"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

4 de diciembre de 2012

Otoño en Luberon!




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Creo que los cambios, la transformación, es parte del combustible que emflama el motor de mis dias. Alguna vez leí un reportaje a un señor que, comentando todas las actividades y profesiones que había ejercido en su vida, decía: 'Me agrada el hecho de saber que he vivido tantas vidas diferentes'.
Y creo que ése es también mi leit-motiv: el cambio constante, la adaptación, la transformación, el orientar mis energías en diferentes direcciones y emprendimientos personales.
Como algunos amigos (que poseen la testarudez de seguir éste espacio) lo saben, me encuentro desde el pasado verano, viviendo la enorme aventura de transformación entre una vida citadina en Paris y otra que algunos denominan 'neo-rural', aquellos que regresan a la campiña, al campo, a vivir en contacto con la naturaleza y en sitios rurales o de baja densidad urbana en Provenza.
Es por éso que he estado ausente de éste espacio por casi dos meses, tiempo que se me ha pasado 'volando', durante el cual he podido realizar todos los movimientos necesarios para continuar cumpliendo mis sueños, que para éso hemos venido a éste mundo, no es así?
Por éso hoy les escribo desde un rincón en el Luberon, éste precioso parque natural que conforma uno de los sitios más encantadores de la mítica Provenza, ésa región del sudeste de Francia que desde hace algunos años no ha cesado de cautivarme y sobre la cual me he referido en las últimas entradas.
Pasado los faustos grandiosos de la renacentista primavera y del impetuoso verano, nos encontramos con un otoño que se viste con sus mejores galas, tiñiendo con sus mantos ocres y amarillos, éstos fértiles valles y preciosas colinas.
Si, otoño es otra estación mágica en Provenza!
Es cuando las vides completan su milenario ciclo (recordemos que el trabajo de los viñedos fué 'impuesto' por los romanos en todo ésta ancha franja mediterránea): luego de madurar bajo el abrigo del impetuoso sol provenzal, es en octubre cuando comienzas los arduos trabajos de la vendimia. Una tarea que requiere mucho esfuerzo, sudor, paciencia (cuando no se realiza en forma mecánica) y el trabajo de miles de brazos que, en muchos casos, llegan desde los países vecinos, algo menos favorecidos en éstos tiempos.
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Los comienzos del otoño bien podríamos decir que es una de las mejores épocas del año para visitar ésta región: pasaron las grandes corrientes turísticas, ésa masa humana de connacionales y extranjeros (en mayor número cada año), que acuden cada verano a apreciar de primera mano, éstos paisajes que a tantos artistas, músicos, escritores, intelectuales, artesanos, agricultores, continúa inspirando.
Otoño es cuando los viñedos se transforman, pasando el ferviente trabajo de la cosecha, llegan las 'Ferias de Vinos y Gastronomía', es cuando los productores locales sabrán decir si éste será o no 'un buen año', si podremos disfrutar de ésos cepages que hacen al renombre de la región.
Frente a las cercanas 'Costas del Ródano' ('Côtes du Rhone'), imbatibles en el mercado local e internacional, aqui se desarrollan dos variedas geográficas que reciben la denominación de AOC ('Denominación de Origen Controlado') Luberon y AOC Mont Ventoux. Según cuentan los que saben, cada año éstas variedades adquieren un mayor renombre, fruto de la calidad de sus orígenes y el trabajo de las decenas de bodegas familiares que lo caracterizan.
Por que aquí, lejos de los fastos de los 'Chateaux' de renombre internacional de la Borgoña, Burdeos, Valle del Loira y Costas del Ródano, aquí nos encontramos con bodegas familiares y cooperativas vitivinícolas que aúnan esfuerzos para ofrecer sus productos a un número mayor de consumidores.
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Ésa fervorosa época de cosechas se acompaña con 'Ferias regionales', donde cada pueblo o ciudad anfitrionas, se dedican durante todo el año para dotar del brillo necesario a sus actividades. La degustación de vinos, que es el fin último de ésas ferias, se acompaña con la exposición de platos regionales, muchas veces ofrecidos por chef de renombre, las muestras de artesanos y artistas locales, los debates, las conferencias, los cursos, las demostraciones culinarias. En fin, todo aquello que interviene en ése ancho mundo de las actividades agrícolas y artesanales.
Recorrer los senderos y rutas departamentales de la región, nos brinda la oportunidad de vislumbrar toda la paleta de colores con los que ésta noble estación nos regala. Ése recorrido se suele efectuar en silencio y en comunión con ésa naturaleza que se nos brinda tan generosa. Como comentaba en otros párrafos, ya pasaron los ruidos y atropellos del turismo de masas, por fin podemos disfrutar de éstos sitios, como si todos ellos nos pertenecieran, como si fuéramos poseedores del secreto milenario de ésos campos, de ésos viñedos dispuestos en línea perfecta, casi como si tratara de un pachwork de multicolores, aromas y esencias.
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A veces el silencio de nuestros recorridos se puede ver interrumpido (temprano en la mañanas) por el sonido seco del arma de los cazadores: otra señal que nos encontramos en otoño y en pleno contacto con los seres del bosque, los cuales seguramente no podemos ver, pero sabemos que existen y juegan a las escondidas con nosotros.
Las cartas del menú de las bodegas, bistró y restaurantes locales, se transforman radicalmente y vemos aparecer ésos productos 'de estación' que tanto gustan ofrecer los chefs de la región: calabazas, alcachofas, berenjenas, cebollas, coliflores, endivias, patatas, pimientos, puerros, remolachas. Acompañando carnes 'de caza', como son el jabalí o cerdo salvaje, las liebres, el faisán y los venados.
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Seguramente, en muchos de ellos, reinarán dos de los productos más característicos de la estación y del cual el Luberon es uno de sus principales productores. Me refiero a las setas y las trufas. Sin olvidar aquellos otros productos característicos de éste rincón: los frutos secos, el azafrán de Provence, las hierbas aromáticas de Provence, productos que podremos encontrar en los numerosos 'mercados comunitarios' que cada mañana continúan ennobleciendo la tarea de los productores locales y sobre los cuales nos referimos en la nota 'El fascinante mundo de los mercados provenzales en Luberon!'
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Quelques Notes: Nos encontramos en diciembre y aquí en Luberon, por todas partes, comienzan los mercados navideños. La mayoría son pequeños y simpáticos, ofrecen productos más o menos de buena calidad, dependiendo de los artesanos participantes. En algunos pueblos se realizan 'ferias de pesebres', es decir, la venta de 'figurines' de pesebres artesanales, algo que en Provenza denominan 'santones': es la antigua tradición de recrear personajes de la vida local en el siglo XIX, a través de materiales como la arcilla. Así, cada personaje ilustra un artesano, un carpintero, el cura, los agricultores, el alcalde, la vecina, la viuda, y claro está, los personajes de la biblia que desde hace dos mil y algo de años recrean el nacimiento del Niño Jesús (¿es ése el espíritu de la Navidad, no?).
Pero si de algo hablan en ésta temporada todos los medios de comunicación locales y nacionales, es de la trufa, el denominado 'diamante negro'. Como sabemos la trufa es una especie de seta, parece ser que fuéconocido y utilizado desde la antigüedad, siendo que en Europa posee tres productores y consumidores principales: España es el primer productor europeo, luego le siguen Francia (el primer consumidor) e Italia. Aqui en Francia se comercializan cinco variedades de trufas, siendo que en invierno (entre los meses de diciembre y marzo) se 'cosechan' y comercializan la variedad de trufa negra, ubicándose en Carpentras el principal mercado de la Provenza.
Paradójicamente ésa trufa negra o al menos la que consideran de mejor calidad, la denominan 'trufa de Périgord' (por ése precioso departamento del sudoeste de Francia), aunque ésa trufa de Périgord provenga del... Luberon! En realidad, parece ser que fué un agricultor de Périgord, a comienzos del siglo XIX, el primero en lograr una denominación protegida de ése champiñón.
Por aqui me encuentro en una de las principales zonas productoras de trufas, ya que estamos rodeados de bosques de cedros, robles y nogales, sumados a las calidades del suelo y un microclima especial que reúne las condiciones necesarias para el nacimiento de ésos tubérculos. Hasta hace poco se utilizaban cerdos domésticos para detectar el sitio donde se encuentran las trufas (parece ser que las trufas, cuando se encuentran bajo tierra, poseen el olor característico de los órganos reproductores femeninos del cerdo, JA!), pero actualmente se utilizan perros, y cuando menos estirpe posean, mejor será su olfato!
Existe un verdadero mercado para ésas trufas, algunas veces se llega a obtener hasta 1200 euros por un kilo. La mayoría de la producción es adquirida por los chef de los grandes restaurantes, aquellos que poseen estrellas 'Michelin', de ahí el carácter 'snob', 'pretensioso' de los consumidores de ésta seta.
También se venden en conservas, aceites, vinagretas, se utilizan en la preparación de simples ensaladas o en la elaboración de platos de la alta gastronomía y es en un precioso pueblo vecino, llamado Menérbes, donde se encuentra la sofisticada y también muy snob 'Maison du truffe et du vin', con su tienda, sus cursos y conferencias y su restaurante gastronómico. Algunos productores ofrecen visitas de sus dominios, y otros ofrecen ésas visitas con degustaciones, conferencias y la posibilidad de alojarse en sus dominios para participar en la 'cosecha' del 'diamante negro'...aunque en éstos sitios garantizan que no utilizan cerdos domésticos para su búsqueda: parece ser que los efectos secundarios no deseados causaban inconvenientes mayores y vergonzosos!

10 comentarios:

Luis G. dijo...

Amigo Gus, ya tenía ganas de leerte. Oye, mis felicitaciones por encontrar un lugar mágico,lleno de vida, esplendente, hermoso, tranquilo... Vaya paisajes, henchidos de vides, de vegetación en un reino de verdes y colores sin igual. Aquí cerca, a los pies de la fantástica sierra de Javalambre, también se cría la trufa. Un pueblo, Sarrión, este fin de semana registrará una de las mejores ferias de España.

Mi enhorabuena por todo.

Un abrazo.

Luis.

GUSPLANET dijo...

Muchas gracias amigo Luis! Y por éste medio agardezco a todos los amigos que me han dejado mensajes y saludos y todavía no he podido visitar en sus respectivos espacios... No he tenido conección de internet (ni televisón, ni telefonía fija por varias semanas!), así que he aprovechado para conocer algo más de ésta, para mi, preciosa región.

Por otro lado, sabes, ahora estamos un poco más cerca, así que no te extrañe que un día te escriba para avisarte que estoy viajando a conocer tús pagos queridos. Segorbe y Briviesca figuran en mis prioridades!

Anónimo dijo...

Muy bueno! Que lindo que puedas ver tu sueño realizado! Estoy muy de acuerdo con lo que contás acerca del cambio y de como nos mantiene activos y nos renueva.
Que disfrutes mucho de este diciembre en un lugar tan mágico.
Saludos desde BA,
Juli

Japy dijo...

Un placer volver por aqui y ver que nos sigues llevando por lugares maravillosos. Un abrazo.

Abilio Estefanía dijo...

Hola Gus, caramba con los cerdos...
No solo por lo que he visto por tu face..., sino por lo que leo aquí, te encuentras a gusto en tu nuevo lugar de residencia, cuanto me alegro.
El no haber tenido conexión a internet sirve para "desintoxicarse" un poco y volver con energías renovadas.
Si alguna vez vienes por Briviesca, que leo que la tienes entre tus prioridades, junto con Segorbe, serás bien recibido y aunque ésto no es la Provenza, algún lugar bonito podremos enseñarte.

Un abrazo

Bleid dijo...

Hola Gus
preciosas imagenes, la verdad es que en esta epoca se ve espectacular
por cierto , en breve quizas visitemos Marsella, no se si has estado, pero si es asi , que nos aconsejas?
abrazos

M. Teresa dijo...

Hola Gus!!!

Ya tenía ganas de leer alguna entrada tuya sobre el otoño provenzal. Es una región que merece ser visitada en todas las estaciones del año pero los colores otoñales le dan un aire especial.
Por cierto, no sabía que el origen de las trufas se encuentra en el Luberon.

Un abrazo

Fran dijo...

El otoño siempre trae estampas bonitas y las que nos muestras son preciosas!! Te envidio por esa desconexión informática que has tenido...... Un abrazo y espero que todo te vaya bien :-)

www.thewotme.com (The world thru my eyes) dijo...

El lugar es fascinante!; de película! ...

Me ha encantado la entrada y el lugar, que seguro que tiene unos lugares magníficos para descansar!

Un saludo.

Maria dijo...

Ufff, qué bonito lugar! dan ganas de ir ahora mismo allí. Preciosas fotos, enhorabuena