"Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país y ser sensible a otros. Significa la generosa ambición de ser sensibles a todos los países y todas las épocas. El deseo de eternidad, el deseo de ser muchos" JORGE LUIS BORGES

23 de septiembre de 2015

La fabulosa experiencia de vivir entre París y Provenza









Han pasado muchos meses desde que dejé de escribir y compartir viajes e ideas en éste blog. Ha pasado simplemente que he estado ocupado ‘viviendo’ entre Paris y Provenza, en el sudeste de Francia.
Para los que en alguna época seguían éste blog (¿estarán por allí o me habrán abandonado?) sabrán que desde hace tres años comparto mi vida entre Paris, ahora en el barrio de Montmartre, y éste rincón del Parque natural regional de Luberon, en la Provenza profunda y campestre.
Tal vez debido que, desde que tenía un año de edad, me he mudado de casa (tres sitios y varias casas con mi familia y luego tres grandes ciudades, tres países y varios departamentos compartidos con amigos cuando dejé ‘el nido familiar’ a los 18 años), que tengo un sentido de adaptabilidad bien desarrollado.
Alguna vez he explicado, en alguna entrada ‘personal’, sobre las cosas extraordinarias que me han ocurrido desde que comencé a viajar constantemente, hace de ésto unos 16 años: descubrir el mundo, conocer sitios extraordinarios, asistir a todo tipo de eventos, pero sobre todo haber conocido gente maravillosa y con muchos de ellos haber compartido historias de vida que, sin dudas, han ayudado a forjar mi carácter, ayudado a abrirme al mundo, tener constantemente una actitud positiva (bueno, eso desde que nací) y sobre todo saber que cuando deseo algo fervientemente, por lo general, las cosas se reúnen para que lo pueda llevar a cabo.
Y así, entre millones de historias y experiencias de vida (creo que es de lo que estoy más ‘orgulloso’ en mi vida, tener lo que yo llamo ‘calle’), y un deseo profundo de una vez más tomar las riendas del destino y buscar una mejor calidad de vida, en todo sentido, que he recalado en la mítica (para mí y unos cuantos) Provenza.

¿Qué hace un argentino, que se crió en un pueblo fantástico de la Patagonia y residió en decenas de sitios, se encuentra finalmente viviendo entre Paris y Provenza? Y bueno, la respuesta está en la pregunta misma: estoy ‘viviendo’ la vida, gozándola, sintiéndola, saboreándola, disfrutándola y continuando mi aprendizaje como ser humano a cada instante.
Me resulta excelente ésto de poder compartir dos mundos, la ciudad y el campo, la energía dinámica de una gran ciudad y la energía luminosa de la Naturaleza.

Como siempre he sido una persona abierta al mundo, que ha aprendido de sus errores de juventud y que es consciente de la dura que puede ser la vida para millones de personas, creo que es una enorme fortuna poder vivir así, realizando mis sueños constantemente.
Por supuesto que no estoy solo en éste camino, tengo al lado una persona maravillosa que, desde hace diez años, comparte mis mismos sueños, las mismas metas y juntos formamos un equipo que siempre piensa en los demás, y en continuar construyendo ése avenir, conscientes de la escasa durabilidad de la vida y en el milagro, desde un sentido espiritual, que significa habernos ‘encontrado’.

A veces me sorprendo cuando tanta gente que viene de una cultura Occidental tiene problemas de ‘adaptabilidad’ a otra cultura Occidental, si para mí son casi lo mismo, con algunas idiosincrasias diferentes pero ¿acaso no existen también diferencias culturales entre personas de un mismo país pero de regiones diferentes?
Por eso adaptarme a vivir en Francia nunca ha sido un problema: al contrario, muchas cosas me han facilitado el camino, muchas cosas he aprendido (y continuaré aprendiendo) y creo fervientemente que, como inmigrantes, somos nosotros los que debemos pensar primero en ¿qué podemos aportar al país al que nos hemos mudado? Antes de pensar ¿qué ventajas podemos obtener?
Antes de criticar el país donde vivo debo pensar de dónde provengo y antes de criticar una idiosincrasia de vida, debo observar cómo fue la mía antes de mudarme aquí. Por eso son muchas las cosas que hacen que me encante Francia, y cuánto más la descubro más le respeto. El mundo actual parecería que es más duro que el de nuestros padres, abuelos, ancestros, pero creo que siempre la vida ha sido dura, tal vez ahora debamos trabajar más fuerte para que los valores, el respeto, la cultura, los bienes y leyes que hemos conseguido, puedan continuar creciendo, para el bien de la mayoría, porque si una sociedad no se organiza toman su lugar el caos y la viveza de unos pocos.

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Ahora bien, aquí estoy, viviendo entre Provenza, donde trabajo por ahora con contratos formales de temporada en algunos hoteles algo lujosos de la zona donde vivo, y París, donde suelo partir en invierno, y donde trabajo como ‘free lance’ o ‘buscavidas’ en decenas de cosas diferentes, pero que tienen en común el mundo de los servicios y el turismo.
Tengo un sueño más grande que puedo compartir: sueño con abrir mi propia compañía de viajes ‘personalizados’ o ‘a la carta’ y deseo hacerlo en un territorio que abarque todo el sudeste de Francia, Provence-Alpes-Côte d’Azur y algunas zonas de Italia, como la Toscana y Cinque-Terre y tal vez algunos sitios de España que aún debo definir.
También me gustaría escribir un libro para poder compartir mis experiencias por aquí (algo que me han pedido varios amigos) y ¿por qué no? Hacer varias cosas relativas a la fotografía, otra de las materias que me apasiona.
Comenzar por la región conocida como P-A-C-A (Provence-Alpes-Côte d’Azur) no está nada mal y claro, con mi curiosidad natural, trato de aprender cada día y cuando la oportunidad se presenta, salir a conocer y descubrir algunos de los infinitos rincones con los que aquí contamos.
En el último año he desarrollado otra faceta de mi personalidad: paralelo a mis actividades en Provenza estoy ‘trabajando’ como ‘anfitrión’, es decir recibiendo huéspedes en casa.
Gracias a la tecnología de internet y ha sitios que realmente están cambiando la forma de comunicarnos y de viajar, me he inscripto en ‘airbnb.com’, tanto para compartir el primer piso de ésta casa provenzal como alquilar el estudio que poseemos en el barrio de Montmartre.
Y el resultado ha sido absolutamente fantástico: el sitio es excelente, ofrece muchas garantías, tanto para los huéspedes como para los propietarios y realmente conecta gente de todas partes del mundo.
Por ejemplo aquí en Provenza, tanto por el sitio airbnb.com como por recomendación de amigos y familiares, hemos compartido la casa y nuestro tiempo con gente de los EEUU, de Inglaterra, de Italia, de Venezuela, por supuesto de Francia, de Argentina, de Uruguay, de México, y creo que con todos hemos podido desarrollar una incipiente amistad, pero sobre todo hemos descubierto que con cada uno compartimos una cierta visión del mundo, de la comunicación entre personas de diferentes nacionalidades e idiosincrasias y claro, una especial afección por los sabores de la tierra, los paisajes provenzales, las costumbres y paisajes locales, etc.
¡Yo sabía que al mudarnos aquí, algo alejados de la vida urbana, finalmente sería ‘el mundo’ el que vendría hacia nosotros, sin necesidad de movernos, viajando lejos a través de cada uno de nuestros visitantes!

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Por otro lado en París hemos dejado atrás siete años viviendo en el mismo departamento del barrio de Le Marais y ahora podemos contar con nuestro propio estudio ubicado en una preciosa zona del barrio de Montmartre: si todos ésos años en Le Marais (muy cerca de la rue de Bretagne, detrás del Museo Picasso) han sido muy ricos en cuanto a experiencias, descubrimientos de un barrio con un legado histórico impresionante y recibiendo amigos y familiares y sobre todo haber sido testigo de cómo en pocos años ése impresionante barrio ha mutado y cómo lo continúa haciendo, ahora en Montmartre con nuestro estudio situado a escasos metros de la rue des Abbesses y la entrada del Metro Abbesses he descubierto un barrio realmente auténtico que para mí grata sorpresa aún resguarda mucho de la bohemia y el misticismo y que continúa estando a la altura de su glorioso pasado.
En otras entradas continuaré compartiendo encuentros, sitios, recomendaciones, sabores, festivales, oportunidades, exposiciones, conciertos, fotografías, viajes, y todo aquello que resulte sobre ésta experiencia de vida entre Paris y éste rincón en el sudeste de Francia!








Quelques notes: Ésta primera entrada luego de una larga ausencia es un poco una descripción de mi situación personal actual. En próximas entradas comenzaré a compartir mis últimas experiencias de viajes y fotografías y sobre todo, como comento antes, experiencias de vida entre Paris y Provenza, donde me encuentro actualmente.
Con muchos de uds he estado comunicado a través de facebook o instagram y es allí donde comparto fotografías en forma más asidua!

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