"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

17 de septiembre de 2013

Un buen año en Provence!



"Vivimos en un mundo maravilloso que está lleno de belleza, encanto y aventura. No hay fin a las aventuras que podemos tener si sólo las buscamos con los ojos abiertos". Jawaharial Nehru


"Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que sí hiciste. Así que suelta las amarras, navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos favorables en tus velas. Explora. Sueña. Descubre". Mark Twain


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Se acerca el fin del verano y es tiempo de realizar algunas reflexiones sobre la vida rural en éste precioso rincón, del sur de Francia, llamado Provence.
Estoy cumpliendo un año desde que me he instalado en ésta región y claro, no solamente ha sido una mudanza física, de una vida urbana en Paris a ésta en medio de la campiña, sino que éste cambio profundo me ha llevado a abrazar una forma de vida en contacto con los elementos de la Naturaleza, lo cual me ha provocado una profunda comunión con todos ellos.

Cada día siento un enorme agradecimiento al tener la oportunidad de vivir ésta aventura, ya que comprendo que es un don el poder elegir dónde vivir, cómo vivir, con quién vivir. Aunque puede parecernos tan sencillo, como respirar, cada vez que observo el modo de vida de tanta gente que se deja arrastrar por los convencionalismos de las familias o sociales, que no se detienen en su rutinas diarias, que no observan si se encuentran en armonía con la vida que han tomado, con las decisiones que realizan a diario, con sus gestos cotidianos, más me alejo de ése tipo de relaciones en desequilibrio emocional.
Por eso, en un mundo donde la dimensión del tiempo cobra otro sentido, donde todo es acelerado y comunicado al instante, me alegro ser parte de ése pequeño grupo de personas que se aleja cada más de ése modo de vida consumista de los valores tan alejados de los fundamentos esenciales de nosotros los Humanos.
Por lo mejor o por lo peor, asistimos al advenimiento de un mundo globalizado que modifica el ser humano en todas sus dimensiones: neuronal, sicológica, económica, social, cultural, espiritual.
 

Por ello, la elección de vida en un medio rural, nos otorga la posibilidad de realizar actos cotidianos en armonía con el entorno, en tomar conciencia del medio ambiente, en permanecer en un estado de gracia con las relaciones humanas y con el entorno paisajístico.
Ésta etapa en Provenza, me ha permitido redescubrir y aprender de la obra de tanta gente que nos muestra que existen otros caminos de vida, que es posible y se debe luchar para alejarse de ésos mensajes publicitarios con los que nos bombardean a diario. Cuando uno vive lejos de las ciudades, creo que puede tomarse el tiempo necesario para reflexionar sobre los valores importantes de nuestra existencia y sobre todo tomando las decisiones que nos pueden posicionar en ésa armonía perfecta que llamamos Naturaleza.
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Aquí me encuentro viviendo, consciente de mi existencia, consciente de todo lo que me rodea, aprendiendo que uno debe construir su propio mundo, que cuando más sencillo y cuanto más alejado del consumo, más cercano será al espíritu maravilloso con que fuimos concebidos.
Son situaciones cotidianas las que me provocan ése sentimiento: cuando uno se maravilla con cada gesto de la Naturaleza, cuando uno aprecia los cambios que se producen durante las estaciones, de la armonía perfecta de todo lo que existe, ¿cómo no convertirse en un ‘guerrero del planeta’? en un protector de ése ecosistema.
Menos consumo, más contemplación, más entendimiento en las relaciones con los otros, más protección del medio ambiente, más reflexión al actuar, más tiempo para compartir, más ejercicio físico, más silencio interior, más crecimiento interior, más sentimiento de pertenecer a un mundo en permanente mutación y que sin embargo no afecta mi propio devenir.
Es por ello que éste verano, nada me ha causado más placer que salir a recorrer, caminando o en bicicleta, los senderos, colinas, viñedos, campos de lavanda y girasoles, las tierras ocres, las grandes huertas, todo un universo de vida rural que me rodea.
Nada se compara a sentir las fragancias que, en cada rincón, las brisas me traen. Me he vuelto a conectar con ése sensación, en la piel, que produce cada rayo de sol, cada sombra, cada brisa, cada bosque.
 

Me he pasado el verano prácticamente descalzo, he dejado que mi cuerpo reconozca los cambios del medio ambiente. Me he permitido contemplar en silencio, he tratado de meditar en silencio.
Algunas veces hemos abierto las puertas de nuestro hogar a amigos y/o familiares que nos han regalado con su presencia. No siempre la convivencia ha sido armoniosa: he aprendido que no todas las personas se encuentran preparadas para alejarse de sus estilos de vida acelerados, consumistas, hiperconectados. Y claro, he aprendido a preservar nuestro pequeño mundo y me he prometido no insistir con que otros nos visiten: para muchos, los paisajes que nos rodean, la belleza armoniosa de la Provenza, son nada más que otra posibilidad de consumo. Tomar una fotografía rápida, contarle al mundo que se encuentran en Provenza, comprar recuerdos, partir, pero jamás realmente ‘haber estado’.
Alguna vez he comentado que todo el Planeta posee sitios preciosos. No existe uno sólo, de eso que llamamos ‘países’, que no posea una belleza innata, un paisaje, un entorno magistral. Sin embargo creo que, lo que diferencia unos de otros, es lo que ésos pueblos, ésas naciones, han realizado con ése legado natural que les ha tocado en suerte.
Por eso aquí en Provenza, como me parece que sucede en muchas otras regiones de Francia, mucha gente batalla cada día por preservar ésa armonía que sus ancestros han logrado, ésa perfecta combinación entre paisajes otorgados por la Naturaleza y las realizaciones humanas: pueblos medievales que cuelgan, literalmente, de las colinas. Plantaciones en armonía con el entorno, urbanizaciones no tan invasivas, preservación de cierta arquitectura rural, preservación de monumentos y edificios históricos, exaltación de la vida campestre, preservación de métodos tradicionales y culturales.
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Por todas partes se realizan festivales de culturas urbanas (como el famoso Festival de Aviñón, las Óperas en el teatro antiguo de Orange, los festivales de música en cada pueblo, en cada castillo, etc.) y/o de tradiciones y vida campestre (Festival de la Lavanda, del Melón, de la Cereza, de los Pastores trashumantes, etc).
En cada pueblo, cada mañana, podremos visitar los pequeños mercados provenzales, donde la gente de campo y los artesanos se acercan a vendernos el fruto de sus trabajos cotidianos. Es una sinfonía de colores y sabores únicos, un regalo para los sentidos.
Muchos de ésos establecimientos rurales, pequeños y no tanto, han abierto sus puertas para la visita, el alojamiento o la compra de sus productos (fincas de viñedos, granjas, etc). Claro, ésa apertura les permite completar sus ingresos mensuales, pero a su vez son una excelente oportunidad para asomarnos a ésa vida rural, muchas veces dura, pero que un puñado de audaces se esfuerza en preservar.
Si no nos interesa solamente la ‘vida contemplativa’, son infinitas las posibilidades de actividades que nos ofrecen por aquí, sobre las cuales alguna vez he comentado.
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Por último deseo compartir algunos párrafos de una obra que estoy leyendo actualmente y que viene a completar o a otorgarme otra herramienta de entendimiento sobre los caminos profundos que estoy transitando. El libro es de un filósofo/escritor francés, Frédéric Lenoir (conocido por su trabajo de estudio sobre las religiones y sobre todo es reconocido como un experto en filosofía budista), la traducción es mía, así que sepan disculpar cierta libertad de palabra al realizarla. La obra se titula “La guérison du monde” (2013 ed.Fayard), o algo así como “La sanación del mundo”:

“El proceso de sanación del mundo pasa de abordo por una crítica lúcida y argumentada de las lógicas mecánicas y mercantiles que son el origen de muchos de los desarreglos del Planeta y de las sociedades humanas. El hombre y el Planeta que lo cobija, en efecto, no son mercancías. La vida no es solamente cuantificable. La sanación del mundo pasa también por una reformulación de valores éticos universales a través de un auténtico diálogo de culturas y por una reformulación de lazos entre los seres humanos y la naturaleza, entre los hombres y las mujeres, entre los individuos y su transcendencia.”
“…el camino de la sanación pasa a través del interior de cada uno de nosotros, no solamente gracias a una conversión de nuestra mirada y a veces de nuestra forma de vida, sino que pasa por un necesario re-equilibrio entre nuestra vida activa y nuestra vida interior, entre nuestra lógica cerebral y nuestra intuición, entre nuestras polaridades femeninas y masculinas. Porque, sin una transformación de nosotros mismos, ningún cambio del mundo será posible. Sin una revolución de la consciencia de cada uno, no debemos esperar ninguna revolución global.
La modernidad ha puesto al individuo en el centro de todo. Será entonces hoy, sobre él y no sobre las instituciones y las grandes estructuras, que reposa el en juego de la sanación del mundo. Como alguna vez Gandhi muy bien lo expresara: ´Sean ustedes los cambios que desean en el mundo’. “
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Quelques Notes: Estimados amigos, una vez más me he ausentado de éste espacio. La temporada de verano se me ha pasado muy rápido y ha sido fructífera en lo personal y en cuanto a las actividades que he tenido la suerte de realizar. Continúo trabajando en un precioso y pequeño hotel, típicamente provenzal, llamado "Les Mas des Herbes Blanches", el cual pertenece a la prestigiosa y selecta organización "Relais&Chateaux". He conocido gente muy amable, llegados de algunos países del norte de Europa y muchos de los Estados Unidos. Claro, los famosos paisajes de Provenza son muy populares entre ciertas poblaciones y es eso lo que muchos vienen a buscar.
En cuanto a éste blog, que ha cumplido sus seis años en el mes de mayo, he decidido continuarlo cuando pueda, cuando mis actividades me lo permitan y, sobre todo, cuando tenga algo realmente importante y necesario para compartir! Una vez más muchas gracias a lo que se acercan a leerlo y a todos aquellos que me escriben o que me dejan mensajes en el espacio facebook del 'Gus Planet'.

7 comentarios:

M. Teresa dijo...

Una gran reflexión. Veo que has encontrado tu lugar y que el cambio ha merecido la pena. Sigue disfrutando de estos magníficos paisajes y pueblos provenzales.

Un abrazo

El Guisante Verde Project dijo...

Hola Gus!
Una reflexión interesante, un cambio de vida que probablemente necesitemos todos, y la constatación de que las cosas se pueden hacer y vivir a una escala más humana.
Eres afortunado si elegiste cambiar, y lo has conseguido.
Nos da un poco de pena no haberte conocido en París, veremos si se tercia en Provenza, aunque me temo que en el hotel de esa cadena, no podrá ser... :)
Un abrazo!

Maribel dijo...

Gus,
me has emocionado con tus reflexiones sobre el verano, me ha llamado la atención lo que comentas de las visitas que no saben apreciar estar en un lugar privilegiado. Por qué mucha gente no valora lo que visita ni lo que se le ofrece cuando hay tanto valor en ello? ... yo he dejado de preguntármelo, lo más importante es que tú si lo has descubierto, el violeta de la provence te ha embriagado y lo sigues disfrutando,
Un beso violeta

patricia dijo...

Gustavo, leí con inmenso placer los primeros párrafos de este texto " Un buen año en Provence ", y no quiero dejar de decirte que tenés una forma tan especial de contar lo que sentís que es imposible no conmoverse un poquito, al menos en quienes comulgamos con tu manera de ver la vida. Gracias por permitirnos soñar a través de tu blog.

Paco Piniella dijo...

Qué colores, qué fotos...
Saludos viajeros
El LoBo BoBo

ale de viajar cueste lo que cueste dijo...

hace justo hoy una semana que regrese de la Provenza, una pena no verla color lavanda pero asi y todo la disfrute, gracias por escribir estas cosas y compartir fotos de tan hermosa tierra

Guia en estambul dijo...

me gusta los foıtos mucho espero que puedo acompnar con ustedtours en estambul