.

MTTJ dijo...

Tal como dices, puedes considerarte una persona privilegiada pero no por vivir en esa maravillosa ciudad que es París sinó por tener la capacidad de saborearla. Con esa actitud, vayas donde vayas será un privilegiado.
Unas fotos increiblemente bellas.

Saludos

Abilio dijo...

Hola Gus, no me extraña que la llamen la ciudad del amor, con esas luces tan sutiles, iluminando cada rincón que invitan a dejarse llevar, por la belleza de los rincones y de la compañía.
Desde luego has encontrado una buena selección de fotografías para este reportaje.

Un abrazo

CARLOS dijo...

Gus, completas tus maravillosos reportajes sobre esa unión entre el Sena y París regalándonos una visita nocturna por la ciudad desde el río y descubriéndonos esa vida nocturna que hay en ella. Me encanta la fotografía nocturna, es otra ciudad diferente, llena de lunes y oscuridad. Un precioso reportaje como todos los tuyos.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Oh! Que romantico este post!
Cuantas ganas de volver y recorrer la ciudad a la noche! En mi estadia que fue corta, solo sali un dia por la noche y fuimos a la torre Eiffel para verla con las luces. Despues aprovechamos y cenamos en un restaurant cerca de ahi.
Es cierto que la ciudad es magica siempre y por la noche aun mas. Se respiraba tanta tranquilidad!
Que bueno que la puedas disfrutar tanto!
Saludos desde BA,
Juli

Fran dijo...

Todavía recuerdo ese paseo por el sena con la ciudad iluminada! Tus fotos me hacen rememorarlo y sin duda ese amor que han sentido muchos grandes, y que sientes tú, me transmiten toda esa belleza y sentimientos que despierta este hermoso río... Abrazos Gus

Alfonso. dijo...

Un entorno lleno de sensualidad. No me extraña que, en francés, "río" sea una palabra femenina. Saludos cordiales,

GUSPLANET dijo...

Una vez más, muchas gracias amigos, por vuestras visitas e inmensa amabilidad en sus comentarios... en éste caso no agregaré otras palabras, ya que considero que la belleza de París habla por sí misma... y aprovecho para pedir disculpas porque, como saben, no soy fotógrafo profesional y no poseo buenos equipos.

Entonces, lo que observan aquí, es simplemente la obra de un aficionado apasionado de su ciudad!