"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

13 de septiembre de 2012

La Ruta de los Ocres de Luberon, Provenza




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Los amigos que, más o menos siguen mis andanzas, recordarán que he mencionado el Parque Natural de Luberon (Provenza) en numerosas ocasiones. Ésta zona tan particular, situada entre las Montañas de Vaucluse y los Montes de Luberon, resguarda uno de los patrimonios geológicos más sorprendentes e interesantes que podramos observar.
Se trata del Macizo de los Ocres, una formación geológica de aproximadamente cien millones de años. Recordemos entonces que: "ocre es el nombre que se aplica típicamente a un mineral terroso consistente en óxido de hierro hidratado, que frecuentemente se presenta mezclado con arcilla, y que suele ser amarillento, anaranjado o rojizo. 'Ocre' es también la denominación del color de los minerales terrosos amarillentos producto de la oxidación de menas metalíferas donde no interviene el hierro, como el ocre de antimonio, de bismuto o de níquel. El ocre se ha utilizado tradicionalmente como pigmento para pintura artística y para pintura corporal, remontándose su uso a la Prehistoria."
Efectivamente, éste importante 'pigmento' o 'mineral terroso' ha sido utilizado por numerosos pueblos desde la Prehistoria, y suele ser el material utilizado en las pinturas rupestres de varias locaciones en el mundo. También ha sido y es utilizado por pueblos aborígenes para representar sus símbolos corporales y/o en la confección de sus utensilios domésticos y/o ceremoniales.
En el Luberon se conoce la utilización de las tierras de ocre desde tiempos inmemoriales, pero recién fué en el siglo XIX que comienza su industrialización.
Ésta epopeya en gran escala a durado 120 años (desde 1830 hasta 1950) y hoy, gracias a la revalorización de los sitios paisajísticos y antiguas usinas de explotación, podremos descubrir sitios absolutamente sorprendentes.
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Para comenzar nuestra ruta hacia los Senderos de Ocres, deberíamos acercarnos al bellísimo pueblo de Roussillón, situado estratégicamente en la cima de una colina y hoy clasificado entre 'Los Pueblos más bellos de Francia'. Roussillón (sobre el cual nos hemos referido en la nota 'Bienvenidos al reino de los ocres')  no sólo es el sitio donde comenzó la explotación industrial de los ocres, es un pueblo que nos enseña en sus coloridas casas y edificios públicos, la excelente y armoniosa utilización que de ése pigmento se ha realizado en la región.
Personalmente encuentro a Roussillón envuelta en una magia que me transporta a tiempos remotos: observable desde el jardín de mi casa provenzal, éste pequeño pueblo y sus coloridas edificaciones, me permitían jugar a adivinar sus contornos dependiendo del momento de la jornada y la situación del sol. Rodeado de viñedos, pequeñas granjas y solitarias rutas departamentales, Roussillón se me apetece como una joya cuyos colores se amalgaman completamente con el entorno.
Una vez que descrubriremos el interesante patrimonio local y una vez que, desde la terraza del oratorio observemos el magnífico paisaje del Luberon (una de las mejores vistas de toda la región!), continuaremos nuestro camino hacia los 'Senderos de Ocres', dos itinerarios de 30' y 60' que nos permiten observar y caminar sobre el paisaje formado por los agentes naturales y la ayuda del hombre durante la era de la explotación industrial.
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Una parte de éstos senderos se realiza al aire libre y otra parte penetraremos en la densidad de los bosques nativos (pinos, acacias y cedros): a cada instante la diversidad de tonos ocres, amarillos, rojos, naranjas, cambia y su intensidad varía dependiendo de la intensidad del sol. Realmente es una bella sorpresa caminar sobre ésos 'ocres' que han otorgado fama y riqueza a la zona, alguna vez por su explotación industrial y actualemente por la afluencia de turistas.
Muy cerca de allí se encuentra el 'Conservatorio de Ocres y del Color', una antigua usina, denominada Mathieu, transformada en conservatorio y que posee un circuito de 15 paneles que nos muestran las etapas de la transformación de la tierra en pigmentos de colores para uso industrial y/o artístico. A través de ésos circuitos pedagógicos y gracias a los atelieres que se realizan, a la biblioteca y tienda temática, es posible conocer más sobre éste noble material.
A escasos kilómetros de allí, en las puertas de otro pueblo muy pintoresco llamado Gargas, se encuentra otro testimonio de ésa epopeya industrial: se trata de las 'Minas de Bruoux', un circuito de 40 kms de túneles cavados por los hombres (con picotas y palas!), que nos resultan un impresionante testimonio de aquella época.
La visita a las 'Minas de Bruoux' se realiza en toda seguridad y con el acompañamiento de un guía. Son en total 650 metros que se recorren a pie, pero lo suficientemente amplios para sorprendernos por el tamaño de ésos túneles y sobre todo para comprender y valorizar el duro trabajo de ésos hombres que han batido éstas canteras: galerías de 4 metros de ancho y que alcanzan los 12 metros de alto!
Allí aprenderemos que durante la época de oro de aquella explotación industrial (de 1880 a 1950), las 'Minas de Bruoux' contaban con miles de trabajadores y los pigmentos obtenidos se exportaban a todo el mundo. También descubriremos que la decadencia de ésos sitios comienza con el descubrimiento de materiales y pinturas sintéticas, lo que prácticamente acabó con toda ésa industria.
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Sin embargo actualmente, en ésta zona cercana a Gargas, subsiste el único sitio europeo de explotación de ocres y, aunque se realiza en pequeña escala comparada con otras épocas, su peso en la economía local continúa siendo significante.
Una vez revelados éstos sitios, deberíamos dirigirnos hacia otro monumento natural, tallado por la erosión y por la mano del hombre y que los locales denominan como 'Colorado Provenzal o de Rustrel': se trata de un paisaje de varias hectáreas, donde se realizó, como en las 'Minas de Bruoux', la explotación intensiva de los ocres, siendo en éste caso a cielo abierto. Varios senderos, que parten desde el estacionamiento, nos permitirán adentrarnos en éste mundo que podríamos fácilmente definir como 'surrealista', donde chimeneas naturales, valles, colinas, bosques y ésos paisajes que asociamos a otras latitudes (el 'Valle de la Luna' en San Juan, Argentina, el 'Valle Encantado' en Neuquén, Argentina, el 'Cañón del Colorado' en los EUU, por sólo nombrar algunos), y que sin embargo aquí se encuentran 'al alcance de la mano' esperando ser descubiertos.
Todos éstos senderos cuentan con información pedagógica y la belleza de sus entornos, asociada a las tonalidades cambiantes de los ocres, nos permiten asombrarnos al descubrir uno de los secretos mejor guardados de la siempre sorprendente Provenza!
Asimismo en éste sitio se encuentran restos de la obra de explotación de ocres, como los tanques de sedimentación, tuberías, bombas y algunos monumentos como los altos hornos ( un sitio privado), la capilla 'Notre Dame des Anges' y un arroyo denominado Doa.
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Muy cerca de allí, próximo al pueblo de Villars se encuentra el sitio denominado como 'Les Ocres de la Bruyére', tratándose de otra cantera, abandonada, de la explotación industrial. Éste sitio se encuentra algo alejado de los otros sitios más frecuentados, pero desde allí obtendremos magníficas vistas de la zona: los pueblos de Rustrel y Villars y los valles y viñedos del Luberon y del denominado 'Pays d'Apt'.
Apt precisamente es la última etapa de nuestro recorrido por los 'Senderos de Ocres'. Ésta ciudad pequeña, alguna vez fundada por legionarios del César, y puerta de entrada al departamento de los Alpes de Alta Provenza, resguarda entre su numeroso e importante patrimonio el 'Museo de la aventura industrial', un nuevo enclave pedagógico que nos permite conocer en persona, algunas de las herramientas utilizadas por los hombres, durante los años de la explotación intensiva de los ocres.
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Finalmente agregaremos que éstos sitios, anteriormente citados, son posibles de visitar en automóbil a través de las numerosas y pintorescas rutas departamentales.
En bicicleta, a través de un circuito denominado 'Les ocres à vélo': ésta ruta es accesible a todos, a lo largo de las carreteras tranquilas, pasando por algunos de los pueblos más bellos de Luberon. En total son 50 km de caminos indicados por paneles que nos invitan a recorrer en doble dirección. La Bicisenda Verde nos indica el sentido desde Apt hacia Gargas-Roussillon-Villars-Rustrel. La Bicisenda Ocre el sentido desde Rustrel hacia Villars-Rousillón-Gargas-Apt .
Por último una Bicisenda Amarilla nos guía a través de un enlace de ambas rutas.
En cada pueblo visitado encontraremos paneles con toda la información necesaria, sitios donde poder descansar, almorzar, etc.
La visita a pie es posible de realizarse a través de las 'Grandes Rutas' de senderismo que atraviesan la región y a través de los caminos que hemos señalado en párrafos anteriores.
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Como podemos apreciar la Provenza continúa sorprendiéndonos, por la belleza de su diversidad paisajística, por el rico patrimonio cultural que contiene y por la severa protección que autoridades locales realizan de su patrimonio. Todos los sitios mencionados poseen una fragilidad que es la de ser sitios naturales protegidos que todos deberíamos ayudar a salvaguardar en beneficio de las generaciones futuras. Con el buen sentido de no salirnos de los senderos demarcados, no arrojar basura en ésos sitios y sobre todo no levantar piedras, arbustos, flores y/o muestras de ocres, todos podremos contribuir en ésa noble misión...
... y ésta historia por supuesto que continuará! 


Quelques Notes: Cada verano en Provenza se realizan una enorme cantidad de manifestaciones culturales de todo tipo. Lo singular de éstos eventos, es que las organizaciones locales, gubernamentales y privadas, tratan de utlizar el patrimonio natural e histórico con el que cuentan. Así, el calendario de actividades culturales, que se desarrollan todo el año, pero que en los meses de primavera/verano adquieren su mayor notoriedad, es muy amplio y abarca todas las disciplinas imaginables. Castillos, fortalezas, terrazas, sitios romanos, iglesias y abadías, viñedos y campos de lavanda, todo es posible de aprovechar en el sentido de dotar de singularidad a ésas manifestaciones. Uno de ésos eventos al que tuve la suerte de participar, es el desarrollado por la 'Asociación Cultural Minas de Bruoux' quienes utilizan como 'fondo de escenario', las entradas a ése fascinante mundo de túneles cavados por los hombres durante la era de la industrialización de los ocres. Una completa cartelera es lo que nos ofrecen cada temporada y éste año en especial, estuvo dedicada a la 'Música de Mundos', con la actuación de conjuntos de India y otros países asiáticos y africanos. Hubo noches de música clásica y jazz, y por supuesto, no podía faltar el clásico rock n'roll de la mano de Jhonny Jay, un músico londinense afincado en la zona. Realmente es sumamente destacable cómo ésas asociaciones no sólo preservan los sitios naturales como sitios estáticos. Por lo contrario, gracias a todas esas manifestaciones culturales, ésos sitios son revalorizados y dados a conocer a un número creciente de participantes...
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7 comentarios:

Luis G. dijo...

Impresionante, amigo Gus, que maravilla de la naturaleza... Unos paisajes recamados de ese tono único, singular, sorprendente... Y que bien cuidados están esos paisajes...

Otro regalo viajero que nos ofreces con tu buen gusto y sugestiva saga viajera.

Un abrazo,

Luis.

Paco Piniella dijo...

Ya hicimos en el verano pasado el Perigord y ahora nos gustaría hacer en un futuro la Provenza, y con tus fotos mas ganas nos entra,

NuriaNómada dijo...

Gus, bellísima esa Ruta de los Ocres y tus fotos! Me la apunto para un futuro que espero que no sea muy lejano. Adoro esos colores terracotas. El Roussillón me ha recordado a otro lugar de por aquí, un pueblo amurallado con esos colores predominantes: Albarracín.
Y muy interesante lo de las minas y sus túneles hechos con esfuerzo humano. Veo que has disfrutado y aprovechado bien tus vacaciones.
Un lujo escuchar un concierto en ese marco especial.
Un beso de retorno.

M. Teresa dijo...

Como bien sabes y gracias a tu acertado consejo, visité Roussillon el pasado mes de julio. Viendo las fotos y leyendo tu post me he sentido allí de nuevo... ¡qué maravilla!

Un abrazo

el viajero impresionista dijo...

Hola Gus. Dos impresiones: la mina en las galerías es una especie de Petra de la Revolución Industrial. La que está a cielo abierto me recuerda a Las Médulas en León! Una antigua mina de oro en la que los romanos utilizaban mano de obra esclava (todavía hoy son visibles las marcas de los picos en las rocas) y cuyo paisaje guarda cierto parecido con el que nos muestras. Saludos.

Abilio Estefanía dijo...

Hola Gus, creo que te has superado con esta entrada a las anteriores en las que también hablas de Luberon, unas fotos excelentes y buen ambiente musical en un decorado de lujo.
Creo que ya te lo dije en otra ocasión, que me recuerda al paraje de Las Médulas en León (España) una antigua mina de oro de la época de los romanos.

Un abrazo

El Guisante Verde Project dijo...

Hola Gus! Sí que recuerda al Colorado, Arizona, incluso, aunque un poco subido de color, a Capadocia.
Otro lugar, uno más, de nuestra bella y desconocida vecina, Francia.

Saludos!