"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

28 de febrero de 2014

Bonnieux y Lacoste, dos pueblos con encanto


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“Habréis multiplicado los bribones de la nación, habréis hecho pérfidas a las esposas, calumniadores a los lacayos, desgraciados a los hijos, habréis duplicado el cúmulo de los vicios y no habréis conseguido que floresca una sola virtud.” Marqués de Sade
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“Las cadenas, las delaciones, las mentiras, las traiciones, los cadalsos hacen esclavos y producen crímenes; sólo a la tolerancia pertenece establecer y conquistar los corazones; sólo ella, ofreciéndole virtudes, las inspira y las hace adorar.” Marqués de Sade
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Durante algunos siglos guerras de religión separaron dos pueblos que poseen un destino en común y, como muchos otros de la región, la paz y prosperidad actuales nada tienen que ver con su tumultuoso pasado.

Para aquellos que visitan éste espacio por primera vez, les comento que nos situamos en el Parque natural regional de Luberon, ubicado en el departamento de Vaucluse, región PACA (Provence-Alpes-Côte d’Azur), sudeste de Francia. Nos encontramos a unos 350kms de Girona (España), 300kms de San Remo (Italia), 400kms de Génova (Suiza) y unos 735kms de Paris (Francia).

El Parque natural regional de Luberon es un macizo montañoso no muy elevado, que presenta zonas agrícolas, bellísimas colinas repletas de viñedos, granjas que producen algunas de las mejores variedades de frutas y verduras del país y, sobre todo, es reconocido mundialmente porque albergue algunas explotaciones de lavanda (con el único Museo dedicado a éste cultivo), establecimientos vitivinícolas como Château la Canorgue (famoso por servir de escenario a la película 'Un buen Año', de Ridley Scott y protagonizada por Russell Crowe y Marion Cotillard) y sus encantadores pueblos medievales, literalmente ‘colgados de las colinas’, entre los que destacan un puñado clasificados en la exclusiva lista de ‘los Pueblos más bellos de Francia’.

Muchos de ésos pueblos los he descripto en numerosas ocasiones, buscando en el listado que se encuentra a la derecha de la página los podrán ubicar fácilmente.

Entre ésas bellas aldeas que destacan se encuentran Bonnieux y Lacoste, ubicados frente a frente, quienes  han sufrido transformaciones a lo largo de los siglos y se han enfrentado durante las famosas 'guerras de religión': Bonnieux la cristiana contra Lacoste la protestante. Asimismo, a lo largo de los siglos, ambos pueblos fueron el refugio de pensadores, artistas e intelectuales, quienes han sabido dejar su impronta en la región.
Como muchas regiones y poblaciones de Francia, las transformaciones sufridas luego de la Revolución, el paulatino abandono de la vida rural y las dos guerras mundiales, provocaron su deserción y el abandono de su patrimonio arquitectónico y cultural.
Claro, tuvieron que pasar años y el redescubrimiento de éstos pueblos por gente como Picasso, Chagal, Vasarély o Willy Ronis, conjuntamente con la ley Malraux (de los años ’60) que promulgaba la protección, salvaguarda y restauración del patrimonio histórico y cultural de Francia, para que éstas aldeas tuvieran otra oportunidad de destacarse.
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Actualmente considero que Bonnieux es el que sobresale de los dos pueblos aquí presentados: posee toda la belleza y el encanto de los pequeños pueblos provenzales, con una arquitectura que le debe mucho al legado del Imperio romano (de hecho, muy cerca de allí se encuentra el trazado de la Vía Domitia, hoy transformada en una fabulosa bicisenda y el famoso ‘Puente Julián’ que, con sus dos mil años de antigüedad, es de una de las obras de ingeniería legadas por los romanos) y a la siempre cercana cultura italiana. Sin embargo Bonnieux, al contrario de Lacoste, es un pueblo que se siente vivo, con una importante población permanente y todos los beneficios de la vida a medio camino entre el mundo urbano y el medio rural.

El Bonnieux moderno posee casas y edificios que, en su mayoría, datan de un periodo que abarca los siglos XVI y XVIII, aunque ha sabido preservar pórticos y murallas de los siglos XI y XIV. Si tenemos que mencionar edificios históricos, la que aún trona en la cima de la colina es la Vieja Iglesia de Bonnieux, que posee elementos y muros que datan entre los siglos X (estilo románico) y XIV (conocido como gótico provenzal).
Como en todo pueblo de Luberon, lo mejor que se puede hacer en Bonnieux es deambular libremente por sus encantadoras callecitas, muchas de ellas verdaderamente empinadas, disfrutar de las fabulosas vistas del valle, dejarse envolver por los colores y las técnicas de obras de numerosos artistas que se han instalado en el pueblo y/o en sus alrededores y, si el tiempo se los permite, disfrutar tranquilamente de las terrazas de ése puñado de cafés y pequeños restaurantes donde es posible degustar muchas de las especialidades locales, entre las que destacan los famosos vinos de Luberon!

Hablando de vinos y viñedos, éste precioso elemento de la cultura local (otro legado de los romanos), forma parte ineludible del paisaje de Luberon. Precisamente, el valle situado entre Bonnieux y Lacoste, se me antoja como uno de los rincones más bellos de la región.
Aquí nos encontraremos con ‘establecimientos vitivinícolas’ de renombre internacional y uno de ellos es el que atrae todas las atenciones: se trata del ‘Château la Canorgue’, un precioso e histórico castillo y viñedo familiar que ganara renombre por haber servido de locación para el rodaje de ‘Un buen año’, aquella famosa película de Ridley Scott (protagonizada por Russell Crowe y Marion Cotillard), adaptada del best seller 'A year in Provence', del escritor británico Peter Mayle.
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El Château la Canorgue destaca también porque es un establecimiento netamente familiar, donde Jean-Pierre Margan y su hija Nathalie son la quinta generación allí establecida. En 40has de viñas, desarrolladas en pequeñas parcelas, el Château la Canorgue produce, y esto desde hace 35 años, vinos biológicos que han sido premiados en diferentes concursos nacionales.
Realmente, tanto los propietarios del establecimiento, como sus empleados, son muy amables y si ustedes los visitan, podrán degustar sus mejores cepages y recorrer fabulosos jardines. Claro está, por una cuestión de privacidad, no es posible visitar la gran casa y otros sitios situados en sus alrededores. Sólo se visitan las oficinas de ventas y los jardines cercanos. Pero créanme que acercarse hasta allí ¡vale la pena!

Antes de partir hacia Lacoste, no deberíamos perdernos otro de los sitios más atractivos de la comarca: se trata de la Fôret des Cèdres (Bosque de Cedros), un parque de 250has de las variedades de ‘Cedros del Atlas de Alegeria’ y ‘Cedros del Líbano’, implantados aquí desde 1860 y que desde entonces no ha cesado de desarrollarse. Con senderos perfectamente señalizados (gracias a la oficina del Parque natural de Luberon) donde toda tracción a motor es prohibida, es posible caminar horas debajo de éstos gigantes que, llegados desde lejos, han sabido adaptarse perfectamente al paisaje local.

Desde los Bosques de Cedros es posible obtener unas fantásticas vistas del macizo del Luberon, sus valles y poblaciones cercanas, y sobre todo obtener unas vistas magníficas del cercano Mont Ventoux, conocido como la cumbre de la Provenza; así como gran parte de las cadenas montañosas de los Alpes de Alta Provenza, en el vecino departamento del mismo nombre.

Una vez que recobremos el aliento, descenderemos nuevamente hacia Bonnieux y enseguida observaremos otro pequeño camino departamental que nos conduce hacia Lacoste, nuestra próxima parada, también visible desde todos los rincones del valle.


Lacoste es otros de ésos bellos pueblos provenzales que ha sufrido numerosas transformaciones desde tiempos inmemoriales. En sus colinas se han hallado rastros arqueológicos de la presencia de tribus ‘galo-romanas’. Luego se han sucedido otros pueblos, entre los que destacan los ‘vaudois’, protestantes que provenían de una región del norte de Italia, que se establecieron en varios poblados locales. Durante siglos de conflictos con la corona y las poblaciones católicas, los 'vaudois' son masacrados y literalmente desaparecidos de la faz de Luberon. Sin embargo, un castillo logra sobrevivir a las masacres y sus numerosas reformas, y en el siglo XVIII pasa a manos de un tal Gaspard François de Sade, quien sería abuelo del famoso escritor libertino y filósofo francés, el divino Marqués de Sade.
Si bien el Marqués de Sade ha pasado a la historia por sus famosos escritos eróticos, deberíamos reconocer sus ideas modernistas, su profundo sentimiento inconformista y hoy podríamos catalogarlo de 'anti-establishment'.
Las ruinas del castillo de Sade, arrasado durante la Revolución, fueron utilizados para la construcción de numerosas viviendas locales…

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Curioso destino el de Lacoste y su famoso castillo: en el año 2001 Pierre Cardin, el famoso modisto francés, adquiere y restaura la histórica propiedad de la familia de Sade y decenas de casas y edificios agrupados tanto en el pueblo como en los alrededores. Según cuentan, la idea inicial del modisto fue hacer de Lacoste ‘la Saint-Tropez’ de la cultura y las artes. Para ello organiza cada año un famoso festival que atrae a numerosos artistas y espectadores; como éste festival coincide generalmente con el vecino ‘Festival Internacional de Teatro de Aviñón’, así logra atraer público y seleccionar algunas de las mejores compañías, que se suman a las otras artes presentes, como la lírica, la pintura y las esculturas.

Claro, desde Lacoste y Bonnieux podremos muy fácilmente acercarnos a otros bellos pueblos del Luberon: Roussillón-en-Provenza, Goult, Saint-Saturnin-les-Apt, Rourmarin, Menerbes, Oppede-le-Vieux, Gordes. ¡No caben dudas, estamos en presencia de algunos de los rincones más encantadores de la Provenza francesa!

Otra curiosidad de Lacoste  es que allí se encuentra una sede de la prestigiosa ‘Savannah College of Art and Design’, una famosa escuela de arte originaria de Atlanta, Georgia, Estados Unidos; siendo que sus alumnos pueden pasar algunos meses en Lacoste, realizando estudios de arte y visitando la región. Cada fin de curso lectivo, los alumnos del Savannah College, toman por asalto las callecitas del pueblo, ofreciendo sus instalaciones artísticas a todos los visitantes.

Si bien Lacoste es encantador, en cuanto a su ubicación, sus callecitas de piedras, sus casas y edificios, creo que no posee ése alma, ése estilo de vida que cuentan otras poblaciones vecinas. Es como si Lacoste fuera un pueblo-escenario donde sólo un grupo de afortunados (los alumnos del Savannah College y los amigos de Pierre Cardin) tienen el privilegio de ser ‘invitados’ y todo ello debido al elevado costo de las propiedades situadas en éste rincón de Luberon, conocido también como 'el triángulo de oro': Bonnieux, Lacoste, Roussillón.
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A escasos 2kms de Lacoste, camino a Ménerbes, se encuentra la Abadía de Saint-Hilaire, un bello ejemplo de monasterio románico del siglo XII. Aunque en su actualidad se trate de una propiedad privada, la misma se encuentra abierta al público: se destaca su sobria arquitectura románica, sus claustros (admirablemente restaurados por sus propietarios) y sus jardines, desde donde podremos obtener otra bella visión del fantástico paisaje que nos rodea.

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Quelques notes: Como colorario de éste reportaje, es interesante recordar que las actividades deportivas son numerosas en la región. Una de la más destacada es el ciclismo, con vías perfectamente adaptadas a cualquier tipo de condición; especialmente destaca la cercana 'Ruta ciclística del río Calavon', un fabuloso recorrido que continúa la traza sinuosa del río Calavan y que, en gran parte, su trazado se sitúa sobre la antigua 'Vía Domitia', uno de los caminos más famoso del Imperio romano, precisamente el que unía Italia con España y que posee en el siempre vigente 'Puente Julián', su obra de ingeniería y arquitectura más destacada.
Otros deportes que se practican son el senderismo, la escalada, las cablagatas de descubrimiento, los vuelos en parapente, en aviones biplaza y en globos aerostáticos.
Otra actividad, no tan deportiva, pero muy bien desarrollada en la región, es la visita de establecimientos vitivinícolas y la degustación de vinos. Sin olvidar los famosos 'mercados provenzales', aquí muy extendidos, con la posibilidad de visitar uno en cada pueblo y en cada rincón de éste fantástico rincón de la Provenza, llamado el Parque natural regional de Luberon. Como así de impedibles es la visita, en temporada, a los campos de lavanda y las refinerías que aún operan en la región, como lo describiera en el reportaje 'Rutas de la lavanda en Provenza'!




2 comentarios:

Paco Piniella dijo...

Preciosos lugares !!!

Saludos viajeros
El LoBo BoBo

Guia en estambul dijo...

este blog es muy bueno pero la tema si puede tener mas informaciones tours en estambul