"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

11 de octubre de 2012

El fascinante universo de los mercados provenzales en Luberon!




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Desde que el pasado verano he tenido la enorme dicha de pasar unas semanas en el 'Parc Naturel Regional du Luberon', en el corazón de la Provenza, una de las actividades favoritas en las que me he empeñado (además de recorrer decenas de kilómetros diarios en bicicleta todo terreno), ha sido la de visitar algunos mercados provenzales cada mañana. Como muchos de nuestros amigos viajeros, considero que los mercados populares constituyen un buen acercamiento a la cultura local. Uno puede interactuar con los locales mientras recorre sus puestos, descubriendo cuáles son los productos del terruño al que los lugareños se encuentran vinculados desde siglos.
Aquí en Luberon (donde nuevamente me encuentro), podremos descubrir un amplio abanico de los reconocidos 'mercados provençales', un colorido y sabroso universo en el cual los lugareños venden sus productos más representativos.
Cada mañana podremos visitar un amplio listado de éstos mercados y para averigüar cuál es el más próximo a dónde nos encontremos, nada mejor que solicitar un listado de ellos en las 'Oficinas de Turismo' locales o, si poseemos acceso a internet, deberíamos visitar la página del 'Comité para la promoción y el Sindicato de Comerciantes de Mercados Provençales', cuyo link es el siguiente:



Los productos que se ofrecen en éstos mercados nos ofrecen la cara más Mediterránea y provençal de Francia y aunque durante las estaciones de primavera y verano alcanzan su mayor apogeo, es durante todo el año cuando podremos disfrutar de las delicias que éste universo tan particular nos ofrece.
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 Así, algunos ejemplos de éstos mercados comunales y populares, son los que he tenido la oportunidad de visitar en pueblos tan encantadores como 'Saint-Saturnin-lés-Apt' (los martes), 'Roussillón-en-Provence' (los miércoles), 'Bonnieux' o 'Lourmarin' (los viernes por la mañana), 'Apt' (los sábados). Especialmente el mercado de Lourmarin (el pueblo donde reposa Albert Camus!), es uno de los más reconocidos y pintorescos de éste rincón del Luberon.
Allí podremos recorrer decenas de puestos, la mayoría con productos muy auténticos, que se sitúan sobre callecitas y debajo de 'platanes' centenarios, ése árbol tan característico de las rutas departamentales, de los pueblos, plazas y callecitas provenzales. Para encontrar los mejores productos debemos arribar temprano, aquí la vida comienza al alba y por lo general alrededor de las 9 de la mañana los mercados bullen de gente locales, vendedores, turistas.
Muchos de éstos mercados se encuentran rodeados de terrazas de cafés, bares o restaurantes, así que una pausa obliga en alguna de ésas terrazas para observar éste mundillo que se me ocurre el mejor ejemplo de lo que llamaremos 'teatro de la vida'.
Allí, por ejemplo, podremos observar los usos y maneras del vendedor de pan, con su popular puesto. Cada gesto se me ocurre una delicia, como el aroma que fluye de ésos panes caseros. Algunas señoras preguntan por la corteza del pan, otras por el tipo de harina utilizada y por la duración del 'horneado'. El vendedor toma su pan, golpea la 'corteza' y muestra su obra como si de un 'stradivarius' se tratara. Entonces la clienta, convencida, le sonríe y comanda finalmente su pieza.
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Ése simple gesto, que se repite a diario en miles de sitios como éste alrededor del mundo, me parece un momento único de comunicación humana, un gesto que me agrada, que me permite sentir que, en un mundo cada día más banalizado y 'tecnológico', todavía el gesto y la palabra constituyen el mejor acto de compartir.
Como hemos comentado más arriba, cada estación ofrece sus productos. Así, éste rincón de la Provenza fué siempre reconocido como 'la huerta de Francia' ('le potager de France'), por la diversidad, colorido y riqueza de ésos productos 'del terruño' (frutas y hortalizas): melones de Cavaillon, cerezas de un rubí intenso, peras, manzanas, duraznos, ciruelas, variedades de zapallos y calabacines, tomates, judías 'coco rouge', alcachofas enanas 'poivrade', ajos de todo tipo y color que se venden con sus propios tallos, cebollas, zanahorias, patatas de diferentes tamaños y colores, lechugas, berenjenas, pimientos...
Recuerdo cómo, la primera vez que visité alguno de éstos mercados, me llamó enormemente la atención la 'diversidad' dentro del amplio espectro de frutas y hortalizas que se ofrecen: luego pude aprender que, no pocos productores locales, se encuentran abocados a la enorme y noble tarea de recuperar 'sabores y variedades' de antaño, con algunas de ésas variedades que se remontan a la Edad Media!
Nuestras grandes cadenas de supermercados globalizados que, no sólo nos ofrecen productos congelados que viajan a través de continentes, si no que han 'uniformado' de tal manera nuestros gustos (sabemos que ésos productos provienen de ésa agricultura masificada y realizada en gran parte con granos 'genéticamente modificados') que hemos olvidado la riqueza, variedad y el sabor intenso de ésos productos del terruño de antaño.
Es una pena, pero si es como alguien dijo 'somos lo que comemos', creo que el hombre moderno, sobre todo en los grandes conglomerados urbanos, tiene un presente difícil y un futuro incierto como podemos apreciar al alcance de nuestra crítica mirada.
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Nos encontramos en Francia, y como tal, no debemos olvidar la variedad inmensa de quesos que aquí producen: de oveja, de cabra, de cerdo, de vaca. Frescos y curados, grandes y pequeños, con o sin corteza, con o sin hierbas, con o sin especias. De las planicies o de las montañas, quesos que reciben su reconocimiento 'AOC' (por 'denominación de origen controlado') o que son producidos por pequeños granjeros.
La variedad de sabores y texturas apabulla y éso genera otro motivo de gran 'debate' entre los venderores y sus posibles clientes: ni hablar cuando ése cliente osa decir 'si, pero en mi región los producen mejores', allí el debate adquiere proporciones donde intervienen las políticas regionales y el 'saber hacer' ('savoir faire') locales, pero que jamás alcanzan a mayores!
Algunos de mis puestos favoritos son aquellos que ofrecen encurtidos. Es tal la diversidad local, que creo me tomará un buen par de años la degustación personal de cada uno de ellos: desde los preciosos 'limones confitados', decenas de variedades de aceitunas, cada variedad 'marinadas' con hierbas y especies locales (tengo especial preferencia por las aceitunas, tanto verdes como negras, marinadas con ajo y pimientos). Ésas aceitunas también constituyen la base de un alimento local al que me he vuelto adicto: las 'tapenades', pastas de olivas mezcladas con hierbas y especias.
Las 'tapenades' se acompañan perfectamente con pequeñas 'tostadas' y constituyen la 'base' de las 'tapas' locales a la hora del 'aperitivo'. Mención aparte para los embutidos y chacinados: aquí encontraremos todo tipo de sabores para descubrir. Algunos puesteros ofrecen orgullosos sus 'menciones y reconocimientos' adquiridos en ferias regionales. Así, recuerdo gratamente aquel puestero de salames en 'Saint-Saturnin-lés-Apt' que me hizo degustar su producto, elaborado a base de hierbas provençales, reconocido como el mejor del año en la 'Feria gastronómica de Avignon' o aquel otro, ésta vez en el mercado de 'Lourmarin', que ofrece sus salames con 'denominación de origen controlado' y originarios de la 'vecina' Córcega!
Los de especias son otros de mis puestos favoritos: siempre observo fascinado la variedad de colores, texturas y aromas. Mi fascinación es mayor porque lamentablemente no sabría cómo utilizarlas, conocimiento que aspiro adquirir con tiempo, paciencia y la visita sistemática de éstos mercados y/o la consulta de aquellos libros de cocina provençal y Mediterránea que he comenzado a coleccionar.
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Por último, no deberíamos olvidar que, detrás de todos ésos productos se encuentran hombres y mujeres, comerciantes y productores no sedentarios arraigados a sus costumbres. Ellos constituyen un repertorio 'a cielo abierto' de conocimientos locales ancestrales, transmitidos al filo de generaciones.
Los 'Mercados provençales' constituyen, a su vez, espacios de libertad y convivialidad, algo que hace tanta falta nos hace en ésta época. Lugares de rencuentros y de intercambios, donde se perpetúa la tradición de un comercio ancestral que resiste y que se adapta a las diferentes formas de distribución. Ellos constituyen la posibilidad de adquirir productos frescos, sanos y estacionarios. Un lugar donde hombres y mujeres podremos aprender a convivir con nuestros semejantes!
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Quelques Notes: Estimados amigos, si continúo compartiendo éstas notas 'provençales' con ustedes, es porque me encuentro en un verdadero proceso de 'adaptación' entre una vida citadina en París y otra mucho más campesina en Provenza. Durante los próximos meses estaré desarrollando ésta 'doble vida' con la idea de, en un futuro cercano, mudarme definitivamente a ésta región que tanto me ha atrapado, como si desde siempre pertenezco a ésta tierra, como si toda mi vida 'anterior' me hubiera preparado para éste momento de trascendencia personal.
En cuanto a los 'mercados provençales', deberíamos comentar un punto a destacar: aquí en Provenza podemos diferenciar varios tipos de 'mercados'. Aquellos de las grandes urbes, donde tal vez reine una cultura algo más adaptada al medio turístico y comercial y donde han abierto las puertas a productos que no siempre podemos clasificar como 'auténticos'. Así, por sólo citar un ejemplo, cuando vemos ésas bolsitas editadas 'en serie' de 'hierbas provençales', deberíamos saber que se trata en realidad de hierbas provenientes de Rumania o Hungría y que nada tienen que ver con los productos locales. Lo mismo pasa con las 'bolsitas de lavanda': ésas típicas bolsitas que venden en todas partes, en realidad se trata de un producto que proviene de...China! Como es China la procedencia de las cerámicas, cuadros, adornos, postales y todo aquello que vemos 'masificado' en los mercados y en las tiendas de 'souvenirs'.
En Francia, por ley, cada vendedor debe mostrar, exhibir, la procedencia de sus productos y mucho más tratándose de productos alimenticios. Entonces no está de más aclarar que, cuando vemos cajones o canastos con frutas perfectamente iguales y del mismo tono, en realidad se tratará seguramente, de una fruta que proviene de cultivos intensivos: una fruta u hortaliza que proviene de una agricultura orgánica, natural, de huertas locales, jamás serán parecidas y perfectas. Las frutas y hortalizas 'naturales' poseen ésa diferencia de textura que le otorga la naturaleza sin el 'adhitivo' de productos inventados por la ciencia!
Por otra parte, existe todo un universo de 'clasificación' de los 'mercados provenzales': así, descubriremos aquellos mercados locales o de 'proximidad', aquellos denominados 'paisanos' (porque se trata de pequeños agricultores que venden sus productos clasificados como 'bio' u 'orgánicos'), mercados de 'productores regionales', 'departamentales', mercados 'de excepción' (por su calidad, riqueza, antigüedad, situación geográfica y del entorno, etc.). Por último, al visitar la región, no deberíamos olvidar de consultar el calendario de 'festividades' locales: cada producto y cada pueblo posee su 'feria' y/o 'fiesta' del terruño local (cetas, vinos, melones, trufas, nueces, cerezas, duraznos... por sólo citar algunos!). Dependiendo de la estación del año, cada uno de ellos posee su propio mercado, sus productores y su degustación en casas y/o en algunos de los mejores restaurantes de la región!

17 comentarios:

Marisa, el rincón de mi niñez dijo...

Por Dios, que hermoso mercado.
Que hermosa feria.
Se me hizo agua la boca con esos tomates!! y la vista.
hermoso paseo nos hiciste recorrer.
Muchas gracias!!

Lola Mariné dijo...

Los mercados tienen un encanto especial.
El colorido, lo atractivo de las mercancías, como es lógico para seducir al comprador.
¿Conoces el mercado de la Boquería de Barcelona?
Besos

Abilio Estefanía dijo...

Hola Gus, te deseo que te vaya muy bien en esta nueva etapa transitoria.
Los plátanos dan un sombra excelente y fresca en verano, cosa que se agradece en las horas centrales del día.
Esos tomates tienen una pinta... que tiene que saber a tomate de los de verdad y no como los que venden en los super que saben a plástico.

Un abrazo

Fran dijo...

Pero que encanto de entrada!! Estoy contigo amigo Gus, que los mercados locales nos sirven para entender un poco mejor la cultura de una ciudad o un país. Y además se suele comer bien en ellos o cerca...Felicitaciones por tu "oda a los mercados populares". Un abrazo

Antonio Ruiz dijo...

Cómo me gustan los mercados de frutas, pescados, carnes, hortalizas... Es una verdadera gozada pasear por ellos. Me entran ganas de ir mañana al de mi población. Sí, me he convencido, mañana voy.

Gracias y abrazos.

fosi dijo...

Nada tiene que ver esos productos con los de una gran superficie,(no descubro nada nuevo),pero es que el trato tampoco es el mismo,llevo un año sin plantar nada en la huerta y la verdad es que se echa de menos.
Un abrazo.

NuriaNómada dijo...

Preciosas y coloridas tus fotos de los mercados provenzales...dan ganas de coger la cesta y de ir a comprar en ellos. Un universo de colores y sabores que describes con detalle.

El vendedor de pan sí que sabe lo que es promocionarse ;)
También me gustan los puestos de especies. Viajando no me pierdo ningún mercado de los lugares a donde voy.
Si somos lo que comemos, este fin de semana, soy un montón de cosas...
Un abrazo, Gus.

Bleid dijo...

Los mercados siempre nos acercan a la cultura gastronomica , artistica artesana etc.. de los lugares asi que siempre son interesantes
un abrazo

Elena dijo...

Hola Gus,
Me encantan los mercados, sobre todo los mercados tradicionales de verduras, especias y demás, creo que puedes conocer muy bien un lugar a través de ellos y, como dice Fran, comer siempre bien cerca.
Espero de verdad que te vaya muy bien en tus futuros proyectos… entiendo que te haya atrapado la zona, a mi también me atraparía ;) Yo echo de menos ese sol, esa comida y esa vida.

Un abrazo

Paco Piniella dijo...

Me parece estupenda que se siga manteniendo la costumbre en Francia de los mercados en la calle. Fomenta el consumo del producto del vecino, natural sin intermediarios. Estupendo. Muy bonitas las fotos.

M. Teresa dijo...

No hay mejor lugar que en La Provenza para disfrutar de esos mercados llenos de color, olor, sabor ...y de unos productos de altísima calidad que los franceses bien saber apreciar.

Un abrazo

moonflower (Carol) dijo...

Adoro los mercados , con lo que me ha encantado este post. Yo también opino que nos trasladan a la esencia y costumbres de un lugar y es todo un placer perderse por ellos.

Un abrazo

Elia dijo...

Hola Gus !!!! No me he olvidado de pasarme .... y siempre me haces soñar, amigo!! No sabes cómo te lo agradezco !!!!!

Besossssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

el viajero impresionista dijo...

Hola Gus. Veo los mercados en Francia como una parte muy importante de sus tradiciones culinarias y me impresiona el enorme respeto que se tiene por la procedencia de los productos ofrecidos y el debeate que se genera entre comprador y vendedor.

Un saludo

el viajero impresionista dijo...

Hola Gus. Que importantes son los mercados franceses tradicionales (o mejor dicho, "los de siempre"). La vida siempre ha girado a su alrededor para comprar, encontrase conocerse, transmitir noticias. Es el ágora de siempre. Saludos.

Elisabet R. Luján dijo...

Hola Gus!
Si te pasas por el blog he dejado un regalillo, espero que te guste!

Un abrazo,
Elisabet

Sergio dijo...

Espectacular entrada

He estado un par de veces en el luberon y lo has descrito a la perfección.

por qué será que tanta gente emigra a esta zona de Francia? :D

saludos