"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

25 de marzo de 2014

Provenza, itinerarios, rutas e informaciones prácticas







Note: para acceder a cada uno de los enlaces que aquí os propongo, nada mejor que 'pinchar' en las palabras resaltadas en rojo ( o azul en el caso de la página facebook de Gus Planet). La siguiente no pretende ser una lista exhaustiva de cada sitio a visitar o de cada itinerario a recorrer en Provenza; lo que aquí comparto es un compendio personal de mis recorridos en éste bello rincón del sudeste de Francia. Espero que sea útil a un gran número de hispanofonos y espero que disfruten el recorrido, tanto como yo lo he hecho escribiéndolo.¡Buena visita!


En los últimos meses he recibido algunos mensajes requiriéndome cierta documentación práctica acerca de cómo venir y qué ver o hacer en Provenza. Es por ello que he decido compartir algunos datos e informaciones que espero puedan ayudar a todos en su planificación de un viaje por nuestra bella región.
Escribo y comparto impresiones personales y fotografías desde un rincón específico de la Provenza, el Parque natural regional de Luberon, simplemente porque es aquí donde vivo actualmente (aunque siempre guardo un pié en Paris). Ésta zona de Provenza es célebre entre los viajeros anglosajones y tal vez por muchos de ustedes: muy cerca de donde me encuentro se sitúan los viñedos del ‘Chateau la Canorgue’, nada menos que el sitio elegido por el director inglés Ridley Scott para ambientar su film romántico ‘Un buen Año’ (‘A good year’) basado en el best-seller internacional, ‘A year in Provence’, de otro británico, Peter Mayle.
Ambos, el libro como la novela, han significado un antes y un después en la masividad y el desarrollo turístico y social de éstos pueblos.

La Provenza francesa que hoy conocemos es muy distinta, en el plano social, político y regional, de lo que fuera a través de los siglos. Su nombre evoca lo que fue la primera ‘Provincia’ del Imperio romano fuera de Italia. Ése carácter latino, mediterráneo, es el que mejor define a los habitantes modernos de la Provenza y constituye uno de los motivos por lo que me encanta vivir aquí.
Geográficamente sabrán adivinar que nos encontramos en el sudeste de Francia, siendo que Provenza se encuentra conformada por cinco departamentos: Vaucluse (donde resido), Alpes de Haute-Provence, Alpes-Marítimos, Bôuches-de-Rhône y Var. La Provenza se encuentra en ése carrefour de caminos romanos que alguna vez unió Roma con Narbona, Tarragona e Hispania, los vestigios del Imperio son numerosos y algunos monumentales (como las Arenas de Nimes y Arles, el Pont du Gard, el anfiteatro de Orange, etc.).

Hablar de Provenza es referirnos a una palabra mítica, que para cada uno de ustedes puede evocar algo diferente: tal vez muchos piensen en los famosos pintores Impresionistas que han sido cautivados por la luz y los colores de ésta preciosa región. Van Gogh, Cézanne, Renoir, Matisse, Picasso, Chagall, Dufy, Léger, Signac, Jean Cocteau, Jean-Michel Folón y tantos otros que han sido y son cautivados por éstos paisajes, ésta luz, éste clima Mediterráneo. El mundo de las letras también ha sido cautivado por los atractivos de la región; así, a través de las décadas, se han sucedido nombres que, gracias a su impronta y el genio de sus puños, han sabido captar y descubrir el alma de éste pueblo. Alejandro Dumas y su Conde de Montecristo, Victor Hugo y Los Miserables, en cuyos primeros capítulos sitúa a los personajes en Provenza. Así como Alphonse Dudet, Marcel Pagnol, Jean Giono, Frederico Mistral (ganador del premio Nobel en 1904), René Char, Emile Zola, Albert Camus. Sin olvidar los numerosos escritores extranjeros que han residido y se han inspirado en los paisajes de la Provenza: Thomas Mann, Edith Wharton, F Scott Fitzgerald, Aldous Huxley, Ernest Hemingway, Graham Greene, Patrick Süskind (autor de 'El Perfume'), Laurence Durrell y por supuesto, Peter Mayle, entre muchos otros.

Para algunos, Provenza tal vez pueda evocar la campiña bucólica de otros tiempos: granjas, viñedos, pastores, campos de lavanda, de girasoles, de amapolas rojas, olivares. Cada estación del año nos obsequia con algún fruto de su providencia y vaya que ésta región ha sido favorecida.
La Provenza puede significar un arte de vida, un estado de comunión permanente. Para mí, que por herencia, por haberme criado entre los bellos bosques, lagos azules e infinitos paisajes de la Patagonia, he aprendido a reconocer la belleza de los entornos que me rodean, Provenza significa ésa cuasi perfecta amalgama entre lo que la Naturaleza ha forjado, nos ha prestado y lo que la mano de los hombres ha sabido realizar de ésa herencia.
Así es como los pueblos de Provenza poseen ése encanto que los hace reconocibles y que nos provocan la sensación de que encajan perfectamente con el paisaje que los rodea, que los hombres han sabido trabajar ésos campos, moldeándolos en perfecta armonía. Claro, eso es lo que he pensado desde que comencé a viajar a ésta zona: tenemos la bendición de vivir y el don de reconocer que nuestro Planeta posee paisajes naturales de extrema belleza, dependido de cada pueblo que se ha establecido en ellos, la tarea de construir y preservar ésas aldeas, ésos pueblos y ciudades que armonizan, o no, con ésos entornos. En ése sentido, éste pueblo lucha constantemente por preservar el legado de sus ancestros y es precisamente allí donde encuentro la Provenza que más me atrae.





¿Cómo llegar a la Provenza?


Dependiendo de nuestro sitio de origen, son numerosas las vías de comunicación para arribar a la Provenza. Todo debe ser analizado dependiendo del medio de transporte que elijamos, nuestro presupuesto y los días que destinemos a recorrer la región. Si, por ejemplo, viajamos desde Aragón, el País Vasco o Cataluña, el automóvil será un excelente medio de comunicación. Barcelona se encuentra, por carretera, a unas cuatro horas de Nimes y desde Suiza o Italia también se puede viajar en pocas horas. No olvidemos que los paisajes, sitios, circuitos, pueblos y ciudades, son numerosos y seguramente desearemos recorrer una vasta zona en pocos días. Sin dudarlo, y muy a pesar de nuestros amigos ecologistas, el mejor medio de transporte y el más eficaz continúa siendo el automóvil.
En la actualidad, es el tren de alta velocidad (TGV) el que permite comunicar trece ciudades francesas con Barcelona. En diciembre último se ha inaugurado la línea Paris-Barcelona: 5h35 (o 6h25) es el tiempo que demora y entre 59 euros y 170 euros, es el precio del billete.
Las ciudades conectadas desde Barcelona son Girona, Figueres y Perpignan. Desde ésta última una línea continúa hacia Carcassonne y Toulouse y otra hacia Narbonne, Béziers, Montpellier y Nimes. Desde Nimes continuaremos viaje hacia Avignon, Aix-en-Provence y Marsella o hacia Valence, Lyon y Paris.
Claro, los destinos más próximos de la Provenza son (en territorio francés), Montpellier-Marsella o Nimes, Aix-en-Provence y Avignon. Por ejemplo: si partimos a 9h20 de Barcelona Sants, llegamos a las 13h38 a Valence Gare TGV, retomamos el tren a las 14h43 y a las 15h31 arribamos a nuestro destino en Aix-en-Provence Gare TGV. En total son unas seis horas de trayectoria y el costo varía según la época del año, pero se encuentra en el orden de los 60 euros hasta 180 euros.
Para los amigos que nos visiten y cuya ciudad de partida sea Paris (muchos vuelos desde el continente americano tienen Paris como destino), lo mejor que pueden hacer es tomar el nuevo servicio de trenes de alta velocidad (TGV) de bajo costo, conocido como ‘OUIGO’.

Éste servicio, propuesto por la agencia de servicios ferroviarios de Francia, parte en realidad desde la estación Marne-la Vallée, situado en la entrada del Parque Euro Disney y a 45’ en tren suburbano desde el centro de Paris (estación Les Halles-Chatelet). Desde Marne-la Vallé el recorrido nos acerca hacia Lyon, Avignon, Aix-en-Provence o Marsella. Hace algunas semanas he tomado el servicio, muy confortable, desde Marne-la Vallée-Avignon, el trayecto ha sido de 2h35 y el precio de… ¡25 euros! Realmente ‘OUIGO’ es un excelente servicio, los vagones son nuevos, no se permite hablar por teléfono ni fumar y hace unos días ha comenzado la venta de verano con un precio a partir de 10 euros. Eso sí, sólo se permite portar un bolso de mano, todo equipaje extra conviene abonarlo por internet en el momento de la reserva, a un costo de 5 euros por bulto.
Las estaciones de TGV de Lyon, Avignon, Aix-en-Provence y Marsella son modernas y confortables. Todas cuentan con el servicio de alquiler de coches, provistas por las marcas más reconocidas internacionalmente (Sixt, Europcar,Hertz, Avis, etc.).


En cuanto al avión, no debemos olvidar que los aeropuertos de Niza (el segundo a nivel nacional en cuanto a número de destinos y vuelos) y Marsella, poseen vuelos directos o conexiones con las principales ciudades de Europa, África, Medio Oriente y América del Norte.
El aeropuerto de Niza es conocido como ‘Aéroport de Nice-Côte d’Azur’ y el de Marsella, ‘Aéroport Marseille-Provence’. Desde allí también es posible el alquiler de coches a través de las principales compañías internacionales.
Para los viajeros que se encuentren solos o no deseen alquilar un automóvil, claro que existen compañías de turismo o guías locales que organizan visitas con circuitos previamente armados o ‘a la carta’, según nuestras propias expectativas, el tiempo disponible y nuestro presupuesto. Uno de ésos operadores privados puede ser 'Experience Provence', de Marlene Boyer y basado en Avignon, 'Tours en Provence', una guía basada en Aix-en-Provence y que habla el español o 'Provence Connection', basados en Marsella y en Aix-en-Provence.






Rutas e itinerarios:


Provenza son los paisajes de los Alpes del sur, allí donde las fronteras con la Italia del norte han sido forjadas a través de sus múltiples entornos naturales. Evocar los Alpes del sur, es pensar en el departamento conocido como los ‘Alpes de Alta-Provenza’ (Alpes de Haut-Provence) y pueblos y ciudades medianas como Moustiers-Sainte-Marie, Castellane, Entrevaux, Saint-André-les-Alpes, Gap, Folcalquier, Dignes-les-Bains, Sisteron, Barcelonnette. Para numerosos visitantes, por aquí reside la Provenza más ‘auténtica’, más salvaje y alejado de los centros masivos de turismo. Desde las altas cumbres de los Alpes del Sur y el espectacular Parque Nacional de Mercantour (Mont Pelat, 3050mts), pasando por las planicies agrícolas de Valensole y las maravillosas ‘Gorges du Verdon’ (Gargantas del río Verdon), el cañón más imponente de Europa, el cual nada tiene que envidiar al Gran Cañón del Colorado en los EEUU. Para conocer algunos de los sitios naturales más bellos de ésta zona, no dejes de visitar la página de 'Costa Azul Naturaleza'.
La actividad principal son la talasoterapia, el montañismo, el pastoreo, los centros de esquí y, en verano, los famosísimos campos de lavanda, los cuales generan todo tipo de actividades e ingresos para sus productores: turismo, por los miles de turistas que llegan cada año para disfrutar del espectáculo de ésos paisajes; perfumería, porque ésa lavanda es destinada para los oficios de la perfumería y sus derivados y ¿por qué no incluirlo? ¡Ésos campos de lavanda son generadores de sensaciones de felicidad en las personas que tienen la posibilidad de experimentarlos!

Diversas Rutas son propuestas por las Oficinas de Turismo locales:


Rutas de la Lavanda
• Ruta de Napoleón
Ruta de los Grandes Alpes
• Ruta de los Pueblos pintorescos
• Ruta de los Cuadrantes solares
Ruta de las ‘Rocas que nos cuentan una historia’


Entre los Alpes de Alta-Provenza y el Mediterráneo se encuentran los ‘Alpes-Marítimos’, otra preciosa zona rural totalmente dedicada al cultivo de flores. Y ése oficio de agricultores floristas se lo deben a una ciudad que, desde la Edad Media, ha sabido explotar ése recurso.
Estamos hablando de Grasse, capital nacional de los floristas, inmortalizada en la novela del alemán Patrick Süskind, ‘El Perfume’, y en el filme homónimo protagonizado por Dustin Hoffman.
Claro, en los Alpes-Marítimos acercándonos al Mediterráneo, nos encontraremos con una serie de bellísimos pueblos provenzales, como Saint-Paul-de-Vence y Gourdon, situados en las cercanías de Niza, la cual considero como la ciudad más bella y con clase del sur de Francia.



Aquí se confunden los Alpes-Marítimos con la Riviera francesa o la mundialmente famosa Costa-Azul: Menton, Mónaco, Villefranche-sur-Mer, Saint-Jean-Cap-Ferrat, Niza, Antibes, Juan-les-Pins, Cannes, Saint-Raphaël, Saint-Tropez. Tantos nombres evocadores y tantos sitios a descubrir.
Entre el Parque Nacional de Mercantour, en los Alpes del Sur y el Litoral marítimo, podremos encontrar decenas de pueblos (como los mencionados Saint-Paul-de-Vence y Gourdon) y numerosos centros de esquí que ofrecen una de las vistas más fascinantes de éste rincón de Europa: ¡aquí podremos esquiar en los Alpes mientras observamos a escasos kilómetros el azul horizonte del cercano Mar Mediterráneo!

Las Rutas turísticas que se ofrecen por ésta zona son, cuando no, numerosas:


• Ruta del ‘Barroco Nisso-Ligure’
Ruta de los Retablos religiosos de la Escuela de Niza
• Ruta de Napoleón
Ruta de los Jardines de la Riviera
• Vía romana Julia-Augusta
Ruta de la flor de la Mimosa
• Rutas de la Lavanda

Una vez visitado ésa zona de los Alpes Marítimos y la Costa Azul, podremos continuar nuestro camino por el litoral marítimo hacia Marsella y la Camarga: nos encontramos entre los departamentos de Var y Bouches-du-Rhône. Ramatuelle, Le Lavandou, Hyéres, Toulon, Bandol, La Ciotat, Cassis y Marsella, son algunos de sus puertos más famosos. Aunque en primavera-verano, lógicamente la actividad más floreciente es el turismo de mar, no olvidemos que son la vitivinicultura (legado también del Imperio romano), la pesca (legado de los fenicios) y la industria naval y militar, los grandes motores de la economía local.



El litoral marítimo es perfecto para las ‘escapadas al mar’: miles de turistas llegan hasta allí para alquilar propiedades, cuyo costo y servicios dependerá del bolsillo de cada uno. En ésta zona lo que más me agrada visitar son los ‘Calanques’ (calas) entre Cassis y Marsella. En cualquiera de éstos dos puertos, es posible tomar una excursión hacia ésos sitios llenos de belleza, encanto y espíritu mediterráneo. Cassis es un precioso pueblo donde pasar una tarde y donde se puede comer muy bien. Marsella es ‘la ciudad’ de la Provenza por excelencia y claro, debido a su población e importancia, es la segunda ciudad más grande de Francia.
Personalmente considero que Marsella posee mucho potencial, pero no es una ciudad que me atraiga. Es interesante desde el punto de vista cuya población es un perfecto muestrario de la inmigración en éste rincón del sur de Francia y se compone básicamente de todos los pueblos que conforman la cuenca del Mediterráneo: en gran mayoría inmigrantes magrebíes del norte de África, así como de otros pueblos árabes de Medio Oriente, de griegos, italianos, españoles y portugueses. Lamentablemente no sé lo que es que genera que Marsella sea la ciudad con más tasas de criminalidad de toda Francia, que diversas mafias se encuentran muy activas y que los índices de paro sean también los más altos del país.
De todos modos Marsella se encuentra, desde el año 2013 cuando fue designada Capital europea de la Cultura, en un dinámico proceso de renovación: grandes transformaciones en la zona del Puerto Viejo, increíbles museos modernos de nivel internacional, una gran revalorización del litoral marítimo y una clara necesidad de salir de tantas décadas de letargo.
Entre Marsella y Arles (otra de las grandes ciudades de Provenza) se encuentra el Parque natural regional de la Camargue, nada menos que el delta más importante de Europa; un perfecto estuario del Ródano cuya desembocadura otorga el nombre a éste departamento: ‘Bouches-de-Rhône’, las ‘Desembocaduras del Ródano’.




La Camarga es, culturalmente, más próxima a España que a Francia: aquí reinan las explotaciones agrícolas y la crianza intensiva del ‘toro de la Camarga’, una raza utilizada para las ‘Corridas provenzales’ y para la alimentación, ya que la carne de toro de la Camarga es muy apreciada en toda la Provenza.
Al norte de Marsella se encuentra otra de las capitales de la región (y la segunda ciudad que más me gusta luego de Niza). Se trata de Aix-en-Provence, famosa porque alguna vez fuera la capital de los Condes de la Provenza y del recordado Rey René y por su más ilustre habitante, Paul Cézanne, quien inmortalizara en numerosos cuadros un precioso macizo llamado la ‘Montaña Santa Victoria’, popularmente conocido como la ‘Montaña Cézanne’.
Ahora bien, retomando los caminos de la Camarga no deberíamos perdernos de visitar los pueblos de Martigues, Saintes-Maries-de-la-Mer (capital del pueblo gitano, quienes consideran, según una leyenda local, que fue aquí donde desembarcaran la Virgen María, María Magdalena y María Salomé, las ‘Santas Marías’, en su exilio forzado por los romanos), le Grau-du-Roi y Aigues-Mortes, pueblo fortififcado y comenzado a construir por orden de Luis IX (San-Luis) en 1240. Fue desde Aigues-Mortes que San-Luis parte hacia sus dos últimas cruzadas, en 1248 y 1270.
Aigues-Mortes, como la vecina Nimes, son dos sitios que, geográficamente, pertenecen al departamento de Gard y la región de Languedoc-Roussillón, ¡aunque culturalmente poseen todas las características de la Provenza más profunda!


La muy romana Nimes posee Arenas, termas y la famosa ‘Maison Carré’ que es considerada como el monumento mejor conservado del mundo romano. Muy cerca de allí se encuentra el ‘Pont du Gard’, un magnífico acueducto romano de 2000 años de antigüedad; tan bien conservado que, si fuera necesario, podría continuar transportando el agua desde su fuente en Uzés (otro precioso pueblo de la región) hacia la ciudad de Nimes. ¡El Viaducto de Gard es, simplemente, otra de las maravillas del mundo romano!
Los circuitos que podremos realizar por ésta amplia zona son, evidentemente, numerosos. Tomando como base las grandes ciudades como Marsella, Aix-en-Provence, Arles o Nimes, podremos recorrer algunos de los paisajes y sitios urbanos más reconocidos de la región.

Algunas de las rutas propuestas son:


• Circuito turístico descubriendo Marsella y el litoral marítimo
• Ruta panorámica de Marsella a Cassis
Circuito turístico de Marsella y la Camarga
• Ruta de los Tesoros de la Provenza
• Ruta sobre los pasos del escritor Marcel Pagnol
• Ruta romana recorriendo Arles, Nimes y el Pont de Gard
• Circuito turístico recorriendo Aix-en-Provence y la Montaña Santa-Victoria
La Ruta de Cézanne

Entre las ciudades de Arles y Saint-Rémy-de-Provence se encuentra el macizo montañoso conocido como ‘Les Alpilles’: en sus entornos se ha generado otro de ésos rincones provenzales que posee su propio carácter, no menos provista de belleza. Partiendo desde Saint-Rémy-de-Provence, cuyo habitante más ilustre ha sido un tal Michel de Nostredame, popularmente conocido como Nostradamus, podremos descubrir un precioso circuito alrededor de los Alpilles que nos conducirá a sitios como Tarascon, el mencionado Arles, Salon-de-Provence y por supuesto Les Baux-de-Provence, un reconocido pueblo medieval, cuyo antiguo castillo/fortaleza se encuentra situado sobre la cima de un promontorio rocoso, lo cual le otorga un carácter único que es visitado cada año por decenas de miles de personas. En mitad de camino entre Les Baux-de-Provence y Saint-Rémy-de-Provence se encuentra otro sitio arqueológico muy significativo: se trata de Glanum, una de las tantas maravillas legadas por los romanos.





No olvidemos que en todo éste perímetro de la Provenza, existen numerosas rutas que trazan el recorrido de los grandes ‘Pintores de la luz’ (Peintres de la Lumiére) como son conocidos. Así, diversas oficianas locales de turismo, han creado circuitos que nos llevarán a través de:


Ruta de los Pintores de la Luz
Ruta de los Pintores de la Costa Azul
Ruta de Van Gogh en Arles y en Saint-Rémy-de-Provence


También numerosas agencias de viajes privadas organizan circuitos temáticos que nos permitirán recorrer, confortablemente instalados con chofer y guía, los sitios más apreciados por ésos pintores que tanto han hecho en la difusión de ésa pasión llamada ‘Provenza’.
Ahora sí, podremos entrar de lleno en la zona de Provenza que más conozco y la que suelo describir en mis crónicas y fotografías.
Al norte de los Alpilles, de Arles y Aix-en-Provence, se encuentra Avignon, la legendaria ciudad de los Papas y el buen vino, capital del departamento de Vaucluse (‘vallis clause’, valle cerrado para los romanos). Vaucluse se encuentra en una zona bordeada por el Ródano al oeste, el rio Durance al sur, los Alpes del Sur al oeste y el departamento de la Drome al norte.
Aquí nos encontramos en una zona de extensos campos de lavandas, de reconocidos viñedos, de la famosa trufa negra y de los melones, uno de los productos más reconocidos que se producen en Vaucluse, lo que le otorga el derecho de ser conocida como ‘la huerta de Francia’.
Como lo he contado en numerosas ocasiones, en el departamento de Vaucluse se encuentran algunos de los pueblos más pintorescos y mejor preservados. Muchos de ellos reconocidos en la prestigiosa organización de ‘Los Pueblos más bellos de Francia’.
Recorrer el Valle del Ródano es visitar algunos de los mejores viñedos de Francia, cuyo prestigio internacional se lo deben a los papas que, luego del cismo del siglo XIII, deciden separarse de la Iglesia de Roma y fundar su propio papado disidente. El sitio elegido para sus actividades administrativas y políticas fue Avignon, aunque como toda curia, supieron fundar otro sitio para sus actividades ‘recreacionales’. Así nació ‘Chateauneuf-du-Pape’, hoy mundialmente conocido como la región donde se producen algunos de los mejores vinos.
Vaucluse es también una zona de reconocibles sitios romanos, claro, Orange es el mejor ejemplo: ésta ciudad posee uno de los anfiteatros más grandes y mejor preservados del mundo romano y lo que lo hace más fascinante, es que en la actualidad se continúa utilizando para fines artísticos. El festival de Ópera del anfiteatro romano de Orange, es uno de los más bellos y reconocidos de Europa. Claro, cerca de Orange no deberíamos perdernos de visitar ‘Vaison-la-Romaine’, otro de los pueblos que resguarda numerosos testimonios del Imperio romano.
Vaucluse posee una cima, reconocida por todos aquellos amantes del ciclismo de ruta: se trata del ‘Mont Ventoux’ (Monte Ventoso) que, con sus 1912mts de altitud, constituye el punto más alto de la Provenza. El Mont Ventoux, a pesar de las inclemencias climáticas de su cima, ha generado una zona de pueblos y cultivos sumamente preciosos, lo que constituye una serie de aldeas pintorescas y tranquilas, donde la agricultura y el pastoreo continúan siendo las actividades principales.



Alrededor del Mont Ventoux podremos apreciar dos macizos montañosos: las ‘Dentellas de Montmirail’ y el ‘Parque natural regional de Luberon’. Las ‘Dentellas de Montmirail’ es donde se encuentran éstas pequeñas explotaciones agrícolas que dotan de renombre a la región.
Viñedos del Valle del Ródano, olivares, quesos de cabra y frutas y verduras BIO son algunos de los productos más reconocidos; aquí, no deberíamos dejar de visitar los pueblos de Gigondas, Vacqueyras, Beaumes-de-Venise, Le Barroux y Malaucéne. Así como Sault, Bedoin y Aurel son conocidos por sus explotaciones de lavanda, lo que ha generado una serie de valles y paisajes sumamente pintorescos.
En nuestro camino hacia el sur del departamento, no deberíamos dejar de lado L’Isle-sur-la-Sorgue, Fontaine-de-Vaucluse y Pernes-les-Fontaines, tres sitios donde el agua ha sido, desde siempre, el motor principal de la economía local. Fontaine-de-Vaucluse es un sitio especial, su nombre se debe a que aquí se encuentra la naciente del rio Sorgues, uno de los sitios más misteriosos y deslumbrantes de Provenza. Hasta el día de hoy se desconoce la profundidad exacta de ésa vertiente, lo que sí se sabe es que sus tributarios son una serie de canales subterráneos que llegan desde centenas de kilómetros a la redonda.
Asimismo, Fontaine-de-Vaucluse es el sitio donde residió el poeta italiano Petrarca y fue allí donde compuso su famoso poema de amor a Laura, una joven hija de un acaudalado local.

Finalmente nos acercamos al Parque natural regional de Luberon, el sitio donde vivo en la actualidad. Ésta preciosa área del departamento de Vaucluse, es conocida por la calidad de su clima, la belleza de sus paisajes, la riqueza de sus explotaciones agrícolas, la fotogenia y variedad de sus mercados provenzales y, sobre todo, por ser el sitio donde se sitúan una serie de pequeños pueblos colgados, literalmente, de las colinas (‘villages perchés’), siendo que un puñado de ellos pertenecen a la estricta organización de ‘Los Pueblos más bellos de Francia’.
El macizo de Luberon posee dos áreas separadas por la ‘Combe de Lourmarin’, el Pequeño Luberon al este, y el Gran Luberon al oeste. Las aldeas más pintorescas de aquí son: Lourmarin, Ansouis, Lauris, Oppéde, Bonnieux, Lacoste, Goult, Roussillon-en-Provence, Saint-Saturnin-les-Apt, Ménerbes, Gordes y la famosa Abadía de Senanque. La actividad ganadera y la agricultura siguen siendo una parte importante de la economía local, pero otra gran parte es constituida por el turismo de alto nivel,  gracias a la belleza de sus entornos y a la instalación de establecimientos hoteleros y restaurantes de prestigio. En una área de escasos kilómetros nos encontraremos con nada menos que siete establecimientos de la exclusiva organización 'Relais&Chateaux' y algunos de los restaurantes más reconocidos de la región. Todos éstos pueblos han sido descriptos por mí en artículos anteriores, los cuales pueden consultar en las columnas de la derecha de ésta página.
Finalmente, para seguir cotidianamente las actividades de la región, deleitarse con otras fotografías, artículos, fiestas, deportes, noticias locales, no dejen de visitar la página de FACEBOOK de Gus Planet, allí los espero para compartir ésa fiesta de la Naturaleza, para que ése sueño llamado Provenza continúe!








Quelques Notes:
Considero que la mejor época para visitar Provenza, es entre los meses de mayo a octubre, con un espacio entre los meses de julio/agosto cuando los campos de lavanda se encuentran en su mejor expresión. Claro, ésos meses del verano constituyen los del arribo masivo de turistas. Pero permitanme comentarles que, evitando los fines de semana y los puntos turísticos más reconocidos, nos será muy fácil escapar a la masa.
Cada uno sabrá sus posibilidades económicas en cuanto al alojamiento: de todos modos, cada presupuesto es contemplado y cada uno contará con los establecimientos de su conveniencia. Perosnalmente me gusta, cuando descubro un sitio de ésta características, alojarme en casa de familias. Éso que los americanos denominan 'bed&breakfast' y que en francés tienen su colorario en 'chambres d'hôtes'. Los anfitriones suelen ser muy agradables, los sitios muy bien cuidados, los precios adecuados y la posibilidad de tener un contacto más cercano nos permitirá descubrir ésos pequeños detalles que nos permitirán pasar una estadía diferente.
Las actividades a realizar son infinitas, las pistas de cicloturismo se encuentan muy bien desarrolladas, y claro, acercándonos a las oficinas de turismo locales, podremos proveernos de mapas y consejos.
Los mercados populares son muy pintorescos, pero aquí vale una aclaración: no todos los productos que se ofrecen son auténticamente provenzales. Cuando vemos ésas frutas y verduras brillantes, perfectas, coloridas, debemos tener cuidado, porque no suelen ser originarios de agricultores locales. Para saber cuales si lo son, simplemente debemos consultar qué dias y en qué sitios se organizan 'marchés paysannes', es decir, mercados de paisanos, como se conocen a los mercados que proveen frutas y verduras arribados directamente desde las explotaciones locales.
Y por favor: no compren ésas bolsitas coloridas con 'hierbas de Provenza': el 90% del mercado suelen ser un producto elaborado a base de hierbas recolectadas, con suerte, en Rumania, Hungría y otros países del este. Así como debemos prestar atención a las cerámicas, otro producto favorecido por el gusto de los turistas: las cerámicas coloridas, con esmaltes brillantes, perfectos, generalmente de colores amarillos y naranjas intensos, suelen ser producidas en... ¡China! Y sin ofender a nuestros amigos orientales, lo mejor que podemos hacer es tener un ojo crítico, observar detenidamente el producto que se nos ofrece y, dentro de nuestras posibilidades, averiguar el origen de las piezas deseadas.

4 comentarios:

M. Teresa dijo...

Amigo Gus! Un placer viajar de nuevo a la Provenza a través de tus textos y tus fotos.

Un abrazo

Paco Piniella dijo...

Estupendas fotos, estupendo post, como siempre.
Saludos viajeros

Guia en estambul dijo...

amigos este blog me gusta mucho y decidi escribir mas sobre la tema viaje estambul

Pilar dijo...

Me encantan las fotos.
Enhorabuena!!!