"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

30 de enero de 2013

Lioux en Provence, una aldea excepcional!







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Como os comento desde hace algunos reportajes, las posibilidades de descubrir paisajes, senderos, colinas, pueblos colgados de las colinas, son infinitas en el Parque natural regional de Luberon, sitio donde me encuentro viviendo desde el verano pasado.
Así, el paraje donde me he instalado (en plena campaña) pertenece a la comuna de Saint-Saturnin-les-Apt (descripta en un reportaje anterior) y desde ésta comuna, la Asociación de senderismo local ('Association de randonnée pédestre Saturninoise') nos propone una veintena de itinerarios perfectamente reconocibles que, gracias al trabajo de numerosos benefactores, son estupendamente preservados.
Ésta Asociación de senderismo propone a su vez una muy recomendable 'topoguía' que seguramente nos ayudará en el reconocimiento de ésos circuitos. Fué así como, utilizando uno de ésos itinerarios propuestos y partiendo desde la base del pueblo de Saint-Saturnin-les-Apt (a través de un recorrido de 10kms), pudimos acercarnos hacia otro cercano, bello y tranquilo pueblo, llamado Lioux.
Situado sobre las planicies de los Montes de Vaucluse, en el corazón del Parque natural regional de Luberon, Lioux es una aldea de 250 habitantes dedicados a las tareas agrícolas (principalmente viñedos, olivares y frutales) y ganaderas (ovejas y cabras). Y como tantos otros pueblos de la región, el turismo conforma una de las actividades importantes de los pobladores locales, con la posibilidad de alojarse en granjas, viñedos y establecimientos agro-ganaderos, es decir, ofreciendo un acercamiento genuino con la población autóctona.
Pero la característica más importante por lo que Lioux es reconocido en el Luberon, se debe a su situación geográfica: Lioux se encuentra emplazado al pie del 'Acantilado de la Magdalena' ('Falaise de la Madeleine'), un impresionante precipicio de 700 metros de largo por cien de alto.
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Éste soberbio acantilado ha ofrecido desde la antigúedad un marco ideal para el establecimiento de la actividad agro-ganadera y, gracias a vestigios encontrados, se sabe que al menos desde el Neolítico ha existido actividad humana por allí.
Otro de los puntos que llama la atención de Lioux, es su escudo heráldico: el mismo es engalanado de una mitad superior compuesto de una franja azul y otra dorada (símbolos de las familia d'Aggoult, por siglos los señores de la región) y una mitad inferior compuesta de un... elefante en azul!
Según una leyenda local, sobre la cual todavía no he indagado, la presencia del elefante en el escudo de Lioux se debe a que (siempre según los historiadores locales) el mísmisimo emperador romano Aníbal pasó por aquí en su marcha hacia Roma a través de los Alpes: sabemos que Aníbal y sus tropas, patiendo desde Cártago (actual Túnez), desembarcaron en Marsella para luego dirigirse hacia el norte y hacia los Alpes. ¿Entonces tal vez sea cierto que hayan pasado por aquí ?
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 Otras veces que he visitado Lioux, lo he hecho en bicicleta desde Joucas y a través de la RD 60: me resulta sumamente placentero recorrer éste mágico rincón, con sus viñedos, sus frutales, olivares, y los bosques de cipreses de Atlas, los pinos de Alep, los robles, encinas, enebros. Las hierbas aromáticas salvajes como el romero, el tomillo, las retamas, los sauces 'cenizas', el arce y las cientos de variedades de flores que de a poco y gracias a guías especializadas, estoy aprendiendo a reconocer.
Aquí debemos destacar que, a pesar que el formidable acantilado de la Magdalena podría resultar un sitio ideal para la práctica de la escalada sobre muro, sin embargo hace décadas que los habitantes locales han priorizado la vida salvaje y la protección de las numerosas especias de aves que anidan entre sus muros (tallados por millones de años de erosión), sobre la práctica de los deportes. Incentivando la contemplación sin intromisión sobre las especies naturales.
Entre las raras especies de rapaces que podremos apreciar desde aquí, figuran las espléndidas 'águilas de Bonelli' (muy escasas en la región), el 'buitre egipcio' ('vautour percnoptére'), el 'mirlo azul', el 'gran cuervo' (el más grande de la familia de los cuervos y único a vivir en pareja) y la martineta 'de vientre blanco'.
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En nuestro recorrido por los senderos de los Montes de Vaucluse y colinas de Luberon, nos pueden llamar la atención unas cavidades talladas por los hombres sobre el suelo rocoso. Se trata de los 'aiguier', unos pozos para el suministro de agua, necesarios en la región debido a la escacez de corrientes de agua en superficie.
Ésta práctica de cavar en la roca se cree que se remonta a la antigüedad, sin embargo en Luberon fué una práctica utilizada hasta bien entrado el siglo XX.
Otro razgo característico de los campos de la zona, es la utilización de terrazas para el cultivo, muchas de ellas aún en plena actividad y la construcción de cabañas de piedras o 'bories': éste tipo de construcción que también se remonta al Neolítico, ha tenido su apogeo entre los siglos XVII y XIX, época del desarrollo intensivo de la actividad agrícola. Por todo el Luberon podremos encontrarnos con éstas cabañas de piedra: tan extendida ha sido su utilización que, en la cercana comuna de Gordes, han restuarado un pueblo entero construido a base de piedras calcáreas de la región!
Y claro, no podrían faltar a éstos paisajes de Provenza sus famosos molinos de viento, celebrados por tantos poetas y pintores que, desde la Edad Media y hasta el desarrollo de las máquinas a vapor, constituían el único medio que poseían los agricultores locales para la transformación de sus trigales, viñedos y olivares en ésos bienes preciosos que, desde siempre, han constituido el alma de los pueblos de la cuenca del Mediterráneo: el pan, el vino y el aceite de oliva!
Algunos de ésos preciosos molinos de viento han sido restaurados, algunos son utilizados como museos y otros han sido habilitados como viviendas de alquiler turístico: ¿quién no desearía tener la experiencia de habitar en éstos apreciados y valiosos testimonios de la vida agrícola Provenzal?
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5 comentarios:

CARLOS dijo...

Hola Gus, bueno como me alegra ver ese sol en tu reportaje, aquí estamos sumergidos en las tinieblas desde hace... ya ni me acuerdo, jajaja. Me encanta este lugar, precioso para hacer senderismo o bicicleta (el de al foto eres tú?), también para descansar. Preciosas tus fotografías como siempre. Un abrazo enorme.

Abilio Estefanía dijo...

Hola Gus, vaya curvita que tiene la carretera al paso por el pueblo ;-)
Desde luego no podía estar en un sitio mas espectacular con esos farallones rocosos protegiéndolo.

Un abrazo

Antonio Ruiz dijo...

Hola Gus, unos rincones francamente espectaculares. HAbrá que contactar con esa asociación de senderismo si viajamso alguna vez allí. Muy buenas fotos.

Un abrazo.

M. Teresa dijo...

Hola Gus!
No conozco Lioux pero me lo apunto para una próxima escapada provenzal.
Gracias por compartir esos preciosos lugares.

Un abrazo

Bleid dijo...

Que tal Gus
realmente otro lugar magico el que nos traes
eres el mejor guia que puede tener Francia , desde luego deberian contratarte los del ministerio de turismo , xq nos estan mostrando este gran país a traves de tus ojos
un abrazo